Romanos 16:16 "Os saludan todas las iglesias de Cristo."

1 Tesalonicenses 5:21 Examinadlo todo; retened lo bueno.

Proverbios 16:25 Hay camino que parece derecho al hombre, Pero su fin es camino de muerte.

viernes, 21 de agosto de 2015

Extranjeros y peregrinos

1 Pedro 2:11

Introducción:

El ser humano desde su nacimiento va adaptándose a la interacción que va teniendo con su entorno. A medida que crece va aprendiendo, experimentando y adaptando todo lo que recibe. Se adapta a sus padres, a sus hermanos, a sus tíos, a sus amigos, a la cultura de su lugar de crianza, a las costumbres, aprende el dialecto, están convencidos que las comidas de su tierra son las mejores, piensan que todos los de su pueblo son los mejores, etc.

Cuando una persona se ve obligada a salir de su tierra y llega a otro a pueblo con diferentes costumbres, comidas, dialecto, etc. se siente extraño, que no encaja en ese lugar. Sin embargo con el tiempo se va adaptando a las costumbres del lugar, pero nunca olvida su tierra ni sus costumbres, aunque no pueda volver a su tierra, siempre la añorara y espera poder regresar algún día.

En la palabra de Dios, se nos enseña que los cristianos son advenedizo, extraños, forasteros, extranjeros en este mundo. Que anhelamos regresar a nuestra tierra, por lo cual nuestra vida en este mundo es un peregrinaje. Nos describe como extranjeros y peregrinos. 1 Pedro 2:11
 
  1.        Extranjeros.

La palabra extranjero, es una persona de otras tierras que mora en una tierra que no es la suya. Significa extraño, exiliado. Son personas que por ciertas circunstancias se ven obligadas a salir de su país, y adonde llegan se les ve como extraños, extranjeros porque no hablan igual, no tienen las mismas costumbres.  Esa descripción es la que nos quiere transmitir Dios en su palabra, Cuando nos bautizamos y nos hicimos parte del pueblo de Dios, nos convertimos en extraños, extranjeros en este mundo.

Si estamos llevando una vida según a la voluntad de Dios, el mundo tiene que vernos como extraños, sino es así, pues algo no está bien. Las personas del mundo tienen costumbres, formas de vivir que nosotros hemos aprendido y practicamos, pero al convertirnos en cristianos muchas de esas costumbres y comportamientos debemos abandonar, aquellos que se oponen a la voluntad de Dios.

Las personas del mundo, no obedecen a Dios, nos les interesa su palabra y viven como ellos quieren y de acuerdo a lo que han aprendido. Romanos 1:21-32 

Muchos practican estas cosas, y muchas más. Efesios 5:3-5 

Cuando ellos observan que nosotros no practicamos tales cosas e inclusive la señalamos como pecaminosas nos ven como extraños, como personas que no encajan en este mundo. Y nosotros cuando logramos entender quiénes somos y hacia dónde vamos, nos sentimos extraños, extranjeros en este mundo, A diferencia del extranjero que llega a un país y se adapta y aprende las costumbres del país, los cristianos estamos en el mundo donde nacimos como cualquier mortal, pero debemos aprender  las normas de Dios y empezar a quitarnos las prácticas pecaminosas que teníamos y comenzar a practicar las  del lugar a donde vamos.

  2.        Peregrinos.

La palabra peregrino significa persona que pasa o viaja a través de una tierra o país extraño con las dificultades de no estar en su tierra. Así debemos sentirnos, solo estamos de paso por este mundo, el mundo no es nuestro hogar, no debemos añorar este mundo, no debemos amar a este mundo, somos peregrinos en este mundo, algún día iremos a nuestro verdadero hogar.

Muchos hombres de Dios de la antigüedad entendieron que su esperanza era mayor que solo vivir en este mundo, a pesar de que ellos no tenían la grandiosa revelación que Dios les ha dado a los cristianos. Noé, Abraham, Isaac, Jacob, etc. Hebreos 11:13-16 

Los 70,80 años que podamos pasar aquí, es como un suspiro para el tiempo que viviremos en nuestro futuro hogar.

  3.        No pertenecemos al mundo, somos del cielo.

La patria  que añoramos, el hogar en donde queremos estar, la tierra celestial donde queremos estar no está en este mundo. Jesús dijo de sus discípulos, que ellos no eran del mundo. Juan 17:14-20 

La palabra nos manda a que no amemos a este mundo, porque este mundo y sus costumbres son un estorbo para nosotros, si lo amamos más que nuestra futura vida, nos hará perder nuestro hogar eterno. 1Juan 2:15 

Aunque no hemos llegado a nuestro hogar anhelado, ya somos ciudadanos del cielo. El cielo es nuestra tierra anhelada, todo lo que vivimos y hacemos en este mundo es para poder vivir en el cielo. Somos extranjeros y peregrinos en este mundo, porque pertenecemos al cielo, somos ciudadanos del cielo, y más que eso somos la familia de Dios, somos hijos del altísimo. Filipenses 3:20 

Y más que ciudadanos, familia de Dios. Efesios 2:18-19 

Que maravilloso conocimiento, esto fortalece nuestra fe y cimienta nuestra esperanza. Gracias al sacrificio y amor de Jesús y a Dios que nos amo desde antes de la fundación del mundo, hemos sido sacados de las tinieblas y llevados al maravilloso reino de Jesucristo.

Y aún estando en esta forma humana, Dios nos permite acércanos a Él y al cielo. Hebreos 12:18-24 

Conclusión:


Hermanos, somos extranjeros en nuestra propia tierra, somos extraños, porque ya no pertenecemos a este mundo y somos peregrinos, porque estamos de pasada en este mundo. El tiempo de nuestra peregrinación será el tiempo que dure nuestra vida en este mundo. Como extranjeros y peregrinos anhelemos, añoremos, deseemos nuestro hogar eterno: el cielo. Cuando entendemos lo que Dios ha hecho por nosotros desde mucho antes de crear el mundo, lo que ha hecho por nosotros a través de toda la historia de la humanidad, no le daremos tanta importancia a este mundo. 

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