Romanos 16:16 "Os saludan todas las iglesias de Cristo."

1 Tesalonicenses 5:21 Examinadlo todo; retened lo bueno.

Proverbios 16:25 Hay camino que parece derecho al hombre, Pero su fin es camino de muerte.

sábado, 7 de marzo de 2015

COMO SER BIENAVENTURADO EN LO QUE HACEMOS.

Santiago 1:20

Introducción:

La felicidad es un sentimiento que todos los seres humanos quieren disfrutar. Cuando se es feliz las cosas y acontecimientos se ven de una forma diferente a cuando los percibimos  con tristeza, ansiedad o rabia.
Cuando se es feliz todo se ve positivo, se es optimista, no se le da cabida al pesimismo. La felicidad es un estado de ánimo que todos queremos tener. Pero una inmensa mayoría no lo tiene. Para muchos la felicidad esta en el dinero, en las riquezas, en las propiedades, en la diversión, en los amigos, en la familia, etc. Hay un esfuerzo por alcanzar metas y cuando se logran pues hay un sentimiento de felicidad.

Una de las definiciones de felicidad es: Estado del ánimo que se complace en la posesión de un bien. Hay complacencia por la conquista de un bien, de una meta, de una relación. Aunque las personas buscan la felicidad en las cosas que el mundo ofrece, se les olvida que la felicidad es un estado de ánimo íntimo de cada individuo.

El ser humano es feliz en su espíritu, en su alma pero permite ser afectado por las cosas externas. Las cosas externas afectan nuestro ser interno, fracasamos surge la tristeza, el sentimiento de derrota, tenemos éxito surge la alegría, la felicidad.

Los seres humanos son felices o infelices por su entorno y no por su condición espiritual.

Como cristianos también somos afectados por nuestro entorno. Y muchos permitimos que nuestra paz espiritual sea derribada por el mal funcionamiento de nuestro entorno. Como todos los seres humanos queremos ser felices, pero nunca debemos perder de vista que nuestro estado de ánimo no debería ser tristeza, infelicidad, amargura, etc. Como hijos de Dios nuestra felicidad debe depender de nuestra relación con Dios y no depender de los logros o condiciones de nuestra vida. Santiago 1:25 

1.  Bienaventurado.

Bienaventurado es una traducción de la palabra griega makários que significa: supremamente bendecido; afortunado, bien librado:- bendecir, bienaventurado, dichoso, glorioso, feliz.
Ser bienaventurados en lo que hacemos, también significa felices, afortunados, bendecidos, etc.  Todos andan buscando la felicidad, en el dinero, en la bebida, en las drogas, en las posesiones, en la familia, etc. Pero a sus hijos Dios les dice como ser felices, como encontrar la felicidad y esta no está en las cosas del mundo.

2.  El deber de estar felices.

Pablo nos dice por inspiración divina, que estemos siempre gozosos, alegres, contentos. 1Tesalonicense 5:16 

Pareciera que a Pablo le iba muy bien, posiblemente conquistaba muchas cosas de este mundo y por eso el siempre estaba feliz. Pero no es así, la vida de Pablo fue muy difícil, sin riqueza, perseguido, humillado, etc. Pero él era feliz. ¿Por qué? Porque su felicidad no dependía de si tenía dinero, tenía propiedades, estaba sano o enfermo, saciado o con hambre. Su felicidad dependía de la confianza que tenía en Dios, en su palabra y de la esperanza que esta le daba. 2 Corintios 6:4-8 

3.  Como ser felices en lo que hacemos.

Ser bienaventurados, felices en lo que hacemos no depende únicamente de nuestro esfuerzo sino depende en gran parte de la misericordia y bondad de Dios. Dios quiere bendecirnos y que seamos felices en lo que hacemos, pero eso depende de varias cosas. 1 Timoteo 6:17  Santiago 1:20 nos da varias condiciones para ser felices.

a.   Mirar atentamente en la perfecta ley, la de la libertad

Mirar, fijar, escrudiñar esto significa estudiar la palabra de Dios, atentamente, cuidadosamente. Un punto importante de nuestra felicidad es el estudiar con detenimiento la palabra de Dios, la ley de la libertad, el nuevo pacto, tratando de entender su significado. Proverbios 16:20 

El entendido en la palabra hallará el bien y será feliz porque confía en lo que Dios dice en su palabra. Muchos cristianos son infelices porque no estudian la palabra, no entienden ni se preocupan por entender quien es Dios, que nos pide y que nos ofrece, la importancia que tenemos en su reino y en sus planes.

b.   Perseverar en la ley de la libertad.

Una vez que aprendemos lo que Dios quiere de nosotros, debemos adaptar nuestra vida a las exigencias de Dios. Debemos amoldarnos a la voluntad de Dios y vivir según esta. Perseverar es mantenernos firmes obedeciendo su palabra. Proverbios 29:18  Santiago 2:12 

La palabra nos enseña que debemos esforzarnos por vivir una vida sin pecado, sin mancha. 2 Pedro 3:13-14  

Algunos no son perseverantes en cumplir la voluntad de Dios, por eso tienden a fallarle a Dios con mucha regularidad.

c.   No ser oidor olvidadizo.

Algunos cristianos no crecen espiritualmente porque no retienen lo que oyen o leen de la palabra.  Son personas que oyen pero se les olvida lo que escucharon, no retienen y no analizan lo escuchado, porque se les olvido. Estos los identifica la palabra como los tardos para oír, leen y leen, escuchan y escuchan pero les cuesta poner atención. Hebreos 5:11-14 
 
d.   Ser hacedor de la obra.

Esto es ser cumplidor de los mandamientos de Dios. Un cristiano se esfuerza por obedecer a Dios en todo y no resiste la palabra. Obedecer no haciendo aquello que nos prohíbe y obedecer haciendo aquello que nos manda. Algunos hacen lo que Dios prohíbe como chismear, afanarse por el mundo, discutir, guardar rencor, adulterar, fornicar, ponerse ellos, sus familias y sus pertenencias por encima de Dios, etc.

Otros no hacen lo que Dios les manda predicar el evangelio, amar a sus hermanos, usar sus talentos en el reino de Dios, tomar cada primer día de la semana la cena del señor, etc.

Aprender la palabra y no cumplirla acarrea mayor condenación porque significa que no se quiere obedecer, no se quiere respetar a Dios y a su voluntad. Santiago 1:21-24 

Conclusión:


¿Quieres ser feliz? Estudia la palabra de Dios, guarda lo que allí aprendas, esfuérzate por obedecer lo que allí Dios te pide y Dios te promete que serás bienaventurado, feliz, bendecido en lo que hagas. 

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