Romanos 16:16 "Os saludan todas las iglesias de Cristo."

1 Tesalonicenses 5:21 Examinadlo todo; retened lo bueno.

Proverbios 16:25 Hay camino que parece derecho al hombre, Pero su fin es camino de muerte.

miércoles, 31 de mayo de 2017

VUESTRO CULTO RACIONAL, QUE PRESENTÉIS VUESTROS CUERPOS EN SACRIFICIO VIVO, SANTO, AGRADABLE A DIOS

Romanos 12:1
Introducción:
La palabra culto es muy usada por muchas religiones. Aunque muchas personas no logran entender su significado.
Muchas religiones ofrecen diferentes cultos a Dios e inclusive a sus ídolos. Por lo general un culto está compuesto de actos, ritos o ceremonias que se ofrecen voluntariamente a Dios. Con estos actos, ceremonias o ritos se busca adorar, honrar, dar honor a Dios o a los ídolos o ciertos aspectos: como la belleza, la inteligencia, etc.

Lo que sabemos de Dios, es que no se agrada de cultos que estén fuera de la forma que Él quiere que le adoremos. Dios quiere verdaderos adoradores que le adoren en espíritu y verdad. El pueblo de Israel fue reprendido por Cristo, porque su adoración, la honra que querían darle a Dios era inútil, vana. Mateo 15:8-9 

Los cristianos también le ofrecemos culto a Dios, conforme a lo que el mismo Dios ha establecido para su pueblo. Culto es el servicio, la adoración, la ministración que le damos a Dios. El primer día de la semana Venimos a reunirnos, le cantamos a Dios, traemos nuestras ofrendas, recordamos la muerte de Cristo, oramos a Dios y somos edificados a través del estudio de la palabra.  Muchos nos conformamos con cumplir con esta adoración. Otros ni siquiera se esfuerzan por cumplir con este culto regularmente.

Pero no es suficiente rendirle adoración sólo los domingos. Es necesario que nuestra vida, nuestros cuerpos, nuestras mentes, todo nuestro ser sea dado a Dios como sacrificio vivo, como culto racional a Dios. Romanos 12:1
  
El mismo capítulo 12 de romanos nos explica como cumplir con este sacrificio vivo, este culto racional.

1.  No nos amoldemos a las prácticas pecaminosas del mundo.

Como hijos de Dios, no vivimos según las normas, costumbres del mundo, sino a medida que vamos creciendo en el conocimiento de la palabra de Dios, vamos amoldando nuestra vida, nuestros pensamientos a la voluntad de Dios. Romanos 12:2   Nos negamos a complacer a nuestra carne, ofrecemos nuestra vida como un culto agradable a Dios: dejamos atrás al viejo hombre con sus vicios y pecados. Y entendemos que no debemos amar al mundo ni lo que en él hay.
2.  Aprendemos a ser humildes y valorar a nuestros hermanos en la fe.
Entendemos que en el cuerpo de Cristo, todos los miembros somos importantes. Y que cada uno debe cumplir la función que le corresponde dentro del cuerpo. Romanos 12:3-5 
Como sacrificio vivo aprenderemos a ser humildes y dejar nuestra personalidad soberbia, altiva y vana gloriosa a un lado. Filipenses 2:3 
3.  Nos esforzaremos por servir a nuestros hermanos.
Muchos no nos involucramos con nuestros hermanos ni buscamos la manera de ayudarlos, de servirles, de ser útiles dentro de la iglesia. Los dones del primer siglo ya no están en vigencia, pero cada uno de nosotros tenemos talentos que podemos ponerlos al servicio de nuestros hermanos. Romanos 12:6-8  Ya no profetizamos, pero podemos servir, enseñar, repartir, tener misericordia, etc.
Servir a nuestros hermanos es una manera de presentar nuestros cuerpos como sacrificio vivo a Dios.
4.  Nuestro amor por los hermanos debe ser sincero.
Amar a otras personas no es fácil y menos cuando no hemos vividos con ellas, sin embargo es la voluntad de Dios que sus hijos se amen, y que esa amor sea sincero, no fingido, no hipócrita, no falso. Romanos 12:9 
Aprenderemos a desagradarnos de lo malo y seguir lo que es bueno y agradable ante Dios. La hipocresía es lo malo y lo bueno es un amor genuino hacia nuestros hermanos. Un verdadero amor fraternal, amigable, bondadoso.
5.  Respetaremos a nuestros hermanos y le honraremos.
Cuando hay amor, la envidia, las enemistades, la hipocresía, la murmuración desaparece porque se respeta y se valora a cada hermano.  Romanos 12:10  Que difícil, es cumplir con este sacrificio vivo, porque siempre se está acentuando las fallas de nuestros hermanos.
6.  Serviremos a Dios fervientemente.
Servir al señor con fervor, con diligencia, con esfuerzo. Nuestro servicio no será superficial, no será poco, sino que debemos esforzarnos por servir al señor con ganas, con esfuerzo. Dedicando tiempo, esfuerzo físico, etc. Romanos 12:11  Quitaremos de nosotros la pereza y el poco interés por los asuntos de Dios y especialmente por los hermanos.
7.  A pesar de las dificultades, no desmayaremos ni dejaremos que nuestro ánimo caiga.
En las dificultades seremos pacientes, soportaremos la prueba y nos mantendremos con buen ánimo porque no pondremos nuestra atención en los problemas, sino en las maravillosas promesas que Dios tiene  para nosotros. Romanos 12:12 
En las dificultades siempre estaremos gozosos, porque nuestra esperanza no es de este mundo. Santiago 1:2-4 
Entre más dificultades tengamos más fervientes y constantes debemos ser en la oración.
8.  Ayudaremos a los hermanos en sus necesidades y nos esforzaremos por ser hospitalarios.
Las ofrendas la recogemos con el propósito de ayudar a nuestros hermanos en necesidad, pero algunas veces personalmente cada uno de nosotros debemos ayudar a nuestros hermanos cuando nuestras posibilidades nos lo permiten, aprender a ser benevolentes para con los hijos de aquel que nos da todo lo que necesitamos. Romanos 12:13 
En cuanto a la hospitalidad, es la acción de recibir a un hermano en nuestras casas, en nuestro entorno y atenderlos, hospedarlos, alimentarlos, servirles. En esto muchos cristianos deben trabajar, porque no son nada hospitalarios.
9.  Bendeciremos a quienes nos persiguen y lastiman.
La reacción natural del ser humano es defenderse y lastimar a quien le quiere perjudicar. Pero los cristianos no podemos actuar de esa manera. Debemos bendecir a los que nos lastiman y pedir la bendición de Dios sobre ellos. Romanos 12:14 
No pagaremos mal por mal, ni nos vengaremos de aquellos que nos han hecho daño. Romanos 12:17-20 
Buscaremos estar en paz con todos y dejaremos la venganza, la justicia en manos de Dios. Este es un sacrificio vivo, un culto racional a Dios, no tomar la justicia por nuestras manos sino encomendársela a Dios.
10.        Unidos con los otros miembros de la iglesia.
Esta unión nos llevare a tener el mismo sentir, a asociarnos también con los más humildes, a alégranos cuando a un hermano le va bien y condolernos de aquellos que están sufriendo. Romanos 12:15-16 
11.        No nos dejaremos vencer por el mal.
Nuestras vida pasada y nuestra reacciones nos pueden llevarnos a dejarnos arrastrar por el mal, por la antigua manera de actuar, pero no es correcto nuestras acciones deben ser buenas, conforme a la voluntad de Dios, porque de esa manera venceremos al mal, externos a nosotros y el que en cada uno de nosotros existe. Romanos 12:21 
Conclusión:
Podemos rendirle culto a Dios cada domingo, pero no es suficiente Dios quiere nuestro cuerpo, nuestras fuerzas, nuestro corazón y nuestra mente plenamente entregados a él, haciendo lo que agrada a su voluntad.

Si no le damos importancia a la iglesia de Cristo, si no les damos importancia a los hermanos entonces no estamos siendo sacrificio vivo y agradable a Dios. Nuestra adoración es vana e inútil. Santiago 1:27  

NO AMÉIS AL MUNDO, NI LAS COSAS QUE ESTÁN EN EL MUNDO

1 Juan 2:15-17
Introducción:

Jesús oro por sus discípulos que les fue dado del mundo pero que ya no eran del mundo. Juan 17:16  Los cristianos ya no pertenecemos al mundo, éramos del mundo, pero ya no lo somos. Esta gran  verdad es una de las más difíciles de asimilar, porque conociendo y creyendo que no somos del mundo aun vivimos y obramos como si fuéramos del mundo.
Muchos no queremos despegarnos del mundo, queremos vivir como cristianos y al mismo tiempo  vivir con las tradiciones del mundo. El mundo se opone a Dios, y la mayoría de sus costumbres, tradiciones, normas van en contra de la voluntad de Dios.
Estando en el mundo Dios sabe que necesitamos muchas de las cosas que hay en el mundo, y Él no se opone a que trabajemos para lograrlo, es su voluntad que mientras estemos en el mundo disfrutemos de las cosas que son necesarias para nuestra vida terrenal. 1 Tesalonicenses 4:11-12 
El mundo desaparecerá y quienes amen a Dios vivirán para siempre, pero aquellos que amen al mundo más que a Dios, también perecerán espiritualmente. 1 Juan 2:15 

1.   El mundo y las cosas que en él hay.

La palabra kosmos se traduce de muchas maneras, como universo, la tierra, la raza humana, el mundo, etc. En este caso se traduce mundo y el contexto lo relaciona con todo aquello que existe y se practica en el mundo, lo cual lo relaciona con los seres humanos y sus prácticas, costumbres, modas, etc.
Somos de Dios y no pertenecemos al mundo. El mundo es gobernado por el diablo. 1 Juan 5:19 
Las personas del mundo están bajo la potestad de las tinieblas y sus pensamientos, sentimientos y sus obras están sujetos a la vanidad de sus mentes  y al desconocimiento de la voluntad de Dios. Efesios 4:17 
NVI Efesios 4:17 Así que les digo esto y les insisto en el Señor: no vivan más con pensamientos frívolos como los paganos.
BL95 Efesios 4:17 Les digo, pues, y con insistencia les advierto en el Señor que no imiten a los paganos, que se mueven por cosas inútiles.
La vanidad de su mente se refiere que su atención y por consiguiente su manera de vivir están fundamentados en pensamientos frívolos, tras cosas inútiles. El mejor concepto de vanidad es necedad, simpleza, vació, sin ningún valor espiritual. Cualidad de vano, esto es inútil, no tiene ningún valor para Dios, son cosas que no son eternas sino que duran poco.

2.   No amar al mundo ni las cosas que en él hay.

Estas cosas vanas y las practicas de las personas del mundo, muchas van en contra de la voluntad de Dios y puede impedir que los cristianos se salven.  Cuando el cristiano ama al mundo, sus prácticas y sus cosas, choca contra la voluntad de Dios.
¿Podemos amar al mundo y al mismo tiempo amar a Dios? No es posible, porque así lo dice Dios.
Cuando analizamos las practicas de las personas del mundo, podemos determinan que están se oponen a Dios.
Las modas, la falta de misericordia, las cosas vanidosas que existen en el mundo y que cada vez se van haciendo más vanidosas, la vida mundana y pervertida, el afán por el dinero, por las riquezas, la idolatría, y muchas otras.

Dios no quiere que pongamos nuestra atención en lo que hay en el mundo, sino en las cosas de arriba. Colosenses 3:2 
NVI Colosenses 3:2 Concentren su atención en las cosas de arriba, no en las de la tierra,

A muchos nos gusta coquetear con el mundo. Santiago 4:4

¿Porque es mala la amistad con el mundo? Porque el ser humano busca siempre su propio beneficio, satisfacer sus deseos carnales, es puro egoísmo, no le importa Dios ni su prójimo y cuando somos amigos del mundo, somos como ellos, queremos satisfacer nuestros deseos mundanos. Santiago 4:2-3

En el mundo hay codicia, envidia, riñas, malas intenciones y el deseo de satisfacer su propias pasiones carnales.

El amor al mundo y la amistad con él, significa que aún no nos hemos negado completamente, aún tenemos una parte de nuestro corazón con el mundo y otra parte con Dios. Mateo 16:24-26 
3.   Todo lo que hay en el mundo no proviene de Dios.

Todo aquello que nos atrae del mundo no proviene del Padre, sino del mismo mundo, ha sido creado por el mundo. 1 Juan 2:16 
El diablo como el mundo, han utilizado las mismas tretas y artimañas con las que han logrado la perdición de la misma humanidad. Los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vana gloria de la vida.
Estas tretas las uso el diablo cuando tentó a Jesús, con ellas logro engañar a Eva. Con Jesús no funciono pero con la humanidad si les ha sido exitosas, inclusive nosotros mismos fuimos rescatados de esa vana manera de vivir, pero también estuvimos bajo este engaño..
a)   Los deseos de la carne.
Nuestra carne se opone a Dios y a su voluntad, el diablo sabe que esa es nuestra mayor debilidad, la facilidad con que satisfacemos nuestros deseos carnales. Por allí siempre nos atacará y el mismo mundo nos atraerá a él. Gálatas 5:16-17 
Las obras de la carne nos impiden estar bien con Dios, están obras son realizadas cuando le damos rienda suelta a nuestros deseos mundanos. Gálatas 5:19-21 
Dios espera que nos esforcemos, por no darle satisfacción a nuestros deseos. Colosenses  3:5;

b)   Los deseos de los ojos.

Nuestros deseos carnales están dentro de nosotros, sólo se necesita que se presente la oportunidad de satisfacerlos y una de la manera como sucede es a través de nuestros ojos. Una ropa bonita, una mujer bonita o un hombre atractivo, un objeto valioso o llamativo o provocativo, etc.
Eva vio la fruta del árbol y la codicio, David vio a Betsabé y la codicio, a través de los ojos podemos estimular el deseo en nosotros. Mateo 6:22-23  Lo que disfruta tus ojos habla de cómo está tu interior.

c)    La vana gloria de la vida.

La gloria inútil del mundo, el deseo de ser reconocido, de ser exaltado, de ser alabado por el mismo mundo, el que más sabe, la más bella, el mejor cuerpo, el más inteligente, etc. Eva creyó que sería igual a Dios, al comer del fruto, pero no fue así, el diablo y su mente carnal la llevaron al desastre. El orgullo, la soberbia, la jactancia de las personas les lleva a buscar el reconocimiento en las personas. En los cristianos pasa de la misma manera muchos buscan reconocimiento, la vanagloria, satisfacen sus deseos carnales de ser exaltado, detrás de esto hay orgullo, soberbia, arrogancia, jactancia.  Son maldades, son pecados. Marcos 7:21-23 

4.   Los que practican estas cosas no tienen el amor del Padre.

Amar al mundo y lo que en él hay significa que no se ama a Dios. No hay amor por Dios y su reino, ni en sus promesas.
NVI 1 Juan 2:15 No amen al mundo ni nada de lo que hay en él. Si alguien ama al mundo, no tiene el amor del Padre.
DHH 1 Juan 2:15  No amen al mundo, ni lo que hay en el mundo. Si alguno ama al mundo, no ama al Padre;
El no amar al mundo ni a sus cosas es un mandamiento de Dios, si no lo obedecemos estamos pecando y mostramos nuestra falta de amor a Dios y a su voluntad. 1 Juan 5:3 
NVI 1 Juan 5:3 En esto consiste el amor a Dios: en que obedezcamos sus mandamientos. Y éstos no son difíciles de cumplir,
Quien no obedece no ama a Dios.
1 Juan 2:4-5  El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él; 5  pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él.

Conclusión:

Amar el mundo y lo que en él hay, representa un grave problema, un obstáculo para tener una buena relación con Dios y perjudicara nuestra salvación.


Amemos, anhelemos, añoremos la vida en el cielo y lo que el habrá para nosotros. El mundo es pasajero.

ESTIMADA ES A LOS OJOS DE JEHOVÁ LA MUERTE DE SUS SANTOS

Salmo 116:15
Introducción:

El ser humano siempre le ha temido a la muerte, queremos vivir, no queremos morir. Si dependiera de nosotros la decisión de morir, seguramente siempre se decidiría seguir viviendo.

Todos sabemos que hemos de morir. Eclesiastés 9:5.

Dios puso la vida en el ser humano y también el deseo de vivir. El ser humano teme a la muerte. Hebreos 2:15 

Por muchas razones no se quiere morir: Porque no se sabe que pasará allá. Porque vivir es muy bueno y la muerte se entiende como dejar de existir, de vivir. EL error de la humanidad es no buscar la sabiduría que nos da el creador de la vida y entender en qué consiste la muerte y que hay después de ella. Génesis 2:7  Eclesiastés 12:7 

En Dios está toda la sabiduría y los secretos de la vida, tanto en esta vida, como después de la muerte. A diferencia del mundo, los cristianos fieles debemos entender que es la muerte y en que nos beneficia y a diferencia del resto de la humanidad, la muerte es para  nosotros una bendición y estimada por Dios. Salmo 116:15

1.  ¿Qué es la muerte?

El diccionario Vine lo define: (a) la separación del alma (la parte espiritual del hombre) del cuerpo (la parte material), dejando el primero de funcionar y volviendo al polvo. La biblia enseña que la muerte es una separación. Esta separación acontece cuando el espíritu se separa del cuerpo físico, quedando este inerte, inútil. El cuerpo vuelve al polvo y el espíritu a Dios. Al separase el espíritu del cuerpo, este último se descompone y vuelve a convertirse en polvo.
Así como la fe está muerta sin obras así el cuerpo separado del espíritu está muerto.  Santiago 2:26  El cuerpo está muerto sin espíritu. En el espíritu reside la vida. Cuando Dios soplo en el primer ser humano aliento de vida, le dio espíritu.
Tenemos algunos ejemplos que describen la muerte como la separación del espíritu, del cuerpo.
La muerte de Raquel. Murió cuando se le salió el ama. Génesis 35:18-19 
La hija de Jairo, la niña había muerto, pero recobro la vida cuando su espíritu volvió al cuerpo. Lucas 8:49-55 
El mismo Jesús, al morir entrego su espíritu. Juan 19:30 

2.  Hay vida después de la muerte.

Los cristianos entendemos que la vida está en el espíritu y  que a donde este vaya después de abandonar el cuerpo, seguirá viviendo, con sus pensamientos, emociones, recuerdos, etc. Dios no es Dios de muertos sino de vivos, y muchos hombres de Dios han muerto físicamente, pero siguen viviendo en espíritu. Lucas 20:37 -38

El mismo Jesús les anuncio a sus discípulos que había de morir, pero les prometió que donde él estaría, ellos estarían con él. Él volvía al Padre. Juan 14:1-2 

3.  Estimada es a los ojos de Jehová la muerte de sus santos.

Pero ¿qué tiene de especial la muerte de un santo con respecto a los que no son santos, que tiene de especial la muerte de un cristiano con relación a la muerte de un incrédulo? ¿Por qué Dios la valora, la estima tanto?

NVI Salmo 116:15 Mucho valor tiene a los ojos del SEÑOR la muerte de sus fieles.

Dios creó al ser humano, a su imagen y semejanza, con un propósito. Ese propósito era que el hombre le obedeciera y le adorará. Dios busca esos verdaderos adoradores. Juan 4:23 

Antes de crear el cielo, la tierra y al ser humano, Dios ya había escogido quienes serían esos adoradores, estableciendo los mandamientos necesarios para que toda persona tuviera la oportunidad de ser parte de este grupo de personas. 1Pedro 2:9-10 
Y no sólo como adoradores, sino adoptándolos como sus hijos y herederos del reino de los cielos. La predestinación no es que Dios escogió por nombre y apellido quienes se salvarían, sino que predestino que clase de personas serían salvos, cumpliendo las normas que Dios impuso para poder ser parte de los escogidos. Efesios 1:3-6 

Para ser parte de los escogidos debemos ser obedientes y ser limpios en la sangre de Cristo. Tanto es el amor por sus santos, que predestino enviar a su hijo a morir en la cruz del calvario, para que estos escogidos pudieran ser salvos en él. 1 Pedro 1:19-21  

Cuando entendemos que todo fue hecho por Cristo y para él, y no solo para él sino para aquellos que obedecen a la fe, comprendemos cuanto amor tiene el Padre por nosotros.

Todo lo creado era para Cristo y sus santos, los que andan según la voluntad de Dios, tambien la vida en el cielo, lo que Dios tiene preparado para nosotros desde antes de la fundación del mundo, es maravilloso, es grandioso, no tenemos manera de describir esa grandeza. 1 Pedro 1:3-5 

Por todo esto Dios siempre ha valorado, estimado la muerte de sus santos. Porque para poder disfrutar de la vida eterna, para poder vivir en el cielo, para poder estar con Dios y con Cristo, debemos pasar por el proceso de la muerte. Mientras estemos en este cuerpo, no estaremos con Dios, excepto si Jesucristo regresa antes de nuestra muerte. Pero mientras no regrese para estar con Dios debemos morir. Nuestro cuerpo actual no puede heredar el reino de los cielos. 1 Corintios 15:50 

La muerte es un proceso que representa una bendición para el cristiano fiel, y mientras estemos en este cuerpo estamos luchando por mantenernos santos, limpios, sin mancha. 2 Pedro 3:14 

Pero una vez morimos, Dios nos lleva al hades y nos da consuelo, paz y amor.  Mientras estamos en el cuerpo andamos por fe, pero una vez muertos estaremos en el hades conociendo a esos grandes hombres de Dios: Abraham, Moisés, Pablo, Pedro, etc. Comprobando aquello en lo que creímos sin haberlo visto. Estará Dios y Jesucristo con nosotros. Diciéndonos: Hijo bien hecho. Mateo 25:34 

Dios nos está esperando, pacientemente, esperando que otros se puedan salvar, pero al final estaremos todos los santos parados frente al trono de Dios, adorándole, y viviendo felices por la eternidad. Apocalipsis 7:9-17.

Conclusión:

Mientras estemos en este cuerpo no iremos al cielo con Dios, la obediencia y la muerte es necesaria para ir a hasta Dios. Pero mientras Dios nos de vida estemos gozosos de estar disfrutando  este cuerpo aun en las dificultades y enfermedades.

No nos entristezcamos cuando un hermano parte hacia a Dios, porque él está mejor que nosotros si se fue en santidad.


viernes, 28 de abril de 2017

HIJOS DEL DIABLO

Introducción:
Los que hemos obedecido al evangelio de nuestro señor Jesucristo, sabemos que hemos sido hechos hijos de Dios, Dios nos ha adoptado y nos ha hecho miembros de su familia. Esta es una de las muchas bendiciones que hemos recibido. Gálatas 3:26-27
Como hijos de Dios, hemos aprendido a vivir, actuar, a pensar de acuerdo a la voluntad de Dios, esto nos permite permanecer en Dios y seguir siendo parte de su familia. Hemos aprendido a deshacernos de obras y pensamientos que son pecaminosas, esforzándonos por echar al viejo hombre con sus vicios y pecados y tratando de ser obedientes a Dios. 1 Pedro 1:14-15 
Sin embargo, a pesar de haber sido adoptados como hijos de Dios, en muchas oportunidades nuestras malas obras, nuestras rebeldías, muestran realmente de quien somos hijos.
El propósito de este estudio es exhortar a que abandonemos aquellas obras que nos convierten en hijos del diablo y no de Dios.
El apóstol Juan nos da una fuerte exhortación a que entendamos que somos hijos de Dios, pero que también podríamos llegar a ser hijos de diablo.  1 Juan 3:10 
Si obramos mal, si no practicamos la justicia o no amamos a nuestros hermanos no somos de Dios. Es importante entender el gran daño que nos hace el pecado, en nuestra comunión con Dios, nos separa de Él.
En muchas oportunidades le fallamos a Dios, pero si nos arrepentimos Dios nos perdona, porque no lo hicimos intencionalmente o no es una práctica continua y deliberada en desobedecerle. Dios nos perdona. Pero cuando pecamos intencionalmente y recurrentemente corremos un gran riesgo, porque estamos practicando el pecado y la biblia nos enseña que somos del diablo. 1 Juan 3:8 
Para comprender si no estamos actuando como el diablo, debemos aprender lo que él hace mal y saber que debemos imitar a Dios y no al diablo o Satanás.
1.  El diablo es mentiroso y engañador.
Dios repudia la mentira. El engaño va junto con la mentira, el mentiroso al mentir su objetivo es engañar.
El diablo es el padre de la mentira, porque es mentiroso y engañador. Le mintió a Eva y le engaño y logro que ella pecara. Juan 8:44 
A los judíos aún siendo el pueblo de Dios, Jesús les dijo que eran hijos de su padre el diablo, por sus malas obras.
El diablo ha sido el gran engañador, ha engañado al mundo entero y ha sido exitoso en eso, gran parte de la humanidad ha creído a sus mentiras. Apocalipsis 12:9.
Cuando se miente y se trata de engañar a otros, se actúa como el diablo.
2.  El diablo es homicida.
Siempre le ha agradado lastimar a las personas y hacerles daños. No tiene amor por nadie, su propósito es apartar a todo el mundo de Dios y llevarlos a la muerte espiritual, a la condenación eterna.
Caín le pertenecía al diablo, era hijo del diablo, porque fue un homicida y además sus obras no eran buenas, no practicaba la justicia, inclusive era envidioso como lo es su padre el diablo. 1 Juan 3:12 
Algunos cristianos actúan y obran como el diablo. Actúan como homicidas. Muestran la misma actitud que Caín tenía hacia Abel, aborrecen a su hermano. Este no es cualquier pecado. 1 Juan 3:15 
Algunos hermanos tienden a aborrecerse entre sí y no buscan resolver los problemas que tienen. En esto se comportan de la misma manera que el diablo, no parecen imitadores de Cristo sino del diablo.
EL que aborrece a su hermano no es de Dios. Como puede decir que ama a Dios y no es capaz de amar a su hermano a quien ha visto y conoce. 1 Juan 4:20 
3.  El diablo es un calumniador, acusador de los hijos de Dios.
Por siglos ha entrado a la presencia de Dios y calumnia, acusa, a los hijos de Dios, buscando engrandecer nuestras fallas e inclusive creando falsas acusaciones en contra de nosotros.
Lo hizo con Job, le dijo a Dios, que Job le era fiel por la protección y bendiciones que Dios le daba, según el diablo, Job no era recto por  convicción sino por conveniencia. Job 1:6-11 
Siempre a querido mal ponernos ante Dios. Y lo hacía día y noche. Apocalipsis 12:10-11 
La calumnia, las acusaciones, las murmuraciones es un mal que afecta a todas las iglesias y son llevadas a cabo por los mismos cristianos.
Hay hermanos que siempre están engrandeciendo los defectos, problemas de los demás y si no les consigue fallas entonces las busca en su entorno, en su familia, en su trabajo, etc.
Estos hermanos actúan como hijos del diablo, porque viven para acusar, para calumniar, para difamar a sus hermanos. Pero no son capaces de ver sus propias fallas pero si se fijan en la de los demás y si no las hay la crean.
El mundo nos puede calumniar porque no conocen la palabra de Dios, pero no porque llevemos una vida desordenada, pero no es correcto que estemos murmurando unos de los otros, criticándonos, buscando las fallas de nuestros hermanos para engrandecerlas y hacerlos quedar mal, etc. Filipenses 2:14 
¿Eres calumniador, murmurador como tu padre el diablo?
4.  El diablo es sembrador de cizaña.
El diablo es especialista en sembrar cizaña, hierba mala, la cizaña aunque esta junto con la buena semilla, sin embargo no da buen fruto. Muchos se hacen llamar cristianos pero no actúan, no viven como cristianos sino como hijos del maligno. La parábola del trigo y la cizaña, es un buen ejemplo de lo que hace el diablo. Sembrar la mentira, siembra cizaña junto al trigo y causa división en el reino. Mateo 13:37-40 
La cizaña no se lleva por la palabra (la buena semilla), sino se llevan por sus propias creencias, sus propios sistemas de justificación. Son desobedientes. La palabra de Dios no permanece en ellos sino las falsas doctrinas.
Algunos cristianos tuercen las escrituras y apostatan de la fe y hace que otros también les sigan en sus errores, en el fin de los tiempos muchos cristianos serán considerados cizaña y no lo saben.
5.  El diablo hace tropezar a otros.
El diablo es experto en hacer que las personas tropiecen. Busca tentarles, que tropiecen y pequen, esto lo hace con toda la intención. Algunos cristianos por sus obras, actitudes, hacen que otros hermanos tropiecen. Mateo 18:7
El diablo hace tropezar a muchos, pero también usa a hijos de Dios para hacer tropezar a otros. Trato de hacer que Cristo tropezara y no lo logro.
El diablo es el tentador y él busca incitar al cristiano a desobedecer a Dios y pecar. Mateo 4:1-3  
Él incito a  David a pecar contra Dios. 1 Crónicas 21:1   1 Crónicas 21:7-8 
Pedro fue usado para hacer tropezar a Jesús. Pero no lo logro. Mateo 16:23 
De igual manera algunos cristianos hacen tropezar a otros, porque su manera de vivir, de actuar, por su rebeldía a cambiar, etc.
6.  El diablo ha sido desobediente y pecador.
El diablo se ha opuesto a Dios y todo aquel que quiere obedecer a Dios. El diablo peca desde el principio. No respeta la voluntad de Dios, sino que la manipula para sus propios intereses. 1 Juan 3:8 
El cristiano no debe ser desobediente y rebelde como lo ha sido el diablo y estar practicando el pecado. Cuando el cristiano practica el pecado pasa a la potestad del diablo.
Conclusión:
El diablo siempre se ha opuesto a Dios, no le ha respetado, ni a respetado su voluntad. El es pecador y quiere que los hijos de Dios también pequen.
Pero es responsabilidad de todo cristiano no hacerse hijo del diablo, evitando practicar el pecado, esforzándose por vivir en santidad. Esforzándose por estar  limpio y sin mancha ante Dios.

Somos hijos de Dios y no del diablo, vivíamos, actuemos, obremos como hijos de Dios. 

miércoles, 26 de abril de 2017

HIJOS DE DIOS

1 Juan 3:1-24
Introducción:
Conocemos las bendiciones espirituales que hemos recibido  y que recibiremos por ser miembros de la familia de Dios. Tenemos grandes esperanzas basadas en las promesas que Dios nos hace en su palabra y añoramos recibirlas. Nos agrada pensar en el cielo, en nuestra vida allá, en que viviremos con Dios, en la vida eterna, etc.
Pero, en cuanto a las responsabilidades que debemos cumplir por ser familia de Dios, ya no queremos pensar ni saber mucho de ellas. Nos agrada en gran manera las promesas pero no las responsabilidades.
No le damos mucha importancia al pecado, ni a dejar al viejo hombre llenos de pecados, ni a el deber de ser obreros laboriosos, ni al amor a los hermanos, etc. Nos cuesta entender, que para recibir las promesas  de Dios, primero debemos cumplir las responsabilidades que Dios nos ha establecido. No aceptamos, con facilidad, la enseñanza divina que debemos obrar, trabajar, cambiar en el reino de Dios.
Ser hijo de Dios, conlleva una gran responsabilidad. El apóstol nos enseña de una forma global lo que significa ser hijos de Dios.
1.  Cual amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos.
Juan comienza llamando la atención a mirar, fijarse, observar, evaluar, cual amor, esta expresión da entender grande amor, inmenso amor que Dios nos ha dado. 1 Juan 3:1 
NVI 1Juan 3:1 ¡Fíjense qué gran amor nos ha dado el Padre, que se nos llame hijos de Dios! ¡Y lo somos! El mundo no nos conoce, precisamente porque no lo conoció a él.
Y Dios nos ha dado el privilegio, el honor, la bendición de ser llamados hijos de Dios, y no solo llamados o reconocidos, sino que realmente somos hijos de Dios. Somos su familia. Nosotros hemos sido engrandecidos ante los ángeles y toda la organización celestial de Dios. Para Dios somos importantes, pero Juan nos enseña que para el mundo NO lo somos. Porque a pesar de que ellos hablan de Dios, no han entendido quien es.  1 Juan 3:2  
Vuelve a afirmar, somos hijos de Dios, y todavía no se ha manifestado, no se ha mostrado lo que hemos ser en el futuro. Pero sabemos que cuando Cristo se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos cara a cara. 1 Juan 3:3  Y los hijos de Dios que tenemos esta esperanza, nos purificamos, nos hacemos limpios, nos santificamos, así como lo es él. Esto significa que nos limpiamos de toda contaminación.
2.  El pecado es infringir la ley de Dios.
Hemos estudiado y entendido que el pecado es desobedecer la voluntad de Dios, la cual él ha expresado en su palabra, que es nuestra ley, la ley de Cristo. 1 Juan 3:4  Pareciera que Juan estuviera cambiando de tema, pero no es así. Como hijos de Dios debemos esforzarnos por purificarnos, por santificarnos y eso lo logramos cuando no infringimos la ley de Dios, cuando no pecamos. Cuando andamos contaminados, es porque andamos en pecado.
Y Cristo vino y murió en la cruz para quitar nuestros pecados y también sabemos que Jesús nunca peco.
Esta gran verdad debería movernos a no pecar, a no desobedecer a Dios. ¿Cristo murió por nuestros pecados, como es que vamos a seguir pecando? ¿Tiene importancia o no la tiene la muerte de Cristo para nosotros? si la tiene, entonces ¿Porque seguimos  practicando el pecado?
3.  Quien está en Cristo no practica el pecado.
El hijo de Dios, que valora la muerte de Cristo, no practica el pecado, no vive pecando. 1 Juan 3:6 
El cristiano que vive en el pecado, no ha conocido, no han entendido quien es Cristo y lo que ha hecho por él. No lo conoce.
NVI 1 Juan 3:6 Todo el que permanece en él, no practica el pecado. Todo el que practica el pecado, no lo ha visto ni lo ha conocido.
Que nadie nos engañe y menos nosotros mismos nos engañemos, quien es justo hace justicia, quien es de Dios no práctica el pecado. 1 Juan 3:7 
4.  Quien practica el pecado no es Dios, es del diablo.
Jesús fue enviado para destruir, acabar con la obras del diablo; que es el pecado. Aquella persona que vive practicando el pecado es del diablo, está bajo el dominio del diablo y no de Dios. 1 Juan 3:8 
5.  Quien es nacido de Dios, no practica el pecado.
El hijo de Dios es engendrado, es nacido cuando recibe la palabra de Dios y la obedece, oímos el evangelio, lo creemos, obedecemos y nos bautizamos, hemos nacido de Dios y nos mantenemos en Dios y no en el diablo, cuando nos mantenemos obedeciendo la palabra de Dios. 1 Juan 3:9 
La simiente de Dios nos guarda del pecado, la simiente es la palabra de Dios, ella nos guarda pero no como un amuleto, sino que cuando la aprendeos y la aguardamos en nuestra mente, en nuestro corazón cuando vamos a hacer algo indebido, la palabra nos frena, porque hemos nacido de Dios por la palabra. 1 Pedro 1:23 
6.  ¿Hijos de Dios o hijos del diablo?
Si practicamos el pecado, aún siendo cristianos, no somos hijos de Dios, sino del diablo. 1 Juan 3:10  Y nos convertimos en hijos del diablo cuando no cumplimos la voluntad de Dios de amar a nuestros hermanos. No amamos, aborrecemos, nos desagrada nuestro hermano somos hijos del diablo.
7.  La voluntad de Dios: que nos amemos los unos a los otros.
Andamos correctamente, amaremos a nuestros hermanos, a todos, andamos en pecado, tendremos malos sentimientos y malas actitudes hacia algún hermano o varios. 1 Juan 3:11 
El mal ejemplo de Caín, mato a su hermano, Caín era injusto, sus obras eran malas. Caín era envidioso, mal intencionado y rencoroso. 1 Juan 3:12 
8.  Hemos pasado de muerte a vida porque amamos a los hermanos.
El mundo nos aborrece, nos desprecia, nos rechaza por lo que somos y por lo que creemos. 1 Juan 3:13 
El amor a los hermanos es un indicio, es una prueba de que hemos salido de la muerte espiritual, de que somos hijos de Dios y hemos pasado a tener vida espiritual con Dios. 1 Juan 3:14 
Basta que no amemos a un solo hermano, para que permanezcamos en muerte espiritual, que no estemos con Dios. Quien aborrece a su hermano es un homicida, un asesino, por lo cual está mal ante Dios, y no tiene comunión con Dios. 1 Juan 3:15 
9.  Como sabemos que amamos a los hermanos.
Una forma de saber si estamos amando a nuestros hermanos, es cuando sacrificamos parte de nuestra vida por los hermanos. Esto consiste en tiempo para compartir con los hermanos, desprendernos de lo que nos pertenece para ayudar a un hermano, dinero, objetos, etc. 1 Juan 3:16-17 
10.        El amor es más que palabras.
Muchos utilizamos nuestras bocas para decir que amamos a nuestros hermanos, pero los hechos contradicen lo que decimos. No estamos dispuestos a ayudar a los hermanos, a sacrificar nuestro tiempo, esfuerzos, o recursos para ayudar o compartir con los hermanos. 1 Juan 3:18 
11.             Sabemos que somos de la verdad e hijos de Dios, porque obedecemos.
Obedecemos y amamos a los hermanos, eso nos da certeza que pertenecemos a la verdad. 1 Juan 3:19 
Al entender que estamos obrando correctamente, se fortalece nuestra fe, nos da seguridad. Y si nuestro corazón, nuestra conciencia no nos reprende, Dios nos conoce y ÉL nos ayuda a corregirnos o nos disciplina para que enderecemos nuestros pasos. 1 Juan 3:20-21 
12.        Cualquier cosa que pidiéramos a Dios, la recibiremos de Dios.
Dios oye nuestras oraciones y nos concede nuestras peticiones según su voluntad. Y esto lo hace porque somos obedientes a sus mandamientos. 1 Juan 3:22 
Cuando obedecemos a Dios, es un grato olor para Dios, estamos haciendo lo que es agradable para él, obedecer su palabra. Y una parte de su voluntad, de las obras agradables para Dios, es amar a nuestros hermanos, no aborrecerlos, no despreciarlos y no darles el valor que tienen  para Dios en su reino. 1 Juan 3:23 
13.        Dios habita con nosotros si obedecemos sus mandamientos.
Como hijos de Dios, debemos amar, respetar a nuestro Padre, mediante obedecer sus mandatos, si hacemos esto podemos estar plenamente confiados en que Dios permanece en nosotros y nosotros en Él. 1 Juan 3:24  Dios nos ha dado su Espíritu, eso nos demuestra que Dios está en nosotros.
Conclusión:

Como hijos de Dios debemos obedecer a nuestro Padre, obedeciendo sus mandamientos y no pecando, y una parte importante de esa obediencia es amar a nuestros hermanos.