Romanos 16:16 "Os saludan todas las iglesias de Cristo."

1 Tesalonicenses 5:21 Examinadlo todo; retened lo bueno.

Proverbios 16:25 Hay camino que parece derecho al hombre, Pero su fin es camino de muerte.

sábado, 16 de junio de 2018

CORRAMOS CON PACIENCIA LA CARRERA QUE TENEMOS POR DELANTE, PUESTOS LOS OJOS EN JESÚS

Hebreos 12: 1-17
Introducción:
Desde el momento en que se nos predico el evangelio y lo creímos y decidimos obedecer al llamado de Jesús, bajando a las aguas para bautismo, comenzamos una carrera espiritual ardua, difícil, llena de sacrificios, de negación pero también llena de esperanzas, de consuelo, de amor.
Es una carrera difícil, porque nuestra carnalidad, el mundo, el diablo y el pecado, hacen que se caiga constantemente y una vez que se cae es difícil volverse a levantar. Algunos se quedan en el piso, no continúan la carrera, vuelven al mundo o continúa una carrera que no es la que Jesús nos ha puesto por delante.
Otros caen, pero cuando les viene el deseo de no continuar, de no seguir adelante, recuerdan a Jesús y sus promesas, entonces con esfuerzo se levantan y siguen corriendo.
Y aun cuando no caigamos, muchas veces nos parece la carrera muy larga y agotadora, sentimos que nos faltan las fuerzas y las ganas de seguir adelante, y nos viene el deseo de parar y no seguir, pero nuevamente recordamos a Jesús y sus promesas a nuestra mente y esto nos ayuda a seguir corriendo aunque sentíamos que no tenemos muchas fuerzas para seguir adelante.
En el mundo las competencias deportivas, dan grandes premios y reconocimientos para los primeros que llegan a la meta, por ello el deportista se prepara durante muchas horas al día y por muchos años para poder ser un ganador. Estas competencias no son de larga duración algunas pueden durar algunos meses o días, pero la mayoría duran horas y hasta minutos.
La carrera que hemos comenzado los cristianos, es muy larga, es para toda nuestra vida.
El libro de los hebreos después de varios capítulos explicando y haciendo entender a los judíos la diferencia entre Moisés y Jesús, entre el antiguo y el nuevo pacto, entre las promesas para el antiguo y el nuevo pacto, les advierte de aquellos que pecan deliberadamente, despreciando la gracia de Dios, luego les hace un resumen de todos aquellos que lograron grandes hazañas por medio de la fe, pero también les enseña que sufrieron mucho por causa de ella y sin embargo no recibieron lo prometido Hebreos 11:39.
Comienza el capítulo 12 de hebreos animando a los cristianos a no abandonar la carrera sino a seguir adelante, poniendo su atención en Jesús. Un mensaje reconfortante, estimulante y lleno de fortaleza para todo cristiano cuando las dificultades, las angustias y los problemas lo llevan a querer a abandonar la fe o caer en el pecado.
Hebreos 12:1         Nosotros tenemos muchos testigos a nuestro alrededor observando nuestra carrera espiritual, nuestra familia, nuestros amigos y conocidos, nuestros hermanos, los ángeles, el diablo, Jesús y Dios. Entendiendo que nos están observando, despojémonos de todo aquello que impide que corramos bien la carrera. La carnalidad, el afán de la vida, el pecado, el dinero, etc. Nos anima a que sigamos corriendo con paciencia sin desesperarnos, sin desanimarnos, esta competencia espiritual en la cual estamos ya involucrados.
Hebreos 12:2       ¿Cómo podemos lograr seguir adelante? Poniendo nuestra mirada, nuestra atención, nuestros pensamientos y nuestra esperanza en Jesús. Quien está sentado a la diestra de Dios, gobernando su reino con poder, con éxito, luchando él y sus ángeles por nosotros para que podamos continuar la carrera y obtener la vida eterna.   Jesús es el fundamento de nuestra fe, porque atreves de su  sufrimiento y su muerte  él logro dar estas grandes bendiciones para sus discípulos. Nunca debemos quitar nuestra atención de Jesús, de su palabra y de sus promesas.
Hebreos 12:3       La palabra nos hace considerar, pensar, meditar en la actitud, la fortaleza, la obediencia de Jesús, quien vino a salvar al mundo y la mayoría de quienes lo recibieron, lo rechazaron y lo asesinaron, y a pesar de todo eso no permitió que su ánimo, su determinación llegará al punto de desmayar, de no seguir adelante, de abandonar su propósito.
Hebreos 12:4       A diferencia de Jesús que si combatió hasta su muerte, con su sangre, contra el pecado, nosotros no hemos llegado hasta ese punto, de tener que morir por causa de nuestra fe. Nuestras luchas son menos complicadas, por la misericordia de Dios no hemos tenido la necesidad de morir resistiendo al pecado.
Hebreos 12:5  Nos enseña  uno de las causas por las cuales a veces sufrimos, tenemos problemas o tribulaciones. Por la disciplina que Dios aplica a sus hijos.
Muchos de nosotros, no queremos entender o aceptar, que Dios nos disciplina, nos corrige y hasta nos castiga. No es fácil reconocer cuando somos disciplinados, porque de la misma manera nos cuesta reconocer nuestros errores, no queremos reconocer que lo que estamos haciendo o practicando está mal.
Difícilmente escucharemos a un cristiano reconocer, que Dios lo está corrigiendo por sus rebeliones y pecados.
Hebreos 12:6       Una de las cualidades de Dios es su amor, Dios es amor y el amo a la humanidad porque envió a su hijo a morir por ella, pero una característica del amor, que pocos entendemos, es que el amor no es solo cariño, bendiciones, dadivas, etc. Quien ama también corrige, disciplina y castiga por qué esa es la manera de ayudar a quienes se ama a corregir sus actitudes, comportamientos.
Dios también nos muestra su amor, en que nos disciplina y cuando es necesario nos azota, nos castiga.
Hebreos 12:7      En el pueblo de Dios algunos soportan la disciplina, las adversidades pero también están aquellos que no la soportan y se apartan. Si aguantamos, si resistimos Dios nos trata como hijos y nos ayuda.
Hebreos 12:8   Si no somos disciplinados por Dios, entonces Dios nos está tratando como bastardos, realmente no somos sus hijos.
Hebreos 12:9   Si a nuestros padres que nos disciplinaron, nos corrigieron y nos castigaron durante nuestra crianza, para nuestro bien, para que fuéramos hombres y mujeres de bien, le obedecimos y los amamos, como es que no vamos hacer el esfuerzo de obedecer a Dios, el Padre de los espíritus, para que podamos disfrutar de la vida eterna.
Hebreos 12:10  El gran propósito de Dios cuando nos corrige y nos castiga, es para nuestro bien, para que hagamos lo que nos es provechoso para nuestra salvación, participar de la santidad que Dios posee, para que seamos santos porque Dios es santo. Ser santos significa vivir apartados para Dios, obedecer su santa voluntad, aborrecer al pecado, toda desobediencia, no darle satisfacción a la carne, no participar en las obras de las tinieblas, del mundo.
Hebreos 12:11  Cuando estamos pasando por dificultades o tribulaciones, a causa de nuestras malas decisiones o por causa de la disciplina de Dios, no es agradable, muchas veces pareciera insoportable, pero si resistimos sin desmayar, sin caer en el pecado, nos dará frutos, cosecharemos bendiciones de justicia y paz, nos enseñará a obedecer la voluntad de Dios, aprenderemos a hacer las obras de justicia que Dios quiere que sus hijos hagan. Aprenderemos a ser obedientes porque Dios en su amor para con nosotros, nos disciplino, nos castigo, nos corrigió para que hiciéramos lo correcto.
Hebreos 12:12-13  El autor del libro a los hebreos, utiliza una expresión utilizada por el profeta Isaías hacia el pueblo de Israel, después de tanto castigo que Dios les había enviado por sus rebeliones, Dios envió estas palabras esperanzadores para el pueblo. Que vendría restauración, recompensa felicidad, alegría, etc. Isaías 35: 1-10 Nuestras promesas son superiores a las dadas al pueblo de Israel, nuestra esperanza está en el cielo, de una vida llena de felicidad, de gozo, de vida sin fin, donde no habrá más llanto. Ni dolor, ni enfermedades, ni muerte.
El mensaje es para aquellos que por las tribulaciones, las dificultades, problemas han pensado en abandonar el camino de la salvación, han pensado volverse atrás del santo mandamiento, han pensando en abandonar la carrera. Levanten esos hombros, pónganse firmes, levanten esas piernas con fuerza y sigan avanzando, sigan corriendo, no abandonen porque la recompensa es grande.
Hebreos 12:14  Esfuércense por estar en paz con todos y por vivir en santidad, cuando tenemos conflictos y problemas con los demás no podemos estar en santidad, y sin santidad no veremos al señor, nos perderemos.
Hebreos 12:15    La advertencia para aquellos que se dejan llevar por la amargura, no van alcanzar la gracia de Dios, sus bendiciones y el mayor peligro es que uno sólo que se deje llevar por la amargura puede terminar contaminando a muchos.
Hebreos 12:16-17    Y nos advierte con el ejemplo de Esaú, que vendió, desprecio las bendiciones que le correspondían como primogénito, por un plato de comida, de la misma forma muchos despreciamos las bendiciones de Dios, por nuestra comodidad, por un trabajo, por la familia, por satisfacer nuestra deseos. etc. Cuando Esaú quiso recuperar sus bendiciones, Dios ya no le dio oportunidad aunque se arrepintió de lo que había hecho.
Esta es una advertencia muy seria para nosotros los cristianos, puede llegar el momento que por nuestras continuas rebeliones, desobediencias, pecados seamos desechados y ya no nos traten como a hijos sino como a bastardos.
Sabemos que Jesús intercede por nosotros, que Dios es misericordioso y paciente, que es perdonador, pero estos versículos son una seria advertencia para que no tentemos a Dios y siempre estemos probando su paciencia y su misericordia, podría llegar el día en que ya no nos dé oportunidad al arrepentimiento.
Conclusión: 

Como hijos, Dios nos cuida, nos bendice, nos ayuda, pero también nos disciplina, nos corrige y nos castiga. Cuando estemos siendo disciplinados por Dios, nos desmayemos, no abandonemos esta carrera, sigamos firmes, corriendo con perseverancia, con fe, viviendo en santidad, puesta siempre nuestra atención en Jesús quien nos salvo y nos salva.

lunes, 11 de junio de 2018

Y EL SEÑOR AÑADÍA CADA DÍA A LA IGLESIA LOS QUE HABÍAN DE SER SALVOS

Hechos 2:47
Introducción:
Muchos cristianos no han logrado entender o tal vez no quieren entender la importancia de la iglesia, en nuestra salvación. Mal entendiendo el dicho popular entre nosotros, de que “la salvación es individual”. Basados en una mala interpretación de la palabra de Dios, creen que nuestra salvación no está relacionada con la iglesia, con nuestros hermanos.
La palabra nos enseña que cada uno de nosotros daremos cuenta a Dios por nuestras obras, buenas o malas. Romanos 14:12
Es cierto que estaremos ante el tribunal de Cristo, para ser juzgados por nuestras obras. Y Dios nos pagara conforme a las obras que hayamos hecho en nuestra vida en obediencia a su palabra. 2 Corintios 5:10 
Basados en estos versículos y en algunos otros, concluyen que la salvación es individual que si estamos en la iglesia o fuera de ella seremos salvos, si hacemos lo que agrada a Dios.
Pero el problema esta es en que al no darle importancia a la iglesia, y pensar que no la necesita para salvarse, están desobedeciendo a Dios y despreciando el sacrificio de Cristo.
No podemos ser salvos no estando en la iglesia de Cristo. Los salvos, los que heredaran la vida eterna están dentro de la iglesia, no fuera de ella. Hechos 2:47   
NVI  Hechos 2:47 alabando a Dios y disfrutando de la estimación general del pueblo. Y cada día el Señor añadía al grupo los que iban siendo salvos.
DHH Hechos 2:47  Alababan a Dios y eran estimados por todos; y cada día el Señor hacía crecer la comunidad con el número de los que él iba llamando a la salvación.
1.  Los salvos están en la iglesia que es el reino de Cristo.
Cuando Jesús estuvo en la tierra predico que el reino se había acercado, indicando que aun no estaba establecido. Marcos 1:15 
Era necesaria su muerte para que el reino fuese establecido. El profetizo que algunos de los que andaban con él no sufrirían la muerte sin que antes vieran venir el reino de Dios, con poder. Mateo 16:28
Esta profecía se cumplió poco después de su muerte, cuando vino el Espíritu Santo y se estableció la iglesia.
El reino de Dios, el reino de Cristo es la iglesia.
El Señor añade a la iglesia los que han de ser salvos, cuando obedecemos a la fe, nos bautizamos, Dios perdona nuestros pecados, y El mismo Jesús nos saca del reino de las tinieblas y nos traslada, nos añade a su reino, la iglesia. Colosenses 1:13-14 
Cada persona que ha obedecido la fe correctamente, Jesús lo agrega al grupo, a la comunidad, a la iglesia, que es donde están los salvos. Los que no han sido añadidos o aquellos que se apartan de la iglesia no están dentro de los salvos.
La iglesia es el reino profetizado por Daniel. Daniel 2:44 
La iglesia es una comunidad, un grupo de los que han sido llamados y sacados del mundo y del pecado, para pertenecer al pueblo de Dios, su iglesia.
Si no estamos en ese grupo, en la iglesia, no pertenecemos al pueblo de Dios. El reino de Cristo somos nosotros, los cristianos, los hermanos, los discípulos de Cristo.
Cuando despreciamos a los hermanos, estamos despreciando a la iglesia, cuando pensamos que no necesitamos a la iglesia, estamos rechazando a Cristo, a su reino.
Algunos no le dan importancia a los hermanos, se dedican a criticar, a  juzgar a los hermanos, están despreciando a Cristo e inclusive se creen que no necesitan estar bien con la iglesia.
2.  La importancia de la iglesia para Cristo y para Dios.
Cristo ama a su iglesia, a su pueblo y lo cuida. Efesios 5:28-29 
Cristo dio su vida, derramo su sangre por la iglesia, para poder ganarla, para poder ser su rey. Despreciada por algunos cristianos. Hechos 20:28 
La iglesia es la casa de Dios. Despreciada por algunos cristianos. 1 Timoteo 3:15 
La iglesia es el cuerpo de Cristo. Algunos creen que no es necesario para su salvación. Colosenses 1:18 
La iglesia es la esposa de Cristo. Pablo les enseña a Corinto esta verdad. 2 Corintios 11:2 
La iglesia es la Jerusalén celestial, en la cual reina nuestro señor Jesús por la eternidad. Apocalipsis 21:2.
La iglesia es el pueblo de Dios. 1 Pedro 2:9-10  
En la iglesia están la familia de Dios. Efesios 2:19-21 
Algunos cristianos desprecian una iglesia, a los hermanos que allí se reúnen, blasfeman de ella y luego van y se congregan en otra y piensan que están bien, pero no es así. 1 Juan 3:15 
3.  Solo estando en la iglesia podemos cumplir algunos mandamientos de Dios.
Solo cuando estamos con la iglesia podemos cumplir ciertos mandamientos, como hacer la cena del señor, ofrendar, cantar en grupo, amarnos unos a otros, servirnos, ayudarnos, animarnos, etc.
En la iglesia es donde somos edificados, instruidos en la palabra y en su entendimiento.
Cuando un hermano anda desordenadamente, pecando, la iglesia es la que determina si el hermano anda correctamente o no y tiene la potestad, la autoridad bíblica de expulsarlo del reino de Cristo. Mateo 18:17 
Conclusión:
Crear conflictos en la iglesia, murmurar de ella, apartarse de ella, no es cualquier pecado, es grave, quien hace esto está cometiendo muchos pecados, no solo uno y ya no está en el reino de Cristo. En ella están los salvos.


CON EL TAL NI AUN COMÁIS

1 Corintios 5: 11-13
Introducción:
Dios es misericordioso y paciente, ama a sus hijos y no quiere que ninguno se pierda. Su voluntad es que entre sus hijos exista armonía, amor, paz, etc.
Así como Él nos perdono nuestro pecados al arrepentirnos y bautizarnos, de la misma manera Dios quiere que nos perdonemos nuestras faltas entre nosotros mismos. Que seamos pacientes, benignos y misericordiosos, perdonándonos y soportándonos unos a los otros. Efesios 4:31-32 
El soportar y perdonar es parte del amor que debemos aprender a practicar entre nosotros. Debemos aprender a desarrollar estas cualidades divinas en la relación con nuestros hermanos. Así como Cristo nos perdono debemos aprender a perdonar, soportar y ser pacientes. Colosenses 3:12-13 
Conocemos a Dios y sabemos que Dios es amor y posee todas estas cualidades que hemos dicho, pero también en el conocimiento que tenemos de Dios, sabemos que es severo, fuego consumidor. Así como nos dice que soportemos y amemos a los hermanos que pecan contra nosotros, también nos da instrucciones severas para con aquellos que andan pecando y no quieren arrepentirse.
Esta parte de los mandamientos de Dios, son de los que no le gusta a casi ningún cristiano y les cuesta sujetarse a la palabra de Dios.
En corintios Pablo se sorprende de la conducta complaciente de toda la iglesia,  ante un fornicador que tenía a la mujer de su padre para sí mismo. Los reprende duramente por no tener la valentía, la actitud de corregir a dicho hermano. 1 Corintios 5:1-2  
Y le da instrucciones muy fuertes de qué hacer con este hermano y con aquellos que andan en pecado. No solo de fornicación, sino también de avaricia, de idolatría, maledicencia o murmuración, borracho o ladrón. 1 Corintios 5:11-13 
Podemos ver la bondad de Dios para aquellos que están perseverando y tratando de hacer lo correcto y la severidad para con aquellos que andan en pecado.
1.    El perdón requiere que primero haya arrepentimiento.
Por falta de conocimiento muchos piensan que debemos perdonar a un hermano pecador o abusivo, que no se quiere arrepentir de sus mal actitud. A muchos les encante la parábola de la oveja perdida, pero no la leen completa, de lo contrario no la mal interpretarían. Lucas 15:3-7……habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente,…..
La parábola enseña que hay gozo en el cielo si el pecador se arrepiente. Esta enseñanza no aplica para los cabritos que son rebeldes y desobedientes sino para las ovejas mansas y obedientes. Podemos aprender que sin arrepentimiento no estamos obligados a perdonar.
Esta enseñanza es ratificada más adelante en cómo debemos perdonar a nuestro hermano que peca contra nosotros. Lucas 17:3-4 
El hermano que ha faltado debe arrepentirse, sin arrepentimiento no hay perdón, de lo contrario debe ser tomado como publicano y gentil. Como alguien del mundo que no tiene a Dios. Mateo 18:15-17.
2.  Cuando un hermano cae en pecado, primero debemos tratar de restaurarlo.
Restaurarlo, buscar la forma de que regrese a su estado de santidad y obediencia a la palabra de Dios. Para ello es necesario hablar con él y hacerlo ver su error, si lo entiende y se arrepiente, hemos ganado al hermano. Gálatas 6:1  Santiago 5:19-20  Pero es necesario el arrepentimiento
3.  ¿Qué debe hacer la hermandad con el pecador no arrepentido?
La palabra nos enseña que debemos hacer, primero debemos hablar con el pecador y buscar que entienda y se arrepienta, si no lo hace, debemos hacer varias cosas.
a)  Exponerlo públicamente ante la iglesia y reprenderlo ante todos.
Decírselo a la iglesia, para que todos sepan porque deben apartarse de dicho hermano.
NVI Mateo 18:17 Si se niega a hacerles caso a ellos, díselo a la iglesia; y si incluso a la iglesia no le hace caso, trátalo como si fuera un incrédulo o un renegado.
El hermano que se aparta y no quiere arrepentirse de su pecado, ni obedecer la palabra de Dios, debe ser señalado. 2 Tesalonicenses 3:14 
NVI 2 Tesalonicenses 3:14 Si alguno no obedece las instrucciones que les damos en esta carta, denúncienlo públicamente y no se relacionen con él, para que se avergüence.
Muchos cristianos están constantemente pecando, fallándole a los hermanos y a la iglesia, piensan que están bien con  Dios, no es así, lo están desobedeciendo deliberadamente. Con estos cristianos, es un mandato de Dios reprenderlo públicamente. 1 Timoteo 5:20 
Muchos no regresan por que no quieren darle la cara a la iglesia, pero si quieren salvarse lo va a tener que hacer, algunos piensan que yéndose a otra iglesia resuelven el problema, pero están equivocados, no se arrepintieron de sus iniquidades ni le pidieron perdón a los hermanos ofendidos ni a la iglesia.
b)  Quitarlo de en medio de la hermandad.
En corintios se nos enseña, que debemos hacer con el hermano que no se arrepiente de haber faltado u ofendido a un hermano o la iglesia y a Dios. 1 Corintios 5:2 
NVI 1 Corintios 5:2 ¡Y de esto se sienten orgullosos! ¿No debieran, más bien, haber lamentado lo sucedido y expulsado de entre ustedes al que hizo tal cosa?
BLS 1 Corintios 5:2 Y ustedes presumen de esto, cuando deberían estar tristes y echar de la iglesia a ese hombre.
c)   Dejarlo en manos de Satanás, el los castigará.
Debemos entender que dicho hermano, pasa a manos del diablo, ya no está bajo el reino de nuestro señor Jesucristo. 1 Corintios 5:3-5 
Pablo en varias oportunidades entrego a hermanos rebeldes a Satanás, pecadores, apostatas. 1 Timoteo 1:18-20
En corintios dice para destrucción de la carne.
d)  No juntarse con el hermano rebelde que no quiere arrepentirse y menos comer con él.
Muchos cristianos fieles fallan en este mandamiento, a pesar de que conocen las cualidades pecaminosas del hermano disciplinado, se siguen juntando, relacionándose con él, tienen comunión con dicho hermano y lo tratan como si fuere un hermano fiel. Al hacer esto están pecando contra Dios, quien les manda que no se junten con tal hermano. 1 Corintios 5:11 
NVI 1 Corintios 5:11 Pero en esta carta quiero aclararles que no deben relacionarse con nadie que, llamándose hermano, sea inmoral o avaro, idólatra, calumniador, borracho o estafador. Con tal persona ni siquiera deben juntarse para comer.
BLS  1 Corintios 5:11  No quise decir que se aparten totalmente de ellas, pues para no juntarse con personas así tendrían que salir de este mundo. No podrían apartarse totalmente de los que siempre desean más de lo que tienen, ni de los ladrones, ni de los que adoran a los ídolos, ni de los borrachos o de los que hablan mal de los demás..
e)  Desecharlo, esto es evitarlo, sabiendo que el tal se ha pervertido.
No solo no juntarnos con él también evitarlo, evitar cualquier comunión con dicho hermano. Tito 3:10-11 
NVI Tito 3:10-11 Al que cause divisiones, amonéstalo dos veces, y después evítalo. 11 Puedes estar seguro de que tal individuo se condena a sí mismo por ser un perverso pecador.
BLS Tito 3:10-11 A los que siempre están peleando en la iglesia, llámales la atención una o dos veces. Si no te hacen caso, apártate de ellos. 11 Puedes estar seguro de que esa gente ha dejado de creer en la verdadera enseñanza, y sus propios pecados demuestran que son culpables.
4.  A quienes se le debe aplicar la disciplina o cortar comunión.
Sabemos que debemos ser pacientes uno con los otros, que debemos soportarnos, ser benignos unos con otros, sobrellevar las cargas uno de los otros, etc. Pero en los versículos que hemos leído, la palabra es muy dura en cuanto a lo que hay que hacer con aquellos que cometen los pecados mencionados allí
Dios ha detestado los pecados de inmundicia, perversos, son aquellos pecados que son despreciables, desagradables, inmorales, etc.
En corintios 5 nos enseña que algunos de ellos son fornicación, avaricia, maledicencia o murmuración, robo, borrachera. Aquellos que se oponen a la palabra, e inclusive la contradice. Romanos 16:17 
NVI romanos 16:17 Les ruego, hermanos, que se cuiden de los que causan divisiones y dificultades, y van en contra de lo que a ustedes se les ha enseñado. Apártense de ellos.
Aquellos que andan desordenadamente, aprovechándose de sus hermanos y entrometiéndose en lo ajeno. 2 Tesalonicenses 3:6  2 Tesalonicenses 3:11 
 A todo cristiano que no quiere respetar la palabra de Dios, sino que quiere hacer las cosas como mejor le parece, debe ser disciplinado y romper comunión con él.
A todo cristiano que se extravía de la verdad y se aparta pecando, 2 Juan 9
NVI 2 Juan 9 Todo el que se descarría y no permanece en la enseñanza de Cristo, no tiene a Dios; el que permanece en la enseñanza sí tiene al Padre y al Hijo. 10 Si alguien los visita y no lleva esta enseñanza, no lo reciban en casa ni le den la bienvenida, 11 pues quien le da la bienvenida se hace cómplice de sus malas obras.
Conclusión:

Ya sabemos qué hacer cuando un hermano peca  y no quiere arrepentirse de su maldad. El está mal, pero si seguimos teniendo comunión con él, reuniéndose con él, recibiéndolo en casa, quien haga esto esta tan mal como el hermano con quien se rompe comunión y también debe ser corregido si no se arrepiente.

viernes, 1 de junio de 2018

LA INCREDULIDAD EN EL PUEBLO DE DIOS

Hebreos 3:7-19
Introducción:
Dios aborrece al pecado, y su voluntad para con la humanidad y especialmente para con sus hijos es que se aparten del pecado.
Existen muchos tipos de pecados, los cuales Dios nos los enseña en su palabra. Hay pecados de inmundicia, que son condenados directamente y de una manera inmediata por Dios, tales como la fornicación, adulterio, las contiendas, los pleitos, la murmuración, etc., y también están los pecados que involucra no hacer aquellas obras que Dios quiere que su pueblo haga.
Todos los pecados o desobediencias son detestables para Dios, pero hay algunos que a través de toda la palabra les causaron grandes problemas a hombres y a pueblos enteros.
Este pecado perjudica de manera inmediata la relación de los seres humanos con Dios. Este pecado es el de la incredulidad o el no creer lo que Dios nos dice mediante su palabra.
Este pecado no solo es practicado por las personas del mundo sino que también es practicado por muchos cristianos, que no creen en muchas partes de la palabra y han desarrollado su propia manera de auto justificarse.
La incredulidad es un pecado grave, que afecto a la humanidad en los tiempos de Noé, pero también perjudico al pueblo de Dios de la antigüedad y también perjudica al pueblo de Dios, en estos tiempos, la iglesia.
En el libro a los hebreos se nos advierte del gran peligro de ser incrédulos, de dudar o no creer en la palabra de Dios, habla del gran pecado que cometió el pueblo de Israel después de salir de Egipto, de no creer en la palabra de Dios, en sus promesas. Hebreos 3:7-19   
1.  El pueblo de Israel y su dureza de corazón.
El pueblo de Israel desde su formación y por muchos siglos, vio la manifestación de Dios y su inmenso poder. Antes de salir de Egipto vio el castigo sobre este pueblo, con las 10 plagas, la mortandad de todos los primogénitos del pueblo de Egipto, tanto personas como animales. Luego Dios los acompañaba con columna de fuego de noche y columna de nube de día. Abrió el mar muerto para que ellos lo cruzaran y cerró el mar sobre el ejército egipcio, Hizo salir agua de la peña, acabo con todos sus enemigos y les hizo ganar batallas ante pueblos más poderosos que ellos, les dio la tierra prometida e hizo grandes hazañas delante de ellos, en los tiempos sansón, de David, de Saúl, etc. Pero con todo lo que vieron de Dios y sus grandes hazañas, no le creyeron. Y Dios se desentendió de ellos. El pueblo adulto que salió de Egipto vago en el desierto por cuarenta años hasta que murieron. Hebreos 8:9 
Dios haciendo una comparación del pueblo de Israel como ramas naturales, les advierte a los cristianos que así como ellos fueron desarraigados por incrédulos, también nos puede pasar lo mismo. La incredulidad es un problema grave dentro del pueblo de Dios, en la antigüedad como en estos tiempos, muchos cristianos les cuestan creer lo que dice la palabra con relación algunos mandamientos o doctrinas. Romanos 11:20-23  En romanos está hablando del pueblo de Israel que no creyó en Cristo, ni en el evangelio y endurecieron sus corazones. La terquedad, la tozudez, el corazón duro es lo que impide que muchos cristianos  acepten, crean y obedezcan la voluntad de Dios.
Pablo nos advierte de la bondad y severidad de Dios, la severidad para con el pueblo incrédulo y la bondad que ha tenido para con los cristianos si permanecemos en esa bondad pero si nos hacemos incrédulos como Israel también seremos cortados. Hebreos 3:7-11 
El pueblo de Israel endureció sus corazones para no escuchar a Dios y provocaron la ira de Dios, dio su sentencia sobre ellos, no entrarían en el reposo que les había prometido, no pudieron entrar en la tierra prometida. Hebreos 3: 16-19   
2.  Los cristianos también pueden ser desechados por incrédulos.
¿Por qué Dios se desentendió del pueblo de Israel? Porque ellos siempre andaban vagando en sus corazones, siempre dudaban, creían y no creían. Así muchos cristianos andan vagando en su corazón, creen y no creen.
El pueblo de Israel siempre sufrió de este mal, pero también en la iglesia algunos cristianos sufren de corazón duro, de conciencia entenebrecida. La palabra nos advierte que no caigamos en semejante desobediencia, si ellos no escaparon mucho menos escaparemos nosotros de la ira de Dios. Hebreos 3:12-15 
El cristiano incrédulo, tiene un corazón contaminado por la duda, por la incredulidad, quieren creer y hacer las cosas a su manera y no como Dios quiere.
El deseo de satisfacer nuestra carne, de hacer las cosas a nuestra manera, o de no cumplir con algunos mandamientos de Dios, nos lleva a ser engañados por el pecado que queremos practicar. Para no cambiar, para no hacer lo que Dios manda, empezamos a desvirtuar, a torcer las escrituras, y nos convertimos en incrédulos de la verdad, preferimos creer la mentira, la falsa doctrina. Pero esta auto justificación, seguir a la mentira, nos llevará a la condenación eterna. 2 Tesalonicenses 2:12 
Cuando queremos hacer las cosas y obedecer a Dios a nuestra manera, buscamos la manera de justificarnos y tener nuestra conciencia tranquila y muchos cometen este error, siempre lo hicieron los judíos y en la iglesia también algunos cristianos lo hacen. Romanos 10:2-3 
Nuestra fe está fundada en lo que hemos creído de la palabra de Dios. Entre más estudiemos, comprendamos y practiquemos lo que hemos aprendido, nuestra fe va creciendo y nosotros vamos creciendo en madurez. Pero si por nuestra disposición a dudar, a endurecer nuestro corazón para rechazar y no hacer lo que nos manda la palabra, la incredulidad hace que nuestra fe este trastornada, torcida. El no creer es un pecado grave.
El pueblo que salió de Egipto sufrió destrucción por su incredulidad. Judas 5  Lo mismo nos puede pasar a nosotros.
Conclusión:

La incredulidad es un pecado grave, porque es difícil arrepentirse si no creemos. Pero los incrédulos no entrarán en el cielo, no dudemos, creamos a la palabra para que no estemos dentro del grupo que sufrirán condenación. Apocalipsis 21:8  

EL QUE DICE: YO LE CONOZCO, Y NO GUARDA SUS MANDAMIENTOS, EL TAL ES MENTIROSO

1 Juan 2:3-6
Introducción:
El camino de la verdad ha sido blasfemado, torcido, de tal manera que muchísima gente creen que se puede estar bien con Dios, sin importa que no le obedecen, que no guardan gran parte de su palabra. Esta es una creencia que trastorna la fe de muchas personas, creen en Dios, no se sujetan a su palabra y están convencidos, están seguros de que Dios se agrada de ellos y que su relación con Dios está bien.
Esta falsa creencia logra que millones de personas no se estén esforzando por obedecer la voluntad de Dios.
Todos ellos creen entender como es Dios, dicen que Él es amor y por lo tanto, Dios los ama y no le importa si obedecen o no. Creen conocer a Dios, entenderlo, saber cómo es Él. Pero no es así, están engañados en su propio razonamiento, en sus propias creencias.
No se puede estar bien con Dios o con Jesús, si no se obedece a su palabra.
De hecho su fe esta torcida, trastornada y no entienden quien es Dios, quien es Jesucristo y que espera Dios de aquellos que dicen conocerlo, que dicen amarlo, que dicen seguirlo. 1 Juan 2:3-6 
Para estar bien con Dios, para tener una relación cercana con Dios, para tener comunión con Dios y que Él esté atento a nuestra vida y a nuestras oraciones, es necesario respetar su palabra y eso lo hacemos cuando obedecemos. Isaías 66:2 
Esto es algo que pocas personas practican, la humildad, la sumisión a Dios y a su palabra, de tal manera que se esfuercen por respetar y obedecer a Dios.
1.  La importancia de la palabra de Dios.
La palabra de Dios es la guía, que nos permite saber en qué debemos creer, en que no. Como debemos vivir, como pensar para poder agradar a Dios, para poder tener comunión con él, en ella podemos llegar a conocer a Dios y por ella podemos llegar a ser salvos.
La palabra es la clave para llevar una buena relación con Dios y crecer espiritualmente. 2 Timoteo 3:14-17 
Cuando no comprendemos correctamente la palabra, pero tampoco nos esforzarnos por conocerla, por interpretarla correctamente estamos actuando insensatamente. Efesios 5:17  Es necesario entender la voluntad de Dios.
A través de la palabra, Dios puede actuar en nuestras vidas, puede transformarnos, puede ayudarnos. 1 Tesalonicenses 2:13 
Para conocer a Dios, primero debemos conocer su palabra y entenderla, conocer sus mandamientos.
No conocer correctamente la palabra de Dios, es uno de los grandes problemas que hay en todas las religiones y que está llevando a muchos a la perdición. ¿Cómo se puede decir que se tiene a Dios en nuestras vidas, si no nos importa obedecerle?
2.  Al conocer la palabra, debemos obedecerla.
Al pasar el tiempo vamos aprendiendo la voluntad de Dios, vamos entendiendo que debemos hacer y que no debemos hacer. Aprendemos lo que Dios manda. Podemos esforzarnos por obedecer a Dios o podemos llevar nuestra vida cristiana muy cómoda obedeciendo lo que nos conviene o lo que nos gusta, y desobedeciendo lo contrario.
Cuando no conocemos la palabra y le fallamos a Dios, estamos mal, pero si conociendo la palabra la desobedecemos estamos peor.
Jesucristo cuestiono a aquellos que le decían señor, pero no obedecían sus palabras. Lucas 6:46 
Jesucristo enseñaba la necesidad de obedecer a sus palabras y las grandes bendiciones que traería sobre ellos si lo hacían. Juan 14:23-24 
No podemos tener comunión con Dios, si no queremos obedecer sus mandamientos. Si creemos que podemos estar bien y no obedecemos sus mandamientos, estamos completamente errados y hacemos mentiroso a Dios, quien nos está diciendo lo contrario en su palabra. Santiago 1:22-25 
La palabra de Dios es la que nos puede salvar, nos puede ayudar a obtener la vida eterna y a no ser condenados por la eternidad. Santiago 1:21 
Solo aquellos que hagan la voluntad de Dios vivirán para siempre, la vida eterna. 1 Juan 2:17 
Juan nos enseña que podemos saber si conocemos a Dios si guardamos sus mandamientos. 1 Juan 2:3-6 
3.  Quien no guarda la palabra, no conoce a Dios, ni Dios está con él.
Juan nos enseña que él que dice que conoce a Dios, que entiende a Dios, y no le obedece, es un mentiroso. 1 Juan 2:4
Dios nos ha demostrado a través de los tiempos, que no se agrada de los desobedientes, de aquellos que conociendo su voluntad, no les importa desobedecerle. Adán y Eva cayeron de la gracia de Dios, Caín, Saúl, el pueblo de Israel, etc. por desobedecerle. Unos de los ejemplos más claros para conocer y entender a Dios, es el de el rey Saúl, quien fue desechado por Dios, por no obedecer los mandamientos que le dio. 1 Samuel 15:23  Estos 2 versículos encierran todo el fundamento de la palabra de Dios, la obediencia a su palabra, Dios no se complace en nada más sino en que se obedezca su palabra.  1 Samuel 15:22  Dios no tiene comunión con los desobedientes, sus sacrificios, sus ofrendas son desagradables.
Quien no obedece le demuestra a Dios, que no le importa lo que diga. Hebreos 12:25 
4.  Dios está con aquellos que le obedecen.
Por ello dice Dios en Isaías que mirara aquel que tiembla a su palabra. Con ellos tiene una estrecha relación. Salmo 25:14 
NVI Salmo 25:14 El SEÑOR brinda su amistad a quienes le honran, y les da a conocer su pacto.
Para andar con Dios, para estar en comunión con él, es necesario obedecer a sus mandamientos. 1 Juan 2:
El no obedecer a Dios, es practicar el pecado. 1 Juan 3:8 
Conclusión:
¿Queremos estar bien con Dios?

Aprendamos su palabra y obedezcamos sus mandamientos, y estaremos bien con Dios. De lo contrario nos estamos engañando y somos mentirosos.