Romanos 16:16 "Os saludan todas las iglesias de Cristo."

1 Tesalonicenses 5:21 Examinadlo todo; retened lo bueno.

Proverbios 16:25 Hay camino que parece derecho al hombre, Pero su fin es camino de muerte.

lunes, 18 de octubre de 2010

Cortos sobre La Palabra de Dios: “El nuevo nacimiento” (Juan 3:1-7)

En esta cuarta entrega abordaremos un tema de lo más interesante y de vital importancia. ¿Ha nacido usted de nuevo? ¿Por qué es necesario nacer de nuevo? ¿Cuántas veces espera Dios que nazcamos? ¿Para quienes está ordenado el nuevo nacimiento? ¿Cuáles son los beneficios del nuevo nacimiento? y …, ¿Cómo podemos nacer de nuevo?

El texto de hoy lo encontramos en el Evangelio de Juan 3:1-7, donde encontramos:

“Y Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos. Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él. Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.”

Nicodemo era un hombre creyente y temeroso de Dios. Principal entre los sacerdotes de los judíos, y miembro del consejo o tribunal supremo, llamado el Sanedrín. Conocía muy bien la ley de Dios, dada en el Antiguo Testamento, y resolvió ir “a Jesús de noche”; quiso entrar en contacto directo con el Señor Jesús, pues sabía que “Dios estaba con él”. En contraposición, la respuesta del Señor es contundente: “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios”. ¿Por qué el Señor le requirió esto a un hombre creyente, temeroso de Dios? Es claro que el mensaje de Jesús, es una enseñanza que aplica a todo hombre, sea fiel creyente o no en Dios. No está dada sólo a los malhechores o desobedientes, sino también a los que creen en Dios, pues todos necesitan “entrar en el reino de Dios”. ¿Ha nacido usted de nuevo? ¿Cómo saber si hemos nacido de nuevo? ¿Necesita nacer de nuevo? La respuesta del Señor sigue siendo la misma: “el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios”. Pero, ¿Cómo podemos nacer de nuevo?, fue la pregunta que se hizo Nicodemo, y que también nos podemos hacer nosotros. Jesús le explica: “el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios”. El nuevo nacimiento es imperativo para poder “entrar en el reino de Dios”. Ahora, este nuevo nacimiento no es de la carne, o natural, porque nadie puede “entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer”. Este nuevo nacimiento, ordenado por el Señor, pasa por el agua, es “de agua”, y es “del Espíritu”; es un nacimiento espiritual, “es nacido del Espíritu”.

Ahora bien, ¿qué significa este nuevo nacimiento espiritual, esto es “de agua y del Espíritu”? Una parte importante de la respuesta lo conseguimos en el propio Evangelio de Juan, capítulo 1:12,13), donde se lee:

“En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció. A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.” (El subrayado es mío, JCT)

Cuando nacemos nuevamente, “de agua y del Espíritu”, no sólo entramos en el Reino, sino también pasamos a “ser hechos hijos de Dios”; pues somos engendrados no “de voluntad de varón, sino de Dios.”. ¡Qué importante es pues, nacer de nuevo! Si sumáramos los texto citados, para nacer de nuevo es necesario: 1) ‘creer en el nombre de Jesús’, como el Salvador; 2) ‘el agua’; 3) ‘el Espíritu de Dios’; 4) Luego, entonces somos “engendrados” por la voluntad de Dios. El otro pasaje clave lo encontramos en el libro de Romanos: 6:3-7, donde se lee:

“¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva. Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección; sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado. Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado.” (El subrayado es mío, JCT)

El que nace de nuevo tiene una “vida nueva”, es una “nueva criatura” en Cristo, donde “las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17). Para que este nuevo nacimiento tenga lugar, debemos ser “bautizados en Cristo Jesús”. El bautismo bíblico es una sepultura en agua, tipifica la “muerte”, “sepultura” del creyente, y su “resurrección” a una “vida nueva” en Cristo, en semejanza a su muerte, sepultura y resurrección. Así el creyente en Cristo nace “de agua”, el agua del bautismo. Pero también, en este mismo acto de fe, el creyente nace “del Espíritu”. ¿En qué conocemos esto? La Escritura dice:

“Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.” (Hechos 2:38,39)

“Y (Jesús) les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.” (Marcos 16:15,16)

¿Quiénes son pues candidatos al bautismo? Aquellos que primeramente, ‘creen en el nombre de Jesús’ y en el evangelio; y, ‘se arrepienten’ de sus pecados. ¿Qué beneficios reciben los que nacen así de nuevo? 1) “entran en el Reino de Dios” (Lea también Hechos 2:41,47); 2) reciben “el perdón de sus pecados”; 3) reciben “el don del Espíritu Santo” y con ello la ‘salvación’. De la manera que sobre Jesús vino el Espíritu de Dios, al ser bautizado; también Dios derrama Su Espíritu sobre el creyente, al ser levantado de las aguas del bautismo: “…nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador,…” (Tito 3:5,6).

Su servidor, Juan Carlos Terán (Tel 0416.932-6567); juancteranm@hotmail.com. Para mayor información sírvase enviarnos su solicitud a este correo, o llamarnos.

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