Romanos 16:16 "Os saludan todas las iglesias de Cristo."

1 Tesalonicenses 5:21 Examinadlo todo; retened lo bueno.

Proverbios 16:25 Hay camino que parece derecho al hombre, Pero su fin es camino de muerte.

lunes, 18 de octubre de 2010

Cortos sobre La Palabra de Dios: “¿Qué pasó en el Edén?” (Génesis 1- 3)

En esta sexta entrega, “¿Qué pasó en el Edén?”, exploraremos las raíces de la relación del hombre con su Creador; ¿En qué es el hombre imagen y semejanza de Dios? ¿Qué tan vinculado estaba el hombre con Dios, con su prójimo, con la naturaleza y consigo mismo? ¿Qué elección tomó el hombre en cuanto al mandamiento del Señor? ¿Qué consecuencia le trajo?, y finalmente, ¿Cuál fue la respuesta de Dios ante la caída del hombre?

“En el principio creó Dios los cielos y la tierra,…” (Génesis 1:1). Es la afirmación crucial para entender nuestros orígenes. Aunque parte de esta humanidad piense que esta vida, y complejos sistemas que ella están presente, el universo y las leyes que le rigen, son producto del azar, Dios nos reitera que somos su creación. “por la fe comprendemos que el universo fue hecho por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía” (Hebreos 11:2).

El sexto día de la creación, Dios resolvió crear al hombre, “varón y hembra los creó” (Génesis 1:27). “Entonces dijo Dios: hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza, …”. Esa imagen y semejanza en el hombre de Dios, se traduce en: 1) Como ‘Dios es Espíritu’ (Juan 4:24), el hombre es un ser espiritual; tanto es así que dos de tres entidades del hombre son espirituales: su alma, y el espíritu; sólo el cuerpo es la parte física, que le reviste. “Que el mismo Dios de paz os santifique por completo; todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprochable…” (1 Tesalonicenses 5:53). Por eso las necesidades del hombre no son sólo materiales, sin también espirituales (Mateo 4:4). 2) El hombre, a diferencia de los animales es un ser racional. 3) Fue hecho puro, sin pecado. 4) Con libre albedrío, o capacidad de elección. 5) Fue hecho para vivir para siempre, “… y ha puesto eternidad en el corazón del hombre…” (Eclesiastés 3:11).

Este hombre se comunicaba en el principio, directamente con Dios, y Dios con él. ‘La voz de Dios se paseaba por medio del huerto’ (Génesis 3:8). El hombre fue puesto por Dios “en el huerto de Edén, para que lo cuidara y lo guardara” (2:15). “y puso Adán nombre a toda bestia, a toda ave de los cielos, y a todo ganado del campo,…” (2:20). Cuando Dios presentó a Eva ante Adán, que hizo a partir de una de sus costillas, Adán dijo: “¡Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne! Será llamada “Mujer”, porque del hombre fue tomada” (2:23). Lo anterior es evidencia, de cómo, al principio, el hombre estaba plenamente vinculado con Dios, con su prójimo, con la naturaleza y consigo mismo.

En este escenario, Dios mandó al hombre, diciendo:”De todo árbol del huerto podrás comer; pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comas, ciertamente morirás” (Génesis 2:16,17). Debía pues el hombre obedecer este mandamiento, para evitar morir, el mismo día que comiese de ese fruto.

En Génesis 3, se narra la entrada del maligno, quien a través de la serpiente, tentó a Eva, con el árbol del conocimiento, diciéndole: “- No moriréis. Pero Dios sabe que el día que comáis de él serán abiertos vuestros ojos y seréis como Dios conocedores del bien y del mal” (3:4,5). Acabamos pues de leer, la primera mentira que se dijo en la tierra “no moriréis”; cuando Dios dijo que sí morirían, especificando incluso que, “el día que de él comas, ciertamente morirás”. ¿Quién tuvo la razón, Dios o Satanás, sabiendo que Adán siguió vivo físicamente hablando, y no murió sino hasta que alcanzó los 930 años, y luego murió (5:5)? La respuesta es obvia: Dios dijo la verdad, mientras que el maligno mintió. La muerte que Adán y Eva sufrieron fue la muerte espiritual, esto es, su separación de Dios, a causa del pecado: “el alma que pecare, esa morirá, …” (Ezequiel 18:20).

¿Qué hizo Eva y luego Adán ante esa invitación del diablo? Las Sagradas Escrituras dicen: “Al ver la mujer que el árbol era bueno para comer, agradable a los ojos y deseable para alcanzar la sabiduría, tomó de su fruto y comió, y dio también a su marido, el cual comió igual que ella” (3:6). Acabamos de leer la caída del hombre, a causa de su desobediencia. A partir de este momento, nada fue igual. “El hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios (…) pero Dios llamó al hombre, y le preguntó: - ¿Dónde estas tu?” (3:8,9). Desde entonces, el hombre sigue haciendo lo mismo, ‘escondiéndose’, distanciándose; pero Dios, por su parte, sigue ‘llamándolo’, preguntándole “- ¿Dónde estas tu?”. Así, el hombre se desvincula de Dios: “la mujer que me distes por compañera me dio del árbol, y yo comí”, respondió Adán con rebeldía a Dios, cuando le pidió cuenta de lo que hizo. Al poco tiempo, Caín mata a Abel (4:8), desvinculándose de su prójimo; y sabemos igual, se desvinculó de la naturaleza como de sí mismo; todo a causa del pecado.

¿Qué consecuencias trajo la desobediencia del hombre? Puede leerlo en Génesis 3:16-24 y 2:16,17 Pasamos a resumirlos: 1) La muerte espiritual: “el día que de él comas, ciertamente morirás” (2:17,18); 2) La muerte física, a los años: “… pues, polvo eres, y al polvo volverás” (3:19); lo cual indica que hombre fue hecho al principio para vivir eternamente; 3) Dios ‘maldijo la tierra por causa del hombre’ (3:17), desde entonce sufre este mundo; 4) Fueron ambos sacados por Dios ‘del huerto del Edén’ (3:23,24); 5) Tanto el hombre como su mujer sufrieron consecuencias particulares: “con el sudor de tu rostro comerás el pan, …” dicho al varón; “multiplicaré en gran manera los dolores en tus embarazos”, para Eva; son algunas de ellas. Ahora, visto las terribles consecuencias de la desobediencia del primer hombre, que consistió en comer de un fruto que Dios prohibió; ¿cuáles serán entonces, las consecuencias de nuestros propios pecados, en nuestra relación con Dios, que hemos hecho seguros peores cosas? ¿Afectará de una forma similar nuestra relación con Dios? ¿Qué piensa usted amigo? ¿No será mejor indagar sobre ese asunto diligentemente?

Por otro lado, ¿Qué resolvió Dios hacer? ¿Dejó al hombre por su cuenta, y fue le abandonó para crear otros mundos? La respuesta la encontramos en Génesis 3:15, donde Dios anunció un plan para redimir y rescatar al hombre caído. Dios dijo a la serpiente: “Y pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu simiente y la simiente suya; esta te herirá en la cabeza, y tu le herirás en el talón”. ¿Qué significan estas palabras? ¿Cuál es su alcance? ¿Cuándo se llevaría a cabo? ¿Qué relación guardan con nosotros? ¿Tienen algo que con el Hijo de Dios y su obra redentora? Esto y mucho más lo estudiaremos de cerca en la próxima edición de estos “Cortos”, titulado: “El plan anunciado en Génesis 3:15”.


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