Romanos 16:16 "Os saludan todas las iglesias de Cristo."

1 Tesalonicenses 5:21 Examinadlo todo; retened lo bueno.

Proverbios 16:25 Hay camino que parece derecho al hombre, Pero su fin es camino de muerte.

miércoles, 2 de julio de 2014

EL COSTO DE SEGUIR A CRISTO

Parte I

Introducción:

Las sociedades en todo el mundo han establecidos lo que llaman constituciones o cartas magnas, que no son más que un conjunto de normas, reglas, leyes que permite  la convivencia entre todas las personas que viven dentro de dichas sociedades. Básicamente es un pacto de convivencia donde las personas se obligan a respetar las normas que allí se establecen. Ese pacto de convivencia tiene un costo para cada persona y especialmente para aquellos que no les gusta sujetarse a las normas establecidas. En ese pacto se exigen los derechos que tiene cada persona y se respetan los derechos que tienen los demás. Estos pactos ayudan a que las personas desordenadas, corruptas o irrespetuosas no se salgan de las normas, porque de lo contrario se le aplica lo que se ha establecido como castigo.

Los cristianos en el momento de bautizarnos establecemos un pacto con Dios. En este pacto nos comprometemos a seguir a Cristo sujetándonos a su voluntad, a su palabra y Dios traerá las bendiciones que promete sobre nosotros. Muchos no han logrado entender el compromiso con Dios y las consecuencias por la obediencia o desobediencia. El ser discípulos de Cristo implica un enorme costo para nuestra pasada manera de vivir, para nuestra carnalidad. Muchos luego de hacerse cristianos comprenden el alto costo que implica seguir a Cristo y  no quieren pagarlo. A muchos les ocurre el ejemplo de quien quiso edificar una torre y no calculo los gastos, al final no la puede terminar. Lucas 14:28-30 

El ser cristianos fieles tiene un costo muy alto y debemos estar dispuestos a pagarlo para alcanzar la vida eterna.

  1.        Causas que impiden pagar el costo de seguir a Cristo.

Hay muchas razones que impiden nuestro buen desempeño como discípulos de Cristo. Si recordamos la parábola de los talentos al siervo que no uso el talento en el reino de Cristo, es llamado siervo malo e inútil y su fin es condenación. Dios espera que seamos siervos en nuestra vida diaria, siervos que cumplan sus responsabilidades para con Dios.

A.   No queremos negarnos a nosotros mismos.

Jesús dijo quien quiera ser mi discípulo niéguese a sí mismo y tome su cruz. Mateo 16:24  Negarse a sí mismo significa negarnos hacer nuestra propia voluntad y sujetarnos a la de Dios. Como seres humanos llevamos una vida pasada llena de actitudes y comportamientos moralmente buenos o moralmente condenables. Por ejemplo para la sociedad de hoy una pareja se puede divorciar por cualquier causa y para la sociedad está bien, es correcto, pero para Dios no lo es. Dios no permite el divorcio por cualquier causa. Por ejemplo anteriormente las personas no eran groseras o si lo eran lo disimulaban muy bien, hoy en día la sociedad usa las groserías como parte de un lenguaje normal. Dios prohíbe el uso de palabras corrompidas. Muchos de nosotros crecimos con comportamientos del mundo que no son aprobados por Dios. Siendo cristianos no debemos seguir haciendo las cosas que desagradan a Dios, aunque nos guste  o estemos acostumbrados a hacerlas. Eso es negarse a sí mismo, no hacer lo que Dios detesta, esforzarse por hacer lo que agrada a Dios. Eso es lo que nos dice Pedro en su carta. 1 Pedro 4:1-3.

B.  Aman más a nuestra familia que a Dios.

Muchos ponen a su familia por encima de Dios. Lo demuestran con los hechos, aunque con la boca digan que aman a Dios por sobre todas las cosas, con los hechos lo niegan. Por la familia muchos no siguen correctamente a Cristo y en muchos casos no le obedecen porque los ponen en primer lugar. Lucas 14:26 El día domingo por lo general podemos evaluar este punto, cuantos cristianos faltan el domingo y no adoran a Dios porque les llego un familiar, o porque la familia se va a reunir o porque tiene un familiar enfermo que debe visitar. En esos momentos es cuando se ve quien esta primero Dios o la familia. Es como la persona que quería seguir a Cristo, pero antes de seguirlo quería enterrar a su padre, Cristo le dijo deja que otros lo entierren y sígueme. Mateo 8:21-22 

Imagínense ante un dolor tan grande la muerte de un padre, Jesús le dice no te preocupes por eso, preocúpate por anunciar el reino. Lucas 9:59-60 

Hubo otro que le dice déjame despedirme de mi familia, para seguirte. Lucas 9:61-62  No es digno del reino de Dios aquel que quiere estar en el reino de Dios pero anda preocupado por su vida anterior, por su familia, etc. Tenemos responsabilidades con nuestros padres, con nuestros hijos, con nuestro conyugue, pero eso no puede estar por encima de Dios.

C.  Ponen su vida por encima de la voluntad de Dios.

Muchos cristianos se aman más así mismo que a Dios. Primero son ellos. Su salud, su comodidad, su bienestar, etc.
Muchas veces no entienden lo que Dios está ofreciendo, lo que hay para nosotros después de esta vida, y ese el error de poner esta vida en la carne por encima de la que vendrá. Para muchos cristianos su salud, su bienestar, su comodidad está por encima de Dios. Su vida es más importante que la voluntad de Dios. Lucas 14:26  Aborrecer su propia vida no es odiarla, sino estar dispuesto a poner a Dios por encima de nuestra propia vida.

D.  Ponen lo material por encima de lo espiritual.

Muchos ponen su trabajo, su casa, su negocio, su carro, etc. por encima de Dios. Esto no quiere decir que no debemos amar  y cuidar lo que Dios nos ha dado. Primero debe estar Dios y su voluntad que lo material. Un hombre rico quería seguir a Cristo, pero amaba más lo que poseía que a Cristo, Este hombre desprecio las bendiciones espirituales que Dios quería darle por su vida material. Lucas 18:22-24  Colosenses 3:2 

E.   Aman más al mundo que a Dios.

Del mundo salimos y en el mundo estamos, aferrarnos al mundo es muy fácil, porque allí nos formamos. Amar al mundo va en nuestra naturaleza, en nuestras costumbres, en nuestra manera de vivir. Pero Dios nos dice que ya no somos del mundo, que somos peregrinos en este mundo, somos extranjeros y no debemos practicar las costumbres del mundo. 1 Juan 2:15-16 

Conclusión:

En este primer estudio entendimos lo que nos impide llevar una vida cristiana que agrade a Dios y que nos ayude a conquistar la vida eterna. La palabra de Dios nos enseña que aquellos que quieran ganar su vida en este mundo perderán la vida eterna y los que pierdan su vida  en este mundo, ganará la vida eterna. Mateo 16:25  

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