Romanos 16:16 "Os saludan todas las iglesias de Cristo."

1 Tesalonicenses 5:21 Examinadlo todo; retened lo bueno.

Proverbios 16:25 Hay camino que parece derecho al hombre, Pero su fin es camino de muerte.

martes, 1 de septiembre de 2015

EL ESPÍRITU SANTO Y SU INFLUENCIA EN LA VIDA DEL CRISTIANO

Introducción:

La palabra nos enseña que el Espíritu Santo mora en el cristiano y  que nuestro cuerpo es su morada. 1 Corintios 6:19-20  Sobre esta verdad se ha especulado mucho, tanto que se le atribuye funciones al Espíritu, que no tiene e inclusive se ha desvirtuado la deidad del Espíritu y su obra principal.
La palabra de Dios desde génesis hasta apocalipsis fue la obra principal del Espíritu santo y el objetivo primordial para el tiempo cristiano, es que todos los hombres pudieran entender quien es Dios, que espera Él de los hombres y que les ofrece.
El Espíritu santo durante la existencia de los apóstoles cumplió el propósito principal por el cual fue enviado, revelarles toda la verdad a los apóstoles. Esto significa  que para cuando murió el último apóstol ya toda la voluntad de Dios había sido revelada. Desde ese entonces no hubo más profecías, ni revelaciones sino la enseñanza de la palabra de Dios. Juan 16:13-15 

1.  El Espíritu santo y la palabra de Dios.

Entendiendo que el propósito principal del Espíritu era enseñar toda la voluntad de Dios y que hoy la tenemos en un solo libro, la biblia, no podemos pensar que el Espíritu santo obrará fuera de la palabra de Dios. El espíritu santo actuará de acuerdo a la voluntad de Dios, y esto es lo que nos enseña la misma palabra. El Espíritu santo no actúa de una manera directa y milagrosa en el corazón y mente de las personas, el opera en las personas a través de la palabra de Dios. Si lo hiciera directamente todos aceptarían la verdad y todos cambiaríamos de inmediato.

La espada del Espíritu es la palabra, y esta espada es usada para influenciar en quien cree. Hebreos 4:12 
Esta espada nos es usada directamente por el Espíritu, sino que le es dada al creyente para que la use en sí mismo y también la use en el incrédulo. Hacemos uso de la espada cuando la oímos y la obedecemos pero también cuando se la enseñamos a otras personas. Efesios 6:17 
Cuando enseñamos la palabra correctamente estamos hablando por El Espíritu de Dios, cuando recibimos la verdad en la biblia estamos aceptando al Espíritu, cuando rechazamos la verdad, estamos rechazando y resistiendo al Espíritu  Jesús reprende a los judíos porque resistían al Espíritu santo al no creer lo que le era anunciado. Hechos 7:51-52 

Cuando resistimos al Espíritu de Dios, por no creer lo que dice la palabra de Dios, blasfemamos contra Dios porque no creemos. Jesús reprendió a los fariseos por esta causa. Marcos 3:28-29 
No creyeron en las palabra de Jesús e inclusive se atrevieron a decir cosas en contra de lo que enseñaba.  Marcos 3:28-30  Marcos 3:21-22 

2.  El Espíritu santo y su influencia sobre el cristiano.

Si rechazamos la palabra, rechazamos al Espíritu, si recibimos la palabra recibimos la influencia del Espíritu. Dios pone en la persona la responsabilidad de creer, de obedecer y de cambiar al escuchar la palabra, cuando la persona cree y decide obedecer el Espíritu comienza a operar en la persona, pero no de una manera milagrosa sino en la medida que la persona va aprendiendo, aceptando y obedeciendo. Los primeros cristianos renacieron cuando recibieron la palabra, no fue un efecto milagroso. Hechos 2:38-41

Somos cristianos, por efecto de la palabra de Dios en nosotros siendo influenciados por el Espíritu. Hemos nacido espiritualmente por efecto de la palabra y no directamente por el Espíritu. 1 Pedro 1:22-23 

La fe viene por oír la palabra y a través de ella es que nos enteramos de la existencia Dios, del hijo de Dios, del propósito de su sacrificio, del Espíritu santo, de cómo fue creado el universo, el ser humano, de cuál fue el propósito de Dios para crear al hombre, de qué pasa cuando morimos, de que el ser humano está compuesto de cuerpo, alma y espíritu, nos enseña a dónde iremos al dejar el cuerpo, etc. El cristiano lleva su vida, su esperanza y su fe no por lo que ve, sino por lo que ha creído de acuerdo a la palabra. Lo que somos espiritualmente hablando se debe al efecto de la palabra de Dios en nuestros corazones y por lo tanto en nuestra mentes. 

Lo que debemos entender que el Espíritu no nos mueve o nos cambia como muñecos sin voluntad. Él espera que seamos nosotros que abramos nuestros corazones, a través de recibir su palabra. Santiago 1:21 

3.  Como nos ayuda el Espíritu santo.

Recordemos que debemos conformarnos con lo que la palabra nos enseña, no debemos ir más allá de lo que Dios ha permitido que conozcamos.

a)  Nos ayuda en nuestra debilidad.

Cuando nos desanimamos o estamos pasando por situaciones difíciles que oprimen nuestro corazón, el Espíritu santo nos ayuda. Cuando retenemos la palabra de Dios y la creemos, en los momentos difíciles llega a nuestra mente eso que hemos aprendido y nos da ánimo, nos recobramos, nos reconforta y nos fortalece. Romanos 8:26.

b)  Intercede por nosotros.

En situaciones adversas o en cualquier momento, muchas veces no sabemos cómo expresarle a Dios nuestras inquietudes, nuestras necesidades pero el Espíritu nos ayuda ante Dios para que Dios sepa que es lo que necesitamos. Romanos 8:27.

c)   Se comunica con nuestro espíritu.

El Espíritu nos confirma a nuestro espíritu que somos hijos de Dios. Romanos 8:16  No se comunica con nuestros espíritu para decirnos como cocinar, o donde podemos conseguir trabajo, o que debemos orar, o que número de la lotería jugar, o como hacernos millonarios, etc. La labor del Espíritu santo no es ayudarnos a tener una “buena” vida en la tierra sino a lograr llevar una vida que nos permita obtener la vida eterna.

d)  Nos fortalece en nuestro hombre interior.

Pablo pide que los creyentes sean fortalecidos en su ser interior por el Espíritu. Efesios 3:16 Este fortalecimiento lo da él Espíritu si nos dejamos guiar por la palabra de Dios.

Conclusión:

La influencia del Espíritu santo en el cristiano está totalmente relacionada al conocimiento y a la obediencia a la palabra de Dios. SI no tenemos conocimiento el Espíritu santo no puede obrar en el creyente y si tenemos conocimiento pero no estamos dispuestos a obedecer es posible que El Espíritu abandone su morada. 


Los sentimientos no tienen que ver con El Espíritu, el razonamiento basado en la palabra sí.

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