Romanos 16:16 "Os saludan todas las iglesias de Cristo."

1 Tesalonicenses 5:21 Examinadlo todo; retened lo bueno.

Proverbios 16:25 Hay camino que parece derecho al hombre, Pero su fin es camino de muerte.

viernes, 13 de agosto de 2010

Perdón con misericordia

Efesios 4:32
Introducción:

La misericordia es una cualidad de Dios, esta se relaciona con bondad, clemencia, benignidad, amor constante, etc. Dios ha manifestado su misericordia en toda la historia de la humanidad. La manifestación más importante fue enviar a su hijo para que muriera por nuestros pecados y a través del sacrificio de Cristo perdonar esos pecados. Hoy, los que hemos obedecido el evangelio, gozamos del privilegio de que hemos sido redimidos como pueblo santo para Dios. La aplicación de la misericordia es muy amplia, pero hoy su aplicación es en el perdón.
Cristo en su vida terrenal comento la parábola de los dos deudores. Mateo 18:23- 35. Uno debía 10.000 talentos y el otro 100 denarios. El rey le cobro la deuda al que debía 10.000 talentos y este no pudo pagarle, por lo cual el rey ordeno vender al deudor con su familia como esclavos para pagar la deuda. Esto estaba establecido en la ley de Moisés.
El rey tuvo misericordia ante las suplicas del deudor y le perdono la deuda.
Este deudor se consiguió a un consiervo que le debía 100 denarios y le tomo por el cuello, exigiendo que le pagará, este no pudo y fue echado en la cárcel.
¿Cuántos de nosotros nos parecemos a este siervo inmisericorde?
Nuestra deuda es gigantesca para con Dios, todos los pecados que hemos cometidos en toda nuestra vida. No lo podíamos pagar.
Dios en su gran misericordia nos perdono la inmensa deuda que teníamos, a través del sacrificio de Cristo.

1. La misericordia es manifestación de amor.

Dios ha mostrado su amor y misericordia a través de muchas obras o acciones. Por ejemplo: Creo la tierra y todo lo que en ella hay para nuestro uso y bienestar, Mateo 5:45.
Envió a su hijo a morir por la humanidad, nos perdono nuestros pecados pasados Juan 3:16 y ya no hace memoria de ellos.
Hoy tenemos la esperanza de que se manifieste la misericordia de Dios dándonos vida eterna Judas 21.
Nuestros hechos y acciones demuestran el amor y la misericordia por nuestros hermanos, mucho mejor que las palabras. 1 Juan 3:18
Cuando tenemos y manifestamos misericordia nos parecemos a Dios. Lucas 6:36: “Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso”

2. Dios nos pide que seamos misericordiosos y nos perdonemos unos a otros.

Esta cualidad debe ser desarrollada y practicada por el pueblo de Dios, es un mandamiento. Pero más que por obligación, debemos hacerlo por amor a Él, a Cristo y a nuestros hermanos. Colosenses 3:12-13
Lamentablemente mientras maduramos en nuestro caminar cristiano siempre caemos y pecamos constantemente. 1 Juan 1:10: “Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros”

Varios de esos pecados son contra nuestros hermanos, generando raíces de amargura en nuestros corazones. Es necesario sacarnos esa amargura de nuestro corazón y perdonar al hermano o hermanos que nos hayan ofendido.
Hebreos 12:14-15: Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados

Somos un cuerpo, el cuerpo necesita todas sus partes para funcionar correctamente. Nosotros nos edificamos unos a otros, con la teoría (La palabra de Dios) y la practica (nuestra contacto y roce constante). Dios sabe qué unidos, misericordiosos, benignos y perdonándonos unos a otros, iremos madurando espiritualmente hasta alcanzar la estatura de Cristo. Efesios 4:16
Tal vez una de las cosas más difíciles entre los cristianos, es convivir entre nosotros, somos diferentes. Esta diferencia algunas veces produce roces, celos, contiendas y ofensas. Por ello Dios nos pide que nos soportemos unos a otros, pero no sólo eso, Como pueblo santo debemos resolver esta situación y perdonarnos unos a otros de todo corazón.
Muchos decimos ya yo le perdone. ¿Pero es verdad? Que me pasa cuando veo al hermano, ¿me da un retorcijón en el estomago? ¿No quiero saludarlo o lo saludo fríamente? ¿Evito saludarlo? ¿Cuándo hablo de él, resalto lo malo? ¿Ya no lo trato igual? Tal vez aún no le he perdonado. Hay raíz de amargura en nuestro corazón.
En la parábola del hijo prodigo, cuando el hijo volvió arrepentido, que hizo el padre, ¿Lo perdono a medias? Que le dijo ¿Te perdono pero voy a vigilarte a ver si ese arrepentimiento es verdadero? Mientras tanto ve a trabajar con los siervos, en mi casa no entras todavía. ¿El padre estaría, todo el tiempo, recordando el mal que hizo? NO.
Sencillamente lo perdono, lo amo y le restituyo completamente Lucas 15:20-24
No dejemos rencores o amargura hacia otros hermanos en nuestro corazón. Es posible que por esto no alcancemos el premio de la vida eterna.
Mateo 5:8: “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios”

3. La misericordia triunfa sobre el juicio.

Dios ve si manifestamos misericordia en todos los aspectos de nuestra vida, y especialmente con nuestros hermanos. Si juzgamos a nuestros hermanos con severidad, sin misericordia, seremos juzgados sin misericordia. Por ello cultivemos esta cualidad y hagamos misericordia, perdonemos a quienes nos ha ofendido. Santiago 2:13
Mateo 5:7 Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

Conclusión:
Si el hermano se arrepiente del mal que nos hizo, es nuestro deber perdonarlo Mateo 18:15, 21-22.
Si no perdonamos leamos lo que nos dice Dios:

Mateo 18:34-35: Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía. Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas.

Revisemos nuestro corazón y perdonemos sinceramente con quien nod ofendió, seamos misericordiosos, hablemos con nuestro hermano y si se arrepiente, perdonémosle, es posible que el hermano no haya entendido o no se haya percatado que te lastimo o tal vez no le importa, pero es necesario exhortarlo o corregirlo y hacerle saber que nos lastimo. Debemos hacerlo por amor.
Si no perdonamos, Dios tampoco nos perdonará nuestros pecados. Amemos a nuestro Dios amando a todos nuestros hermanos.

1 Juan 4:21 “Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano”

Mario Arellano.

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