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Proverbios 16:25 Hay camino que parece derecho al hombre, Pero su fin es camino de muerte.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

NO SEGUIR EL EJEMPLO DEL PROFANO ESAÚ


Hebreos 12:16-17

INTRODUCCIÓN:

La palabra de Dios está llena de historias y ejemplos de personas o pueblos que por su obediencia o desobediencia, atrajeron sobre si bendiciones o castigos. Tenemos muchos hombres o pueblos que nos pueden animar a seguir su ejemplo o a no seguir su ejemplo.

Por ejemplo Abraham fue obediente a Dios, lo que Dios le mando a hacer lo cumplió: Dejar su tierra y parentela, vivir entre extraños, intento sacrificar a su hijo Isaac, etc. Por lo cual Dios lo bendijo y le prometió que su descendencia sería numerosa.

El ejemplo de Jonás, que trato de no obedecer a Dios y huyo pensando que podía burlar a Dios. Por su terquedad paso tres días dentro del vientre de un pez. Y allí se arrepintió por su conducta y al salir del pez fue y cumplió la voluntad de Dios.

Y podríamos hablar de muchos otros ejemplos: Noé, José, Jacob, Sansón, David, Saúl, Salomón, etc. Muchos fueron bendecidos por su obediencia y otros fueron castigados por su mala conducta.

Hoy vamos hablar de Esaú, el hijo primogénito de Isaac, quien rechazo las bendiciones que le correspondía por la voluntad de Dios por ser el primero en nacer. El ejemplo de Esaú nos debe servir a nosotros, para cuidarnos de no rechazar las bendiciones de Dios por “un plato de comida”.

1. La historia de Esaú.

Esaú era gemelo con Jacob, nacieron el mismo día. Ambos hijos de Isaac, quien era hijo de Abraham. A pesar de que nacieron el mismo día, Esaú era el primogénito, había nacido primero. Por ser el primero Dios siempre estableció bendiciones especiales para el primogénito. Fueron leyes que los patriarcas conocían de alguna manera, pero que se ratifico con la ley de Moisés. Éxodo 13:1-2 Deuteronomio 21:16-17

De hecho el caso de la familia de Isaac nos muestra la importancia del ser el primogénito, no sólo heredaba mucho más que los otros, sino que sus hermanos tenían que servir a su hermano mayor. Génesis 25:19-26

2. Esaú desprecia la voluntad de Dios. Vende su primogenitura.

Esaú conocía el derecho y las bendiciones que tenía como primogénito, sin embargo las desprecio, las rechazo con su actitud. Tal vez lo hizo para salir de paso o pensando que no tendría consecuencias posteriores. Lo cierto es que cambio sus derechos, desprecio y rechazo la voluntad de Dios por un plato de comida. Génesis 25:27-34

Hay varios factores a considerar en esta historia, que nos debe servir de reflexión, a nosotros, para cuidarnos de rechazar la gracia de Dios:

Esaú volvía cansado y hambriento:

Agotado por el trabajo del día y el deseo de satisfacer una necesidad física, lo llevo a vender sus bendiciones. De igual manera muchos cristianos rechazan la gracia de Dios, las bendiciones agobiados por los afanes de la vida y el deseo de satisfacer sus necesidades físicas o emocionales.
Muchos se enredan en los afanes de la vida y están tan agobiados, cansados e insatisfechos que no cumplen la voluntad de Dios, no aman a sus hermanos, no trabajan en el reino de Dios, muestran un fe muerta porque no tienen obras, no le dedican tiempo a la lectura de la palabra de Dios, y definitivamente andan en el mundo tratando de satisfacer sus necesidades. Muchos dejan de asistir a la iglesia para irse alguna actividad mundana que satisface sus deseos. Santiago 4:1-5 1Juan 2:15-17

Esaú pensaba como muchos:

“No importar como vivas tu vida, porque al fin al cabo igual vamos a morir. Por lo cual no respetemos a Dios ni lo obedezcamos.” Malaquías 3:13-15 .Isaías 22:13

3. Esaú es castigado por su desprecio.

Tal vez Esaú cuando le vendió su primogenitura a Jacob nunca pensó que llegaría hacer verdad, como muchos piensan que desobedecer a Dios y pecar no tendrá consecuencias. Pero fíjense que en algún momento vienen las consecuencias por nuestras desobediencias. La palabra de Dios nos enseña que Dios nos disciplina, porque desea que seamos hijos conforme a su voluntad. No pensemos nunca, que nuestras acciones no tendrán consecuencias. Podrá pasar muchos años pero algún día llega. Génesis 27:1-4 Génesis 27:14-40

Conclusión:

Esaú lloró amargamente por haber perdido su primogenitura, ya no había nada que hacer. Nosotros no debemos esperar al día de nuestra muerte para corregir nuestros pecados, nuestra tibieza, nuestro desamor, nuestro afán por el mundo, nuestro egoísmo, etc., porque puede ser que ya no haya tiempo para el arrepentimiento, para el perdón, para reconciliarnos con Dios y obtener la vida eterna.
Esaú fue un profano, un impío, un hombre que no temió a Dios, no seamos nosotros un profano como Esaú que por un plato de lentejas, o por un carro, o por una casa, o por un trabajo, o por los hijos, o los padres, o los amigos, o los deseos mundanos seamos desechados.
Por ello enderecemos los torcido o lo que este mal y regresemos al camino correcto: Hebreos 12:12-14


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