Romanos 16:16 "Os saludan todas las iglesias de Cristo."

1 Tesalonicenses 5:21 Examinadlo todo; retened lo bueno.

Proverbios 16:25 Hay camino que parece derecho al hombre, Pero su fin es camino de muerte.

domingo, 10 de junio de 2012

QUITARÉ DE VUESTRA CARNE EL CORAZÓN DE PIEDRA Y OS DARE UNO DE CARNE

 
EZEQUIEL 36:26

Introducción:

El pueblo de Israel fue amado, protegido y bendecido por Dios. Dios lo escogió como su pueblo aún antes de que fuera concebido el padre de Jacob, Isaac, Dios le prometió a Abraham que de él haría una gran descendencia. Génesis 12:1-3 Dios aparto Abraham con un propósito, que por su obediencia y la voluntad de Dios obtendría un pueblo santo, escogido para ÉL.

El pueblo de Israel vio la grandeza de Dios a través de grandes hazañas que hizo entre ellos. Dios mostro su poder, misericordia y amor,

Pero a  pesar del amor y preferencia de Dios por ellos, fue un pueblo duro de corazón, contumaz, rebelde y idolatra. Dios permitió que vinieran muchas calamidades sobre ellos. Dios les dijo que quitaría el corazón de piedra que tenían y les daría un corazón de carne para que dejaran de ser rebeldes y desobedientes y se volvieran a Dios y anduvieran en sus mandamientos y estatutos. Ezequiel 36:26-27 

Este ejemplo de Israel nos enseña que muchos de nosotros o algunos podemos tener un corazón de piedra y no de carne.

1. El corazón.

El corazón, el centro de nuestras emociones, sentimientos y que tiene que ver con el intelecto, con el podemos amar, honrar a Dios y nuestros hermanos pero también puede ser muy engañoso.

Es engañoso porque a través de el, podemos estar con nuestra conciencia tranquila aunque andemos en pecados. Jeremías 17:9-10  Mateo 15:18-19 

2. Israel un pueblo amado y rebelde.

Cuando leemos el antiguo testamento no podemos sino concluir que Dios amo al pueblo de Israel y fue en muchas oportunidades misericordioso y paciente. Dios hizo grandes cosas por ellos, aunque permitió que fueran esclavos en Egipto, la realidad es que allí en la esclavitud se hizo un pueblo grande y numeroso. En medio de los egipcios, nación idolatra pero soberbia, Dios logro que el pueblo no se mezclará, ya que para los egipcios mezclarse con un judío era una abominación. Éxodo 1:5-9 Génesis 43:30-32 

Cuando llego el tiempo fue liberado por Dios, con grandes señales y milagros y los llevo al  desierto con dirección a la tierra que les había prometido. Pero este pueblo tenía un corazón de piedra, no eran obedientes, nos respetaban la voluntad de Dios. Y  a través de los siglos, la relación con Dios fue períodos de obediencia y paz y períodos de desobediencia y castigo. Con los años el pueblo de Israel fue desapareciendo, de las doce tribus que lo conformaban, diez desaparecieron, fueron esclavizados y mezclados con los pueblos idolatras. Las otras dos tribus permanecieron. Una de ellas la tribu de Judá es de donde viene el nombre de Judío. El corazón de Israel fue y aún es de piedra. Los fariseos eran celosos de las tradiciones y de los mandamientos de Dios, lo cumplían según lo que a ellos le convenían y habían establecido su propio sistema de justificación ante su conciencia, por ello para ellos fue muy sencillo asesinar a Jesús. Se creían el pueblo de Dios, eran orgullosos y establecieron una serie de normas y tradiciones que con los siglos terminaron por encima de la voluntad de Dios. Mateo 15:3  Marcos  7:9  Lucas 16:15  Romanos 10:1-3 

La adoración de Israel se convirtió en vana, inútil. Mateo 15:8-9  Esta promesa en Ezequiel fue dada a Israel aunque tiene un cumplimiento mayor.

3. El pueblo de Dios hoy: la iglesia.

Siempre se escucha la expresión: “Dios conoce mi corazón” por lo general las personas que utilizan esta expresión (muchos cristianos) están confesando que algo no están haciendo, pero se justifican pensando que Dios sabe que ellos lo aman aunque no le obedezcan. La biblia enseña que quien ama a Dios guarda sus mandamientos, los obedece. 1 Juan 5:3 

A muchos practican esto y con ello logran llevar una vida religiosa con huecos profundos. Nosotros los cristianos no estamos exentos de tener un corazón de piedra. Cuando somos duros para aceptar y obedecer la palabra de Dios, mostramos el corazón de piedra que tenemos. Un corazón que es tardo para oír, para aceptar, para obedecer y para vivir conforme a lo que se sabe. La semana pasada hablamos del chisme y vimos lo pecaminosos que es, la persona que lo práctica se está engañando así misma no a Dios. Santiago1:26 

Debemos tener un corazón sincero, limpio, puro. 1Pedro 1:22  Hebreos 10:22 

Cuando no obedecemos la voluntad de Dios, sencillamente es porque aún tenemos un corazón de piedra, no hemos permitido que la palabra de Dios, obre en nosotros y transforme el corazón de piedra en un corazón de carne, sensible, respetuoso, obediente. Un corazón con la disposición de obedecer a Dios.

Conclusión:

Permitamos que Dios pueda cumplir la promesa que hizo hace muchos siglos: Hebreos 8:10 

Permitamos que la ley de Dios este puesta en nuestra mente y escrita en nuestros corazones, pero para obedecerla, no para conocerla solamente, sino para ejecutarla en nuestra vida, en todas las actividades que realizamos. No seamos unos oidores olvidadizos y auto engañados por nuestro propio corazón de piedra. Santiago 1:25 

No seamos como los judíos duros de corazón, con conocimiento de la ley de Dios, pero no cumplidores de ella.

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