Romanos 16:16 "Os saludan todas las iglesias de Cristo."

1 Tesalonicenses 5:21 Examinadlo todo; retened lo bueno.

Proverbios 16:25 Hay camino que parece derecho al hombre, Pero su fin es camino de muerte.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

JESUCRISTO EL REY JUSTO


Isaías 32:1-2

 
Introducción:

En la historia de la humanidad han existido reyes, gobernantes, presidentes, etc. que han dirigido sus pueblos con justicia, amor, orden, etc., pero también ha habido muchos de ellos, tal vez, la mayoría de ellos han servido a sus propios intereses, han llevado sus pueblos con opresión, dictadura, pobreza, desorden, etc. En El pueblo de Israel hubo buenos y malos reyes.

David fue un buen rey, Pero también hubo muchos reyes malos, muy malos. Muchos cristianos no han entendido en su totalidad los beneficios que disfrutamos de tener un rey, un rey justo: Jesucristo.

1.  El pueblo de Dios de la antigüedad prefirieron a hombres.

Al pueblo de Israel no le fue bien, Porque prefirieron que hombres fueran sus reyes y dirigieran su vida y despreciaron a Dios como su gobernante. 1Samuel 8:4-9  Estos reyes malos llevaron al pueblo apartarse de Dios, trayéndole grandes calamidades, esclavitud, hambre, muerte.

2.  El pueblo de Dios de la actualidad, tiene su rey.

El pueblo de Dios, de la actualidad, el Israel espiritual, La iglesia, tienen un rey, que está gobernando con justicia, con poder, con amor, que vela por nuestras vidas, nos cuida nos bendice y nos ayuda. La biblia lo describe como admirable, Dios fuerte, etc. Isaías 9:6-7 

Hoy la iglesia tiene un poderoso rey, que ama y se preocupa por ella, hasta el punto que dio su vida por ella. Hechos 20:28 

Este rey es Jesucristo Isaías 32:1-2. 

a)  Su paz no tendrá límite.

En muchos partes de la biblia se describe a Dios, como el Dios de paz. Jesucristo en su reino tendrá una paz sin límite, que no se acabará.

A los apóstoles les dio su paz Juan 14:27  Y a nosotros también nos ha dejado paz Colosenses 3:15 

La paz de Dios debe dirigir, guiar, gobernar nuestros corazones, y manifestarse en nuestra vida: en mi carácter, en la relación con mi conyugue, con mis hijos, con mis vecinos, con todos, pero muy en especial, muy importante: Consigo mismo, en tu interior debe reinar la paz de Dios.

¿Por qué?

Porque ponemos la mirada en las cosas de Dios, en las cosas celestiales y quitamos nuestra atención de las cosas del mundo.

¿Por qué?

Porque entendemos que no somos de este mundo, pertenecemos al cielo y que anhelamos partir a nuestra patria celestial.

¿Por qué?

Porque ya nos hemos reconciliado con Dios por obedecer a la verdad. Somos sus hijos, somos sus herederos.

¿Por qué? Porque Jesús reina para nosotros, por nosotros y como rey poderoso nos está guiando a una victoria segura sobre este mundo. Nuestro Jesús es un rey que ya venció la muerte, la muerte física y la espiritual, está vivo y a nosotros nos promete vida eterna

Pero entonces, ¿por qué muchos cristianos no tienen paz? Angustiados, afanados, amedrentados, temerosos, tristes, desanimados, agobiados.

Porque no han entendido, porque su fe aún no es sólida, no es fuerte, no creen a las promesas de Dios, ponen su atención en las cosas del mundo y no confían en su rey, no confían en Dios. Los problemas son más fuertes, más poderosos que su fe en Dios y su poder, que en Cristo y sus promesas.

b)  Jesús es escondedero contra el viento.

Vientos muy fuertes. En las zonas desérticas o muy secas el viento es tan fuerte que molesta. En estos sitios siempre hay un lugar donde esconderse del viento, donde se puede descansar de esa molestia. Ese lugar donde esconderse del viento, de los problemas que nos llegan de repente y nos agobian, nos quitan la paz, es Jesucristo, nuestro rey. Problemas repentinos, corramos a escondernos en Jesucristo, en sus promesas, en su poder, en su amor, en su misericordia.

c)   Como refugio contra el turbión.

El turbión es una gran tormenta, Sabemos las consecuencias de las grandes tormentas inundan, destruyen, arrasan. Dejan a las personas en la calle o arruinadas, tristes o muertas. Jesucristo es nuestro refugio contra la tormenta en nuestras vidas. Podemos guarecernos de la tormenta, en impedir que los problemas inunden, ahoguen nuestra vida espiritual.

d)  Como arroyos de agua en tierras de sequedad.

Cuando nos ha ido mal en la vida, cuando las cosas no nos salen bien, o perdemos cosas valiosas, incluyendo nuestra fe, Jesús es un arroyo de agua dulce, cristalina, limpia que refresca nuestra vida seca por los problemas. Muchas veces nuestra vida física y espiritual esta como los sitios por donde hay un gran sequía, secos, agrietados y sin vida. Pero cuando venimos a Cristo, a su palabra tenemos la certeza de que la cumplirá, Cristo llena, riega nuestra vida.
 
e)  Como sombra de gran peñasco en tierra calurosa.

Muchos conocemos las tierras calurosas como son, agobiantes, sofocantes. En estas zonas, la vida a pleno sol es dura. A veces nuestra vida se hace insoportable ante las adversidades. Pero tenemos a Jesús como un peñasco que nos da sombra, nos da descanso, nos protege de la inclemencia del sol, y permite que podamos vivir en este mundo difícil.

Conclusión: 

Si estas pasando por problemas graves, difíciles, agobiantes que te afectan, te desmoralizan, te hacen perder la fe, anímate, levántate y corre a tu escondedero, a tu refugio, a tu arroyo y a tu gran peñasco, que te va a resguardar, a proteger, te va dar refrigerio y paz a tu alma.

Confía en tu Dios, en tu rey y no pienses más: mi vida esta regular, mi situación está más o menos. 1Pedro 1:3-7 

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada