Romanos 16:16 "Os saludan todas las iglesias de Cristo."

1 Tesalonicenses 5:21 Examinadlo todo; retened lo bueno.

Proverbios 16:25 Hay camino que parece derecho al hombre, Pero su fin es camino de muerte.

jueves, 27 de enero de 2011

El amor a mis hermanos

Comentario.
Una de las mayores pruebas y testimonio de que somos seguidores de Cristo e hijos de Dios, es el amor que les tengamos y le demostremos a nuestros hermanos.
En 1 Juan 3:16 dice:

En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos.

La primera carta de Juan, habla del amor a Dios y a nuestros hermanos. El Espíritu Santo nos impone una serie de condiciones, aclarando lo que es amar a nuestro hermano. Una de ellas es esta: “poner nuestras vidas por nuestros hermanos”.
Hay un dicho popular que dice: “En los momentos difíciles conocemos a nuestros verdaderos amigos y sabemos con quien podemos contar”. En el mundo cada persona anda en lo suyo, sin preocuparse por sus vecinos, amigos y hasta familiares.
En el reino de Dios, no debe funcionar las relaciones entre hermanos de la misma manera, porque Dios nos da muchos mandamientos, hasta el punto de que se nos dice que “quien ama a Dios ame a su hermano”. En los momentos difíciles podemos ver quiénes son los hermanos que obedecen el mandato de Dios y la verdad es que son muy pocos.
Así como Cristo dio su vida por nosotros, nosotros debemos estar dispuestos a entregar la nuestra por nuestros hermanos, en teoría muchos diríamos que sí, pero en la práctica no, sino somos capaces de llamarlos para saber cómo están, ni siquiera nos preocupamos por aquellos hermanos en situaciones difíciles, enfermos, sin dinero, desanimados, con problemas, como podremos decir que daremos nuestras vidas por nuestros hermanos. No somos capaces de visitar a un hermano en un hospital y dar de nuestra vida un pequeño esfuerzo y tiempo. ¿Cómo cumpliremos el mandamiento de dar nuestra vida por mi hermano?
La manifestación del amor debe ser con hechos no de pensamiento o palabras.

1Juan 3:18 Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad.

Mario Arellano

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