Romanos 16:16 "Os saludan todas las iglesias de Cristo."

1 Tesalonicenses 5:21 Examinadlo todo; retened lo bueno.

Proverbios 16:25 Hay camino que parece derecho al hombre, Pero su fin es camino de muerte.

domingo, 6 de mayo de 2012

CONCUPISCENCIA, TENTACION, PECADO y MUERTE

Santiago 1:14-15

Introducción:

Hace unos meses atrás estudiamos que los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vana gloria nos pueden llevar a pecar. 1Juan 2:15-17  La biblia nos enseña que nada de esto proviene de Dios.

Ahora bien, Dios creó en nosotros necesidades físicas y emocionales que requerimos satisfacer, estas necesidades producen en nosotros deseos que no son malos sino buenos porque así fuimos creados. El deseo de comer, de beber para calmar la sed, de ser amado, de amar, de tener relaciones intimas, de relacionarnos, de dormir, de descansar, etc. son deseos naturales en el ser humano. Estos deseos se pueden convertir en malos, cuando van en contra de la voluntad de Dios, por ejemplo comer en exceso o gula, beber licor y emborracharse, tener relaciones intimas fuera del matrimonio, dormir y descansar en exceso hasta el punto de ser perezosos y flojos, etc. Estos deseos ya existen en nosotros, en nuestra mente, en nuestro corazón, ellos nos tientan, para satisfacernos.

No sólo no podemos decir que Dios nos está tentando, y mucha veces tampoco el Diablo, sino nosotros mismos. Nosotros mismos buscamos la tentación. Santiago 1:13-15 

Estos versículos nos muestras los pasos para llegar a la muerte espiritual.

Concupiscencia o deseo al mal    

Tentación      

Atracción     

Seducción     

Decisión a pecar    

Pecado      

Muerte espiritual.

1.  Nuestros deseos o concupiscencias.

La concupiscencia es una palabra que denota un fuerte deseo, una emoción intensa a satisfacer algo, también codicia, pasión. Los malos deseos no provienen de Dios, no fue Dios quien lo puso en nosotros, sino el mundo y de nuestros padres, familiares, amigos, etc. 1Pedro 1:18 

2.  Tentación.

La tentación es poner a prueba, incitar a hacer algo. Nuestros propios deseos nos ponen a prueba, nos incita a satisfacerlos pero haciéndolo en contra de la voluntad de Dios. Muchas veces el diablo está involucrado en la tentación, por eso lo llaman el tentador. Mateo 4:2-3  1Tesalonicenses 3:5 

Muchas veces he dicho que nuestro principal enemigo en nuestras vidas espirituales, somos nosotros mismos, el apóstol Pedro nos advierte: 1 Pedro 2:11 

3.  Atracción: arrastrar, traer fuera.

Esos deseos junto con lo que nos presenta el mundo, nos atrae, nos arrastra fuera de nuestra espiritualidad. Como la presa o el pez son atraídos por la carnada, saliendo de  su protección y exponiéndose a ser casado o pescado. Todo esto está pasando dentro de nuestro interior, aún no hemos mordido la carnada. Pero estamos pensando estimulados por nuestro deseo. Mateo 15:19 

4.  Seducción: Entrampados o engañados por nuestros propios deseos.}

Llega un momento donde nosotros mismos nos engañamos y decimos, bueno no es tan malo hacer esto o aquello, no es malo decir una grosería de vez en cuando, no es tan malo codiciar a aquella mujer, no es tan malo usar esta ropa indecorosa, no es tan malo que me tome dos o tres traguitos, etc. La resistencia y el respeto a Dios sede en nuestros pensamiento y estamos listo para el siguiente paso. Proverbios 6:18 

5.  Decisión a pecar.

Ya el pecado concebido, ya fue aceptado en nuestra mente, estamos dispuestos a actuar y satisfacer nuestro deseo.

6.    El pecado. Violar la voluntad de Dios.

Ya determinado satisfacer nuestros deseos, caemos en el pecado con suma facilidad, ya no hay resistencia. No resistimos nuestra propia tentación y hemos caído. No fue necesaria la intervención del Diablo, nosotros mismos lo logramos sin ayuda. Romanos 7:14-23  Este pasaje es difícil de entender y por eso es torcido por aquellos que no escrudiñan bien la palabra de Dios, pablo entendía la lucha interna que en todos nosotros existe. Pero esto no nos da justificación para pecar, como muchos piensan, porque eso nos lleva a la muerte espiritual.

7.  Muerte espiritual: Separación de Dios.

Cuando pecamos y no nos arrepentimos ni dejamos de pecar, nos apartamos de Dios y Él de nosotros porque Dios no tiene ninguna comunión con el pecado. 2Corintios 6:14  1Juan 1:5-6  

8. ¿Qué debemos hacer?

1Pedro 1:14-16  como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; No vivir conforme a los deseos mundanos que batallan en nosotros, no nos dejemos arrastrar ni que nos entrampe en el pecado. Desechemos las obras de las tiniebla Romanos 13:12-14 Gálatas 5:16-17 

Conclusión:

En nosotros mismos esta los deseos o concupiscencias que nos puede llevar al pecado e inclusive pecar deliberadamente contra Dios y también esta la capacidad de decidir obedecer a Dios. Es nuestra decisión vida eterna o muerte espiritual.

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