Romanos 16:16 "Os saludan todas las iglesias de Cristo."

1 Tesalonicenses 5:21 Examinadlo todo; retened lo bueno.

Proverbios 16:25 Hay camino que parece derecho al hombre, Pero su fin es camino de muerte.

lunes, 18 de octubre de 2010

Cortos sobre La Palabra de Dios: “Los Dos Pactos” (Parte I)

En esta quinta entrega abordaremos un tema que nos dará una mejor comprensión de las Sagradas Escrituras en general. La Biblia tiene dos principales divisiones, el Antiguo Testamento (AT) y el Nuevo Testamento (NT). En total la Biblia es una colección de 66 libros, de los cuales 39 conforman el AT, y 27 el NT. Este mensaje tiene el propósito de explicar la vigencia de cada uno de estos dos testamentos, para quiénes están dirigidos, y una breve introducción de las implicaciones que tienen para nuestras vidas, en pleno siglo XXI.

Con frecuencia cuando pregunto a las personas, ¿qué mandamientos debemos seguir, para recibir la salvación del Señor? He escuchado muchas veces como respuesta: “Bueno, los Diez mandamientos”, y comienzan a citar algunos de ellos. Por otro lado, cuando Jesús, nuestro Señor, estaba en la cruz, Él hizo una declaración de redención al malhechor arrepentido que estaba crucificado a su lado, diciéndole: “De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.“ (Lucas 23:42) ¿Bajo la vigencia de qué pacto hizo el Señor esa declaración? Es muy importante tener claro esas y otras interrogantes, para una mejor comprensión de los mandamientos del Señor, que guardan estrecha relación con el pacto de Dios vigente.

El AT, también llamado Antiguo Pacto, es el convenio que Dios hizo con el pueblo de Israel, también llamado el pueblo judío. Este pacto inicia con la entrega por el Señor de los Diez mandamientos, mediante Moisés, a este pueblo, una vez que fue liberado de la esclavitud de 400 años de la tierra de Egipto. En el libro de Éxodo 20:1-17 cita esos 10 mandamientos, y al principio de ellos, encontramos lo siguiente declaración: “Y habló Dios todas estas palabras, diciendo: Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre. No tendrás dioses ajenos delante de mí…” (negritas de JCT). También en el libro de Deuteronomio son citados los Diez mandamientos, y precisa allí a quienes están dirigidos, veamos:

“Llamó Moisés a todo Israel y les dijo: Oye, Israel, los estatutos y decretos que yo pronuncio hoy en vuestros oídos; aprendedlos, y guardadlos, para ponerlos por obra. Jehová nuestro Dios hizo pacto con nosotros en Horeb. No con nuestros padres hizo Jehová este pacto, sino con nosotros todos los que estamos aquí hoy vivos. (…)
Dijo: Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de tierra de Egipto, de casa de servidumbre. No tendrás dioses ajenos delante de mí. (…)
Guardarás el día de reposo para santificarlo, como Jehová tu Dios te ha mandado. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo a Jehová tu Dios; (…). Acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto, y que Jehová tu Dios te sacó de allá con mano fuerte y brazo extendido; por lo cual Jehová tu Dios te ha mandado que guardes el día de reposo.” (Deuteronomio 5:1-21) (negritas de JCT).


El Antiguo Pacto está conformado por la Ley (los Diez mandamientos), más estatutos y decretos que Dios dio a su pueblo Israel por medio de Moisés y los Profetas. Jesús, el Señor, para referirse al AT, lo resumía como “la Ley y los Profetas” (Mateo 7:12). Otra expresión usada por el Señor, para referirse a las antiguas Escrituras, o AT, de forma más detallada es la que usó para referirse al cumplimiento de las profecías acerca de Él, cuando dijo: “Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos.” (Lucas 24:44)

Ahora bien, el propio AT, anunciaba la llegada de un nuevo pacto: “He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto,…” (Jeremías 31:31,32). A diferencia del primer pacto, que fue escrito ‘en tablas de piedra’, este segundo sería escrito “en tablas de carne del corazón” (2 Corintios 3:3). Dice el Señor: “Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón” (Jeremías 31:33).

El AT terminó su vigencia con ‘la muerte del testador’. “Por eso, Cristo es mediador de un nuevo pacto, para que interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna. Porque donde hay testamento, es necesario que intervenga muerte del testador. Porque el testamento con la muerte se confirma; pues no es válido entre tanto que el testador vive.” (Hebreos 9:15-17). Así, Cristo vivió y murió bajo la vigencia del primer pacto: “Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley,” (Gálatas 4:4) De modo que todos los que fueron redimidos por Cristo, durante su ministerio, y antes de su muerte, lo fueron bajo la vigencia del antiguo pacto, Una vez que muere Cristo en la cruz, ‘el testador’, termina la vigencia del AT, y comienza a regir la vigencia del NT o ‘nuevo pacto’.

“anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz. Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo, todo lo cual es sombra de lo que ha de venir;…” (Colosenses 2:14-16)

El ‘acta de los decretos` que fue anulada y clavada en la cruz se refiere a lo “que nos era contraria”. En otro pasaje, el mismo apóstol Pablo explica: “sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado.”(Gálatas 2:16) Por este y otros varios pasajes, que por razones de espacio no se incluyen aquí, entendemos que esa ‘acta de decretos’ se refiere a la Ley del AT, la cual quedó anulada con la muerte de Cristo, y en ese mismo momento, entró en vigencia el nuevo pacto. Cristo es pues, “mediador de un nuevo pacto”.

¿Para quienes está dirigido el nuevo pacto? Para todas las naciones. “Por tanto, Jesús es hecho fiador de un mejor pacto. (…) por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.” (Hebreos 7:22-25). Una vez Jesucristo resucitó de entre los muertos, el decreta su voluntad a ‘todas las naciones’ como sigue: “Y Jesús se acercó y les habló diciendo: (…) Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.” (Mateo 28:18-20). Por tanto, nos corresponde a cada uno indagar diligentemente la voluntad de Dios contenida para todo hombre en el NT.

Su servidor, Juan Carlos Terán (Tel 0416.932-6567); juanteran@cantv.net. Para mayor información sírvase enviarnos su solicitud a este correo, o llamarnos.
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