Romanos 16:16 "Os saludan todas las iglesias de Cristo."

1 Tesalonicenses 5:21 Examinadlo todo; retened lo bueno.

Proverbios 16:25 Hay camino que parece derecho al hombre, Pero su fin es camino de muerte.

martes, 8 de abril de 2014

¿Y CÓMO OIRÁN SIN HABER QUIEN LES PREDIQUE?

Romanos 10:14

Introducción:

Ser parte de la familia de Dios y llevar el nombre de cristianos tiene una responsabilidad muy grande hacia Dios, hacia Jesús, hacia nuestros hermanos en la fe y hacia todos los seres humanos.

Cuando Jesús vino a la tierra a cumplir la voluntad de Dios, no se conformo con solo trabajar por la comida o sólo ser responsable con su familia, el ir los sábados al templo, el no se adapto al mundo sino que vino a cambiar el mundo. Los apóstoles comprendieron su responsabilidad ante su maestro, y la cumplieron a cabalidad, no se conformaron con llevar una vida común de todo mortal, trabajar, descansar, comer, tener familia, etc. Los cristianos del primer siglo también comprendieron la responsabilidad que tenían.

Lo que ofrece Jesús a sus discípulos son promesas espirituales maravillosas que solo pueden obtener aquellos que obedecen y perseveran. Jesús sabe que a los seres humanos les cuesta negarse así mismo, le es difícil poner a Dios, a Cristo, a la iglesia, al reino de Dios por encima de sí mismos, de sus familias, de su trabajo y de su propia comodidad Lucas 9:23 

Como cristianos tenemos muchas responsabilidades. Una de estas responsabilidades tal vez es una de las más descuidadas por los cristianos, es nuestra responsabilidad ante los incrédulos, ante aquellos que aún están en tinieblas. Tenemos la responsabilidad de llevar la luz al mundo, tenemos la responsabilidad de predicar el evangelio a toda criatura, de ayudarlos a que conozcan correctamente a Dios y su voluntad. En esta responsabilidad fallamos tanto que muchos de nosotros no estamos bien ante Dios sino apartados de Él porque estamos en pecado. En el pecado de no obedecer el mandamiento de predicar el evangelio. Muchas personas se perderán por sus propias desobediencias. ¿Pero cuantas se perderán por nuestra culpa, por no predicarles? Romanos 10:14 
 
1.  La responsabilidad de predicar el evangelio.

El abrir nuestras bocas y anunciar el evangelio a toda persona que llegue a nosotros, así como a toda persona a quienes nosotros podamos llevarle el evangelio es un mandamiento. El evangelio es el poder de Dios, que él nos lo ha dado para que nosotros  lo anunciemos a todos las personas, este poder es para salvación de las almas que no han creído o  que están erradas en sus creencias. Romanos 1:16-17 

¿Pero cómo puede alguien obtener la fe necesaria para salvación sino hay quien le predique? Nosotros entregamos folletos, pero nos es responsabilidad del folleto predicar, es nuestra, nosotros debemos tratar de llevarles el evangelio a todo criatura con nuestra propia boca. Un cristiano tímido y temeroso para no predicarle a otra persona tiene un grave problema con Dios.  Nuestra luz debe irradiar a toda criatura a través de la palabra.  2 Corintios 4:5 
En la gran comisión Jesús estableció que debíamos predicar, a quienes y en donde teníamos que hacerlo. Marcos 16:15  Debemos predicarle el evangelio a todo las personas en todos lados.

2.  No podemos descuidar el mandamiento de evangelizar.

Muchos somos cristianos encubiertos, somos cristianos en secreto, las personas no saben que somos cristianos, y esto sucede porque no abrimos nuestras bocas para hablar del evangelio, para hablar de Cristo.

¿Cómo alguien  se puede salvar en donde usted vive, en donde usted trabaja, en donde usted hace mercado, en el transporte donde usted se monta, si usted no abre la boca, si usted no anuncia a Cristo? Romanos 10:14 

Como sabrán de Cristo si usted no habla, como conocerán la verdad si usted quien es el responsable de hablarles, no lo hace. Si Dios no necesitará de nosotros para predicar el evangelio, no nos lo pediría. Muchos creemos que un papel, un estudio o la misma biblia le predicará a las personas, pero si fuera así, Dios no hubiera usados hombres para evangelizar, los hubiera usado sólo para copiar la biblia y distribuirla. Dios espera de nosotros obediencia y esa obediencia debemos manifestarla también en la predicación del evangelio. Nuestro conocimiento de Dios no debe estar encubierto, oculto ante los hombres. Debe resplandecer. Mateo 10:32-33 

A veces no predicamos porque nos da pena que se sepa que somos cristianos, o porque se van a burlar de uno. Si predicándoles ellos no quieren creer, ese es su problema, pero nosotros habremos cumplido con Dios. La mayoría de las personas tienen un corazón duro para obedecer y no permiten que la luz del evangelio resplandezca en ellos. 2 Corintios 4:3-4  Pero nuestro deber es predicarles, advertirles, enseñarles.

Con el pueblo de Israel Dios les daba la responsabilidad a los profetas de advertir al pueblo cuando Dios quería que hicieran algo o dejaran de hacer algo malo. Pero si el profeta no cumplía su responsabilidad la muerte y la sangre de las personas recaía sobre él. Al profeta Ezequiel Dios lo había puesto como mensajero, como atalaya apara que advirtiera al pueblo para que se volvieran de su mal proceder. Ezequiel 33:1-9  En la misma situación estamos los cristianos nos han hecho atalayas del mundo, para que le prediquemos

Cuantas personas a quienes tuvimos la oportunidad de predicarle y no lo hicimos, se perderán. La verdadera doctrina de Dios, la tenemos tan pocas personas, que no abunda en todas partes. Ustedes y yo salimos y nunca conseguimos verdaderos cristianos evangelizando. No hay muchos obreros. Pero si los que hay somos perezosos, poco esforzados,  o despreocupados, ¿qué esperanza tiene aquel que anda buscado a Dios?  Qué triste que muchas personas se pierdan porque no predicamos y dentro de este grupo estarán nuestras familias porque tampoco le hablamos de Dios.

3.  Evangelizar es una gran bendición.


Es un privilegio anunciar a Cristo, a nuestro salvador y darle la oportunidad a otra persona de salvarse. La palabra de Dios dice cuan hermosos son los pies de los que anuncian el evangelio, la buenas nuevas de salvación. Romanos 10:15 

Conclusión:

Corrijamos nuestras fallas, si hemos pecado contra Dios porque no evangelizamos a toda criatura, en todo momento y en todo lugar, Dios nos perdona, pero es necesario cambiar. Debemos ser más comprometidos con el reino de Dios.

¿Cuántas personas estarán esperando por alguien que le predique?
¿A cuántas personas le predicará esta semana, en este mes, en el resto de su vida?
¿De cuánto incrédulos tendremos misericordia y le daremos la oportunidad de escuchar el evangelio?
¿Cuántas personas podrán salvarse por nuestro trabajo de predicarles?

¿Seguiremos el ejemplo de la iglesia en Tesalónica? 1Tesalonicenses 1:6-8  

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