Romanos 16:16 "Os saludan todas las iglesias de Cristo."

1 Tesalonicenses 5:21 Examinadlo todo; retened lo bueno.

Proverbios 16:25 Hay camino que parece derecho al hombre, Pero su fin es camino de muerte.

viernes, 28 de abril de 2017

HIJOS DEL DIABLO

Introducción:
Los que hemos obedecido al evangelio de nuestro señor Jesucristo, sabemos que hemos sido hechos hijos de Dios, Dios nos ha adoptado y nos ha hecho miembros de su familia. Esta es una de las muchas bendiciones que hemos recibido. Gálatas 3:26-27
Como hijos de Dios, hemos aprendido a vivir, actuar, a pensar de acuerdo a la voluntad de Dios, esto nos permite permanecer en Dios y seguir siendo parte de su familia. Hemos aprendido a deshacernos de obras y pensamientos que son pecaminosas, esforzándonos por echar al viejo hombre con sus vicios y pecados y tratando de ser obedientes a Dios. 1 Pedro 1:14-15 
Sin embargo, a pesar de haber sido adoptados como hijos de Dios, en muchas oportunidades nuestras malas obras, nuestras rebeldías, muestran realmente de quien somos hijos.
El propósito de este estudio es exhortar a que abandonemos aquellas obras que nos convierten en hijos del diablo y no de Dios.
El apóstol Juan nos da una fuerte exhortación a que entendamos que somos hijos de Dios, pero que también podríamos llegar a ser hijos de diablo.  1 Juan 3:10 
Si obramos mal, si no practicamos la justicia o no amamos a nuestros hermanos no somos de Dios. Es importante entender el gran daño que nos hace el pecado, en nuestra comunión con Dios, nos separa de Él.
En muchas oportunidades le fallamos a Dios, pero si nos arrepentimos Dios nos perdona, porque no lo hicimos intencionalmente o no es una práctica continua y deliberada en desobedecerle. Dios nos perdona. Pero cuando pecamos intencionalmente y recurrentemente corremos un gran riesgo, porque estamos practicando el pecado y la biblia nos enseña que somos del diablo. 1 Juan 3:8 
Para comprender si no estamos actuando como el diablo, debemos aprender lo que él hace mal y saber que debemos imitar a Dios y no al diablo o Satanás.
1.  El diablo es mentiroso y engañador.
Dios repudia la mentira. El engaño va junto con la mentira, el mentiroso al mentir su objetivo es engañar.
El diablo es el padre de la mentira, porque es mentiroso y engañador. Le mintió a Eva y le engaño y logro que ella pecara. Juan 8:44 
A los judíos aún siendo el pueblo de Dios, Jesús les dijo que eran hijos de su padre el diablo, por sus malas obras.
El diablo ha sido el gran engañador, ha engañado al mundo entero y ha sido exitoso en eso, gran parte de la humanidad ha creído a sus mentiras. Apocalipsis 12:9.
Cuando se miente y se trata de engañar a otros, se actúa como el diablo.
2.  El diablo es homicida.
Siempre le ha agradado lastimar a las personas y hacerles daños. No tiene amor por nadie, su propósito es apartar a todo el mundo de Dios y llevarlos a la muerte espiritual, a la condenación eterna.
Caín le pertenecía al diablo, era hijo del diablo, porque fue un homicida y además sus obras no eran buenas, no practicaba la justicia, inclusive era envidioso como lo es su padre el diablo. 1 Juan 3:12 
Algunos cristianos actúan y obran como el diablo. Actúan como homicidas. Muestran la misma actitud que Caín tenía hacia Abel, aborrecen a su hermano. Este no es cualquier pecado. 1 Juan 3:15 
Algunos hermanos tienden a aborrecerse entre sí y no buscan resolver los problemas que tienen. En esto se comportan de la misma manera que el diablo, no parecen imitadores de Cristo sino del diablo.
EL que aborrece a su hermano no es de Dios. Como puede decir que ama a Dios y no es capaz de amar a su hermano a quien ha visto y conoce. 1 Juan 4:20 
3.  El diablo es un calumniador, acusador de los hijos de Dios.
Por siglos ha entrado a la presencia de Dios y calumnia, acusa, a los hijos de Dios, buscando engrandecer nuestras fallas e inclusive creando falsas acusaciones en contra de nosotros.
Lo hizo con Job, le dijo a Dios, que Job le era fiel por la protección y bendiciones que Dios le daba, según el diablo, Job no era recto por  convicción sino por conveniencia. Job 1:6-11 
Siempre a querido mal ponernos ante Dios. Y lo hacía día y noche. Apocalipsis 12:10-11 
La calumnia, las acusaciones, las murmuraciones es un mal que afecta a todas las iglesias y son llevadas a cabo por los mismos cristianos.
Hay hermanos que siempre están engrandeciendo los defectos, problemas de los demás y si no les consigue fallas entonces las busca en su entorno, en su familia, en su trabajo, etc.
Estos hermanos actúan como hijos del diablo, porque viven para acusar, para calumniar, para difamar a sus hermanos. Pero no son capaces de ver sus propias fallas pero si se fijan en la de los demás y si no las hay la crean.
El mundo nos puede calumniar porque no conocen la palabra de Dios, pero no porque llevemos una vida desordenada, pero no es correcto que estemos murmurando unos de los otros, criticándonos, buscando las fallas de nuestros hermanos para engrandecerlas y hacerlos quedar mal, etc. Filipenses 2:14 
¿Eres calumniador, murmurador como tu padre el diablo?
4.  El diablo es sembrador de cizaña.
El diablo es especialista en sembrar cizaña, hierba mala, la cizaña aunque esta junto con la buena semilla, sin embargo no da buen fruto. Muchos se hacen llamar cristianos pero no actúan, no viven como cristianos sino como hijos del maligno. La parábola del trigo y la cizaña, es un buen ejemplo de lo que hace el diablo. Sembrar la mentira, siembra cizaña junto al trigo y causa división en el reino. Mateo 13:37-40 
La cizaña no se lleva por la palabra (la buena semilla), sino se llevan por sus propias creencias, sus propios sistemas de justificación. Son desobedientes. La palabra de Dios no permanece en ellos sino las falsas doctrinas.
Algunos cristianos tuercen las escrituras y apostatan de la fe y hace que otros también les sigan en sus errores, en el fin de los tiempos muchos cristianos serán considerados cizaña y no lo saben.
5.  El diablo hace tropezar a otros.
El diablo es experto en hacer que las personas tropiecen. Busca tentarles, que tropiecen y pequen, esto lo hace con toda la intención. Algunos cristianos por sus obras, actitudes, hacen que otros hermanos tropiecen. Mateo 18:7
El diablo hace tropezar a muchos, pero también usa a hijos de Dios para hacer tropezar a otros. Trato de hacer que Cristo tropezara y no lo logro.
El diablo es el tentador y él busca incitar al cristiano a desobedecer a Dios y pecar. Mateo 4:1-3  
Él incito a  David a pecar contra Dios. 1 Crónicas 21:1   1 Crónicas 21:7-8 
Pedro fue usado para hacer tropezar a Jesús. Pero no lo logro. Mateo 16:23 
De igual manera algunos cristianos hacen tropezar a otros, porque su manera de vivir, de actuar, por su rebeldía a cambiar, etc.
6.  El diablo ha sido desobediente y pecador.
El diablo se ha opuesto a Dios y todo aquel que quiere obedecer a Dios. El diablo peca desde el principio. No respeta la voluntad de Dios, sino que la manipula para sus propios intereses. 1 Juan 3:8 
El cristiano no debe ser desobediente y rebelde como lo ha sido el diablo y estar practicando el pecado. Cuando el cristiano practica el pecado pasa a la potestad del diablo.
Conclusión:
El diablo siempre se ha opuesto a Dios, no le ha respetado, ni a respetado su voluntad. El es pecador y quiere que los hijos de Dios también pequen.
Pero es responsabilidad de todo cristiano no hacerse hijo del diablo, evitando practicar el pecado, esforzándose por vivir en santidad. Esforzándose por estar  limpio y sin mancha ante Dios.

Somos hijos de Dios y no del diablo, vivíamos, actuemos, obremos como hijos de Dios. 

miércoles, 26 de abril de 2017

HIJOS DE DIOS

1 Juan 3:1-24
Introducción:
Conocemos las bendiciones espirituales que hemos recibido  y que recibiremos por ser miembros de la familia de Dios. Tenemos grandes esperanzas basadas en las promesas que Dios nos hace en su palabra y añoramos recibirlas. Nos agrada pensar en el cielo, en nuestra vida allá, en que viviremos con Dios, en la vida eterna, etc.
Pero, en cuanto a las responsabilidades que debemos cumplir por ser familia de Dios, ya no queremos pensar ni saber mucho de ellas. Nos agrada en gran manera las promesas pero no las responsabilidades.
No le damos mucha importancia al pecado, ni a dejar al viejo hombre llenos de pecados, ni a el deber de ser obreros laboriosos, ni al amor a los hermanos, etc. Nos cuesta entender, que para recibir las promesas  de Dios, primero debemos cumplir las responsabilidades que Dios nos ha establecido. No aceptamos, con facilidad, la enseñanza divina que debemos obrar, trabajar, cambiar en el reino de Dios.
Ser hijo de Dios, conlleva una gran responsabilidad. El apóstol nos enseña de una forma global lo que significa ser hijos de Dios.
1.  Cual amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos.
Juan comienza llamando la atención a mirar, fijarse, observar, evaluar, cual amor, esta expresión da entender grande amor, inmenso amor que Dios nos ha dado. 1 Juan 3:1 
NVI 1Juan 3:1 ¡Fíjense qué gran amor nos ha dado el Padre, que se nos llame hijos de Dios! ¡Y lo somos! El mundo no nos conoce, precisamente porque no lo conoció a él.
Y Dios nos ha dado el privilegio, el honor, la bendición de ser llamados hijos de Dios, y no solo llamados o reconocidos, sino que realmente somos hijos de Dios. Somos su familia. Nosotros hemos sido engrandecidos ante los ángeles y toda la organización celestial de Dios. Para Dios somos importantes, pero Juan nos enseña que para el mundo NO lo somos. Porque a pesar de que ellos hablan de Dios, no han entendido quien es.  1 Juan 3:2  
Vuelve a afirmar, somos hijos de Dios, y todavía no se ha manifestado, no se ha mostrado lo que hemos ser en el futuro. Pero sabemos que cuando Cristo se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos cara a cara. 1 Juan 3:3  Y los hijos de Dios que tenemos esta esperanza, nos purificamos, nos hacemos limpios, nos santificamos, así como lo es él. Esto significa que nos limpiamos de toda contaminación.
2.  El pecado es infringir la ley de Dios.
Hemos estudiado y entendido que el pecado es desobedecer la voluntad de Dios, la cual él ha expresado en su palabra, que es nuestra ley, la ley de Cristo. 1 Juan 3:4  Pareciera que Juan estuviera cambiando de tema, pero no es así. Como hijos de Dios debemos esforzarnos por purificarnos, por santificarnos y eso lo logramos cuando no infringimos la ley de Dios, cuando no pecamos. Cuando andamos contaminados, es porque andamos en pecado.
Y Cristo vino y murió en la cruz para quitar nuestros pecados y también sabemos que Jesús nunca peco.
Esta gran verdad debería movernos a no pecar, a no desobedecer a Dios. ¿Cristo murió por nuestros pecados, como es que vamos a seguir pecando? ¿Tiene importancia o no la tiene la muerte de Cristo para nosotros? si la tiene, entonces ¿Porque seguimos  practicando el pecado?
3.  Quien está en Cristo no practica el pecado.
El hijo de Dios, que valora la muerte de Cristo, no practica el pecado, no vive pecando. 1 Juan 3:6 
El cristiano que vive en el pecado, no ha conocido, no han entendido quien es Cristo y lo que ha hecho por él. No lo conoce.
NVI 1 Juan 3:6 Todo el que permanece en él, no practica el pecado. Todo el que practica el pecado, no lo ha visto ni lo ha conocido.
Que nadie nos engañe y menos nosotros mismos nos engañemos, quien es justo hace justicia, quien es de Dios no práctica el pecado. 1 Juan 3:7 
4.  Quien practica el pecado no es Dios, es del diablo.
Jesús fue enviado para destruir, acabar con la obras del diablo; que es el pecado. Aquella persona que vive practicando el pecado es del diablo, está bajo el dominio del diablo y no de Dios. 1 Juan 3:8 
5.  Quien es nacido de Dios, no practica el pecado.
El hijo de Dios es engendrado, es nacido cuando recibe la palabra de Dios y la obedece, oímos el evangelio, lo creemos, obedecemos y nos bautizamos, hemos nacido de Dios y nos mantenemos en Dios y no en el diablo, cuando nos mantenemos obedeciendo la palabra de Dios. 1 Juan 3:9 
La simiente de Dios nos guarda del pecado, la simiente es la palabra de Dios, ella nos guarda pero no como un amuleto, sino que cuando la aprendeos y la aguardamos en nuestra mente, en nuestro corazón cuando vamos a hacer algo indebido, la palabra nos frena, porque hemos nacido de Dios por la palabra. 1 Pedro 1:23 
6.  ¿Hijos de Dios o hijos del diablo?
Si practicamos el pecado, aún siendo cristianos, no somos hijos de Dios, sino del diablo. 1 Juan 3:10  Y nos convertimos en hijos del diablo cuando no cumplimos la voluntad de Dios de amar a nuestros hermanos. No amamos, aborrecemos, nos desagrada nuestro hermano somos hijos del diablo.
7.  La voluntad de Dios: que nos amemos los unos a los otros.
Andamos correctamente, amaremos a nuestros hermanos, a todos, andamos en pecado, tendremos malos sentimientos y malas actitudes hacia algún hermano o varios. 1 Juan 3:11 
El mal ejemplo de Caín, mato a su hermano, Caín era injusto, sus obras eran malas. Caín era envidioso, mal intencionado y rencoroso. 1 Juan 3:12 
8.  Hemos pasado de muerte a vida porque amamos a los hermanos.
El mundo nos aborrece, nos desprecia, nos rechaza por lo que somos y por lo que creemos. 1 Juan 3:13 
El amor a los hermanos es un indicio, es una prueba de que hemos salido de la muerte espiritual, de que somos hijos de Dios y hemos pasado a tener vida espiritual con Dios. 1 Juan 3:14 
Basta que no amemos a un solo hermano, para que permanezcamos en muerte espiritual, que no estemos con Dios. Quien aborrece a su hermano es un homicida, un asesino, por lo cual está mal ante Dios, y no tiene comunión con Dios. 1 Juan 3:15 
9.  Como sabemos que amamos a los hermanos.
Una forma de saber si estamos amando a nuestros hermanos, es cuando sacrificamos parte de nuestra vida por los hermanos. Esto consiste en tiempo para compartir con los hermanos, desprendernos de lo que nos pertenece para ayudar a un hermano, dinero, objetos, etc. 1 Juan 3:16-17 
10.        El amor es más que palabras.
Muchos utilizamos nuestras bocas para decir que amamos a nuestros hermanos, pero los hechos contradicen lo que decimos. No estamos dispuestos a ayudar a los hermanos, a sacrificar nuestro tiempo, esfuerzos, o recursos para ayudar o compartir con los hermanos. 1 Juan 3:18 
11.             Sabemos que somos de la verdad e hijos de Dios, porque obedecemos.
Obedecemos y amamos a los hermanos, eso nos da certeza que pertenecemos a la verdad. 1 Juan 3:19 
Al entender que estamos obrando correctamente, se fortalece nuestra fe, nos da seguridad. Y si nuestro corazón, nuestra conciencia no nos reprende, Dios nos conoce y ÉL nos ayuda a corregirnos o nos disciplina para que enderecemos nuestros pasos. 1 Juan 3:20-21 
12.        Cualquier cosa que pidiéramos a Dios, la recibiremos de Dios.
Dios oye nuestras oraciones y nos concede nuestras peticiones según su voluntad. Y esto lo hace porque somos obedientes a sus mandamientos. 1 Juan 3:22 
Cuando obedecemos a Dios, es un grato olor para Dios, estamos haciendo lo que es agradable para él, obedecer su palabra. Y una parte de su voluntad, de las obras agradables para Dios, es amar a nuestros hermanos, no aborrecerlos, no despreciarlos y no darles el valor que tienen  para Dios en su reino. 1 Juan 3:23 
13.        Dios habita con nosotros si obedecemos sus mandamientos.
Como hijos de Dios, debemos amar, respetar a nuestro Padre, mediante obedecer sus mandatos, si hacemos esto podemos estar plenamente confiados en que Dios permanece en nosotros y nosotros en Él. 1 Juan 3:24  Dios nos ha dado su Espíritu, eso nos demuestra que Dios está en nosotros.
Conclusión:

Como hijos de Dios debemos obedecer a nuestro Padre, obedeciendo sus mandamientos y no pecando, y una parte importante de esa obediencia es amar a nuestros hermanos. 

LOS QUE PRACTICAN TALES COSAS NO HEREDARÁN EL REINO DE DIOS

Gálatas 5:19-21

Introducción:
Dios nos ha dado grandes esperanzas, que fortalecen nuestro vida espiritual y que nos anima cuando estamos en dificultades. Andamos por fe, nuestra vida, nuestra creencia, nuestra manera de vivir, la hemos ido transformando de acuerdo a lo que hemos aprendido de la palabra de Dios. Lo creemos y lo seguimos, convencidos, confiados en que es verdad lo que la biblia nos enseña. Las promesas de Dios, son maravillosas, para aquellos que logren llegar hasta el final, irreprensibles y sin mancha. 2 Pedro 3:13-14 
Pedro nos exhorta, nos anima, a procurar  con diligencia, a esforzarnos a ser hallados limpios y libres del pecado.
Muchos cristianos no quieren entender, no quieren aceptar, que lo que Dios requiere de nosotros no son simples intenciones o deseos de cambiar, de abandonar el pecado, Dios espera que nos esforcemos, que batallemos contra nuestra carnalidad, contra nuestros deseos mundanos, batallemos contra el pecado, para lograr obtener las hermosas promesas de Dios, debemos dar una verdadera batalla contra el pecado en nosotros. 1 Pedro 2:11 
En esta lucha, muchos cristianos no se esfuerzan, no batallan.
Dios conociendo nuestra dureza de corazón para aceptar su voluntad, nos advierte en muchas partes de su palabra, que nos apartemos de estas prácticas pecaminosas. Gálatas 5:19-21  Porque los que practican estas obras de la carne, no van vivir la eternidad en el cielo. En gálatas solo aparece unas pocas, pero en toda la palabra muchas más.
1.  Adulterio.
El adulterio se comete cuando se mantiene relaciones íntimas, con alguien que ya tiene esposo o esposa.
El adulterio no es cualquier pecado, Dios acuso a Israel y a Judá de haber adulterado con ídolos hechos de madera y piedra. Jeremías 3:8-10 
El adultero no solo atenta contra su propio cuerpo, fornicando con alguien que no es cónyuge sino contra su prójimo, porque toma la pareja de su prójimo. Proverbios 6:29-34 
2.  Fornicación.
La fornicación es mantener relaciones sexuales con alguien que no es su cónyuge. Como leímos en Jeremías también es repúgnate para Dios. 1 Corintios 6:18 
3.  Inmundicia.
La inmundicia significa: Impureza, inmoralidad, suciedad moral, malas intenciones en sentido moral. Esta fuerte relacionada con el adulterio y la fornicación, e involucra los pensamientos, sentimientos y deseos que conllevan a cometer estos pecados. 2 Corintios 12:21   
4.  Lascivia.
Este pecado involucra: Impudencia, descaro, grosería, desvergüenza, libertinaje, insolencia, indecencia. Una conducta desenfrenada, que no tiene vergüenza, no le importa dar mal ejemplo, no le importa lo que los demás puedan decir de su mala manera de vivir.
5.  Idolatría.
La idolatría es: adoración a imagen o ídolo, pueden ser imágenes hechas por hombres, también pueden ser ídolos vivos o muertos. Muchas personas le rinden homenaje, adoración y pleitesía a otras personas, por encima de Dios.
La idolatría es una fornicación y adulterio espiritual en contra de Dios.
6.  Hechicerías.
Significaba primariamente la utilización de medicina, fármacos, encantamientos; después, envenenamiento; luego, hechicería. Primeramente es la utilización de sustancias, que llevan a la persona a estar bajos los efectos que producen dichas sustancias. En la antigüedad los hombres para entrar en trance consumían sustancias que alteraban sus pensamientos, sentimientos y comportamiento, buscando contactar a los espíritus o poderos ocultos. Estas sustancias eran drogas, bebidas alcohólicas, etc. En segundo lugar involucra la adivinación y la intención de hacer que fuerzas ocultas beneficien o perjudiquen a alguien. Esto involucra brujería, santería, vudú, etc. Muchos consultan los horóscopos, buscando información de las estrellas, esperando que le sea revelado lo que acontecerá en su vida pronto. Isaías 47:11-14 
7.  Enemistades.
Los enemigos no se hablan, son hostiles unos en contra de otros. No hay lazos amigables entre ellos y menos hay amor. En las enemistades está involucrado el rencor, el odio.
8.  Pleitos, contiendas.
Riñas, peleas, discusiones, rivalidades. Esto paso en las iglesias del primer siglo y sigue ocurriendo en los tiempos actuales. Entre hermanos riñas, discusiones, conflictos, esto no agrada a Dios en absoluto.
Lo peor es que estos pecados llevan acometer  otros, como  las enemistades, las iras, las ofensas, las vulgaridades, etc. 2 Corintios 12:20 
9.  Celos
Es como un sentimiento que se genera en la persona que puede en algunos momentos ser bueno, en el sentido de tener cuidado, amor por el cuidado de alguien o algo. Por ejemplo tener celo porque se hagan bien las cosas en la iglesia. Pero en este caso tiene una connotación negativa, y es celo que lleva a la envidia, a la desconfianza, etc.
10.        Iras.
Una agitación interna que lleva a un estallido, de rabia, de cólera, de furor, de enojo que se expresa por los gestos, por las palabras, por el tono de la voz, etc. Muchos seres humanos, la ira no la pueden controlar o no hacen ningún esfuerzo por controlarla, pierden todo el control y expresan sus desagrado, su rabia insultando, gritando y hasta golpeando. En estos casos siempre se meten en problemas con otras personas. Efesios  4:31  Cuando se manifiesta la ira, por lo general todos estos pecados se cometen.
11.        Disensiones.
Significa divisiones entre hermanos, algunos hermanos producen separación entre unos hermanos y otros, y la iglesia se debilita. Romanos 16:17-18 
12.        Herejías.
La imposición de opiniones o falsas doctrinas, hace que muchos se vayan tras esas doctrinas produciendo sectas, partidos dentro de la iglesia o fuera de ella. Es una especie de división dentro de un mismo grupo. Por ejemplo en la palabra leemos secta de los fariseos, los nicolaitas, etc. 
Los que producen la herejía están mal ante Dios. Tito 3:10-11 
13.        Envidia.
Significa sentimiento de desagrado, de molestia por el bien ajeno. A algunos le da envidia que a otros les vaya mejor, otros se desagradan que algunos reciban atenciones, etc.
14.             Homicidios.
Sabemos que los homicidas y asesinos les quitan la vida a otros, y Dios en todos los tiempos ha abominado el derramamiento de sangre. El aborto es un homicidio.
Pero también la biblia llama homicida aquel cristiano que aborrece a su hermano. 1 Juan 3:15 
15.        Borracheras.
El alcoholismo, es condenado en la biblia, es un pecado. Las personas que beben alcohol pecan y desagradan a Dios. Algunos cristianos piensan que se puede beber con moderación, pero no es así, la biblia condena hasta reunirse para beber, disipación significa fiestas para beber, pero no específica que sea en exceso, sino simplemente condena esta práctica se beba mucho o poco. 1 Pedro 4:3 
NVI 1 Pedro 4:3 Pues ya basta con el tiempo que han desperdiciado haciendo lo que agrada a los incrédulos, entregados al desenfreno, a las pasiones, a las borracheras, a las orgías, a las parrandas y a las idolatrías abominables.
16.        Orgías.
Significa desenfreno, glotonerías. Es el descontrol, el libertinaje que se produce en las concupiscencias producto de  las fiestas, parrandas, borracheras. Las personas se inhiben y comienzan a hacer cosas que son condenables.
17.        Cosas semejantes a estas.
No solo las nombradas anteriormente sino que también involucran otros pecados que muchos son productos de los anteriores: homosexualismo, murmuración, chisme, tropiezos, doble animo, avaricia, etc.
18.        Los que practican tales cosas no heredaran el reino de Dios.
La advertencia es que podemos llevar, pensar y actuar como cristianos, pero mientras sigamos practicando estos pecados no seremos merecedores de la vida eterna.
Si queremos heredar las promesas de Dios, limpiémonos de toda contaminación de carne y perfecciones la santidad, la vida que ha sida consagrada a Dios, esforzándonos por no practicar el pecado. Apocalipsis 22:14-15  
Conclusión:

Estimado hermano en Cristo, si aun en ti persiste algunos de estos pecados, Dios nos exhorta a que dejemos de practicarlo si queremos vivir en el cielo. Pon atención y no seas obstinado, de Dios no nos podemos burlar.

RECONOCE A DIOS EN TUS CAMINOS Y EL ENDEREZA TUS SENDAS

Proverbios 3:5-6
Introducción:
Finalizamos un año más, en el cual hemos tenido éxitos, metas alcanzadas, alegrías, pero también fracasos, angustias y algunas veces tribulaciones.
Finalizamos un año que para algunos estuvo lleno de dificultades, pero también debemos reconocer que también en algunos aspectos nos fue bien. Los cristianos podemos evaluar, que a pesar de las dificultades, tuvimos en nuestras vidas todo lo necesario para poder vivir.
Debemos reconocer lo que Dios hace en nuestras vidas y las muchas bendiciones que recibimos a pesar de que pareciera que no llenaban nuestras metas y en algunos momentos pasamos por dificultades. .
Es muy importante reconocer y entender lo que Dios hace en nuestras vidas, en nuestras familias, que nos llena de salud, de sustento, nos da vida, protección y nos ayuda a vencer a este mundo y al pecado. 1 Pedro 1:5 
El propósito de Dios es que podamos alcanzar la vida eterna y vivir con él por la eternidad.  Juan 4:23 
En muchas oportunidades tomamos decisiones buenas y otras son malas, pero lo que nos enseña la palabra es que Dios está en nuestros caminos, en nuestras sendas enderezando nuestros pasos, allanando los obstáculos que se nos presentan. El escritor de los proverbios comprendía esta gran bendición que hay para aquellos que temen a Dios. Proverbios 3:5-8 
NVI Proverbios 3:5-8 Confía en el SEÑOR de todo corazón, y no en tu propia inteligencia. 6 Reconócelo en todos tus caminos, y él allanará tus sendas. 7 No seas sabio en tu propia opinión; más bien, teme al SEÑOR y huye del mal. 8 Esto infundirá salud a tu cuerpo y fortalecerá tu ser.
Pero para poder disfrutar de esta confianza en la providencia y cuidado de Dios, es necesario respetarlo, obedeciendo su voluntad.
1.  Temor a Dios: Respetar a Dios, obedeciendo su voluntad.
Según Vine la palabra temor se traduce del griego (fobos) significa temor, miedo, respeto. Temor reverente de Dios  no un mero temor de su poder y justa retribución, sino un saludable miedo a desagradarle, Y (Eulabeia) significa, en primer lugar, precaución; luego, reverencia, temor piadoso
Temer a Dios significa respetarlo con reverencia y eso solo lo podemos hacer obedeciendo su palabra.
Es no querer desagradarle, no querer defraudarlo, no querer fallarle y al querer no hacerlo nos lleva a actuar, vivir, hablar, pensar de acuerdo a lo que Dios nos pide.
En la palabra tenemos muchísimas exhortaciones a temer a Dios. De hecho ha sido el evangelio eterno, temer a Dios. Apocalipsis 14:6-7 
El temor a Dios, no es más que respetar a Dios, y eso lo hacemos cuando respetamos su palabra y la obedecemos.
Si aprendemos la palabra pero no la obedecemos, estamos irrespetando a Dios y practicando al pecado. 2Corintios 7:1 
La santidad solo la podemos perfeccionar si tememos a Dios y recibimos sus palabras y las obedecemos, esforzándonos por no pecar.
Proverbios 2:1-5  Hijo mío, si recibieres mis palabras,  Y mis mandamientos guardares dentro de ti, 2  Haciendo estar atento tu oído a la sabiduría;  Si inclinares tu corazón a la prudencia, 3  Si clamares a la inteligencia, Y a la prudencia dieres tu voz; 4  Si como a la plata la buscares, Y la escudriñares como a tesoros, 5  Entonces entenderás el temor de Jehová, Y hallarás el conocimiento de Dios.
De nada nos sirve aprender la palabra y no ponerla por práctica, no hacemos nada, sino recibir mayor condenación, porque entre más sabemos más se nos demandará. Cuando estudiamos la palabra, es para aprender y ponerla por práctica, porque esto nos ayudará a cambiar, a crecer espiritualmente. Colosenses 1:9-10 
2.  Reconozcamos a Dios, para que enderece nuestras sendas.
Cuando la biblia nos dice que reconozcamos a Dios, lo que está diciendo, es que tengamos confianza en él, y en su palabra, que busquemos ser obedientes y él nos ayudará en nuestra vida. 1 Juan 2:4-6 
Enderezar nuestra senda, allanar nuestras veredas, significa que nos hará el camino menos difícil, nos llenará de alegría, en las dificultades, nos ayudará a alcanzar las metas que él quiera que alcancemos, nos dará vida, nos protegerá y nos llenará de vida. Proverbios 3:5-8 
Cuando entendemos que nuestra vida depende de Dios, buscaremos reconocerlo, respetarlo, obedecerlo en toda situación, en todo momento, de nuestra vida. Eclesiastés 8:12  
3.  Nos irá bien
Esa confianza, esa esperanza debe ser parte de nuestro día a día, tener esa seguridad de que Dios esta enderezando nuestra vida, nuestros pasos, esto significa que la está mejorando, que la esta llevado a lo que nos conviene, nos está llevando a que nos vaya bien. Su atención esta sobre nosotros, sobre aquellos que nos esforzamos y no tenemos por inmunda la sangre de Cristo. Salmo 33:18 
NVI Salmo 33:18 Pero el SEÑOR cuida de los que le temen, de los que esperan en su gran amor;
Nos llena de sustento.  Salmo 111:5  
Nos da la oportunidad de poder tener todo lo necesario en nuestras vidas. Salmo 34:9-10 
Nos protege, es nuestro escudo. Salmo 33:19-22 
Dios se compadece de nosotros y sabe que necesitamos de Él. Salmo 103:13-18 
No sólo él está pendiente de nosotros, sino el mismo Jesús, El Espíritu Santo y sus santos ángeles. Salmo 34:7 
Conclusión:
Cuando lo reconocemos en todos nuestros caminos y respetamos su voluntad, Dios no nos dejará ni nos desamparará. Hebreos 13:5-6 
Estamos comenzando un nuevo año, llenos de esperanza, metas y sueños por lograr.
Dios nos ayudará a lograr muchas de esas metas, si le reconocemos en toda nuestra vida y nos esforzamos por vivir en santidad, siendo temerosos de Dios.
QUE DIOS LOS LLENE DE SABIDURÍA Y DE MUCHAS BENDICIONES EN ESTE AÑO Y QUE LOS AYUDE A PERMANECER FIRMES EN LA FE, VENCIENDO AL PECADO.


VIVID COMO SIERVOS DE DIOS

1 Pedro 2:11 - 23
Introducción:
Antes de ser cristianos, vivíamos practicando el pecado, también teníamos actitudes, comportamientos y costumbres que no eran correctas, ni ejemplares y muchas eran moralmente condenables. Desarrollamos desde pequeños nuestra propia manera de ser y de vivir, con la cual llegamos a obedecer a Dios.
Todos sabemos que ese viejo hombre llenos de obras, actitudes, pensamientos que desagradan a Dios y que inclusive desagradaban a los mismos incrédulos, batalla en nuestro ser no queriendo desaparecer. Sabemos que el cristiano que quiere agradar a Dios, que le respeta y que quiere obtener la vida eterna, luchara con esa antigua manera de ser, de actuar hasta que la venza, hasta que logre la victoria.
De las muchas cosas que Dios quiere que seamos, esta su voluntad de que seamos ejemplo para el mundo.  El cristiano se esforzará por llevar una vida que agrade a Dios siendo ejemplar delante de su familia, de sus compañeros de trabajo y de estudio, delante de sus vecinos, delante de  toda persona.
1.  Batallar contra los deseos carnales que batallan contra el alma.
La mayor lucha que tenemos los cristianos para huir del pecado y vivir en santidad, es en contra nosotros mismos y los deseos carnales  que poseemos y que nos llevan a desobedecer a Dios 1 Pedro 2:11  La palabra deseo en sí, se refiere a deseos intensos, mayormente con inclinación o sentido malo. Es el deseo de satisfacer a la carne fornicación, avaricia, murmuración, engaño, ira, enojo, etc. Es traducido en algunas versiones bíblicas como concupiscencias.
Estos deseos carnales que batallan en contra de nuestra alma, son lo que llevan a los cristianos a pecar constantemente.  Santiago 1:13-15 
Pero esta manera de vivir fue en otro tiempo, ya no deberíamos seguir viviendo de esta manera. Tito 3:3 
No hay excusa para no cambiar, para no permitir que la palabra de Dios haga la renovación en nosotros. 1 Pedro 4:2-3  
2.  Debemos ser ejemplos ante los hombres.
Un cristiano debe ser luz para el mundo alumbrando no solo con la palabra, sino también con sus buenas obras, por su forma correcta de vivir, Mateo 5:14-16 
Nuestro buen ejemplo, que lo damos porque la luz de Dios está en nosotros, por medio de su palabra, es manifiesto delante de todos los hombres que nos conocen. Nuestra manera de vivir, de actuar, dan testimonio de que Dios está en nosotros, de que realmente somos seguidores de Jesús. 1 Pedro 2:12 
Nuestra vida debe ser ejemplar, a pesar de que las personas murmuren de nosotros, nos señalen y nos difamen.
NVI 1 Pedro 2:12 Mantengan entre los incrédulos una conducta tan ejemplar que, aunque los acusen de hacer el mal, ellos observen las buenas obras de ustedes y glorifiquen a Dios en el día de la salvación.
Nuestra vida cristina es una carta abierta leída por todos los hombres, 2 Corintios 3:2-
Cuando llegue el día de la visitación, el día en que Cristo regrese, estos hombres que nos conocieron, glorifiquen a Dios, porque vivimos correctamente, a pesar de que nos difamaron en vida.
Nuestras obras son las que dan testimonio de quienes somos, a quien seguimos y quien está en nosotros.
¿Vivimos en santidad, demostramos que realmente somos seguidores de Cristo, está el Espíritu Santo en nosotros?
O ¿Vivimos con una vida desordenada, andando en el pecado y satisfaciendo nuestra carne, demostramos que somos del Diablo?
¿Nos ven como personas ordenadas, serias, responsables, amables, pacíficas, colaboradoras, respetuosas, honestas?
O ¿Nos ven como personas desordenadas, mal educados, iracundos, conflictivos, chismosos, mal hablados, irrespetuosas, tramposos?
Como nos ven los que no conocen, somos ejemplo o somos mal ejemplo.
¿Somos buenos ciudadanos? ¿Somos respetuosos de las leyes y de las instituciones? 1 Pedro 2:13-14  Como cristianos debemos ser buenos ciudadanos, respetuosos de las leyes.
La voluntad de Dios, es que su pueblo, sus hijos sean ejemplares, que Vivian correctamente sujetándose a la voluntad de Dios en todo, y si sufren no sea por ser malhechores, personas que hacen las cosas en contra de las leyes y costumbres de los hombres. 1 Pedro 2:15  Nuestras buenas obras hacen callar aquellos que quieren creer que somos falsos.
Somos libres de la potestad de las tinieblas y somos libres de la ley de Moisés, y Dios nos ha dado libertad de la cual ni debemos abusar. 1 Pedro 2:16 
Muchas veces los cristianos convierten en libertinaje, la gracia que Dios nos ha dado. Por ejemplo en la manera de vestir, en la manera de hablar, etc.
NVI 1 Pedro 2:16 Eso es actuar como personas libres que no se valen de su libertad para disimular la maldad, sino que viven como siervos de Dios.
Nuestro deber es respetar a todas las personas, a los gobernantes, debemos amar a nuestros hermanos y respetar principalmente a Dios. 1 Pedro 2:17 
Inclusive en nuestras labores diarias debemos respetar a quienes nos dan trabajo, antes eran criados o esclavos pero aún así debían respetar a sus amos. 1 Pedro 2:18-19 
Dios no aprueba y no quiere que suframos por hacer las cosas mal, por obrar incorrectamente, pero si sufrimos por ser cristianos haciendo buenas obras, esto es aprobado. 1 Pedro 2:20  
Si sufrimos, si padecemos, si pasamos trabajo por actuar incorrectamente ante los hombres, no es aprobado por Dios, ni responsabilicemos a Dios por lo que nos acontece, es nuestra culpa y Dios no se agrada de esto, porque en estos casos le avergonzamos, diciendo que somos sus hijos.
Pero si sufrimos haciendo lo correcto, llevando una vida ejemplar, esto es bien visto por Dios y nos aprueba. Dios quiere que sigamos el ejemplo de Jesús. 1 Pedro 2:21 
Fuimos llamados para obtener la vida eterna, pero es voluntad de Dios que para alcanzarla padezcamos como Cristo también lo hizo. Quien mientras vivió, no cometió pecado y no hubo engaño en sus palabras. 1 Pedro 2:22-23 
Las personas pueden hablar mal de nosotros, insultarnos pero no por nuestras malas obras y aun en las circunstancias más difíciles debemos mantenernos limpios e irreprensibles.
Conclusión:
Como siervos de Dios, debemos esforzarnos por llevar una vida ejemplar ante todos los hombres.
Debemos ser luminares del mundo. Filipenses 2:15-16