Romanos 16:16 "Os saludan todas las iglesias de Cristo."

1 Tesalonicenses 5:21 Examinadlo todo; retened lo bueno.

Proverbios 16:25 Hay camino que parece derecho al hombre, Pero su fin es camino de muerte.

martes, 1 de septiembre de 2015

¿ERES TU MORADA DEL ESPÍRITU SANTO?

Romanos 8:9
Introducción:
Una gran verdad que nos enseña la palabra de Dios, es que el Espíritu Santo mora en el cristiano. Esta verdad es mostrada en varias partes de la biblia. 1Corintios 3:16  De igual manera se nos enseña que Dios Padre y Jesucristo también moran con el cristiano.
Nuestro cuerpo es la morada del Espíritu santo. 1 Corintios 6:19 
¿Cómo mora El Espíritu santo en un cuerpo mortal? es difícil comprenderlo sólo creemos lo que la palabra dice, entonces por fe creemos que Él mora en nosotros.
1.  ¿Quién recibe el Espíritu santo?
Muchos creen que reciben el Espíritu con tan sólo creer, pero no es así, la biblia nos enseña  que les es dado a los que creen y obedecen el evangelio. Hechos 5:32  Hechos 2:37-38 
Dios nos da su Espíritu como un sello, como una garantía de su alianza, las arras del Espíritu nos ha sido dada. Efesios 1:13-14 
Ahora bien, no para los que creen u obedecen un evangelio que no es el de Dios, los que obedecen una doctrina incorrecta no reciben el Espíritu. El Espíritu santo ha trabajado arduamente para que la humanidad pudiera tener la voluntad de Dios y Él no va a aprobar que la desvirtúen.  En el bautismo recibimos el Espíritu.
2.  ¿Aún mora el espíritu de Dios en nosotros?
Muchos podemos pensar que si recibimos el Espíritu santo en el bautismo, ¿por qué se puede pensar que lo podríamos perder? Somos hijos de Dios, somos discípulos de Cristo, somos el pueblo de Dios, deberíamos cada uno de nosotros tener el Espíritu de Dios.
Cuando entendemos que Él mora en nosotros y que somos su templo, debemos entender que ese templo debe estar limpio, debe ser santo. No podemos creer que Él pueda morar en nosotros cuando hacemos las obras  del diablo. Romanos 8:9  
Si vivimos según la carne y no según el Espíritu, entonces Él no mora en nosotros y no somos de Dios. ¿Vivimos según la carne? ¿Dedicas más tiempo a la carne o al Espíritu, piensas más en uno que en el otro? Romanos 8:1-8 
Si vivimos según la carne no podemos agradar a Dios y no tenemos al Espíritu de Dios. Vivir según el Espíritu es dejar que Él nos guíe a través de la palabra de Dios. Es vivir, obedecer lo que aprendemos, lo que escuchamos de la biblia. Romanos 8:14 
El mandamiento es que andemos según el Espíritu y no según la carne.  Gálatas 5:16-17 
Como cristianos que queremos agradar a Dios en todo momento y entendiendo que debemos esforzarnos para alcanzar la vida eterna, siempre debemos revisarnos si estamos obedeciendo a Dios, en cuanto a nuestra manera de vivir, si estamos manifestando con nuestras acciones o con nuestra manera de ser las obras de la carne o los frutos del Espíritu.
Si el Espíritu de Dios mora en nosotros debe haber en nosotros y en nuestras acciones los frutos del Espíritu.  Si carecemos de ellos pues debemos preocuparnos porque es posible que no tengamos a Dios. Siempre recordemos que lo que da testimonio de lo que somos son nuestras obras, la manera como vivimos, la forma como reacciones en diferentes situaciones. Por nuestras obras podemos evaluarnos. Lucas 6:43-45    
a)  Las obras de la carne
Los que practican las obras de la carne no heredaran el reino de Dios. Gálatas 5:19-21 

Adulterio es tener intimidad con una persona que es cónyuge de otra persona.
Fornicación es tener intimidad con alguien que no es su cónyuge.
Inmundicia  toda indecencia, suciedad de mente, de pensamientos, de deseos, de conducta, de palabras.
Lascivia Libertinaje, ausencia de restricción, conducta desenfrenada, entregándose a rienda suelta a los impulsos y pasiones carnales.
Idolatría prostitución de la adoración, adorar a imágenes, objetos, hombres, ángeles, etc. Dándoles a ellos más honrar y honor que a Dios.
Hechicerías la palabra usada en griego es de donde se origina farmacia (pharmakeia) tiene que ver originalmente con el uso de sustancias o drogas para sanar a las personas pero luego se convirtió en prácticas que hacían entrar a las personas en “trance” para protegerlos de los demonios.
Enemistades, pleitos o contiendas. Tiene que ver con riñas, peleas, disputas, rompimiento de la comunión entre hermanos, rivalidades.
Celos tiene que ver con malicia, desconfianza.
Iras explosiones rabia, cólera, furia esto falta de paciencia, falta de dominio propio.
Disensión, tiene que ver con divisiones, desunión.
Herejías, tiene ver con división por errores doctrinales, el hereje es aquel que niega algún punto de lo que enseña la palabra de Dios
Envidias, significa pena o molestia por el bien ajeno.
Homicidio, es asesinar.
Borrachera, embriaguez, exceso de bebida fuerte. Algunos se embriagan con un trago.
Orgías desenfreno, parranda. Gálatas 5:24  Si alguna de estas obras está en nosotros, debemos preocuparnos.

b)  Si el Espíritu de Dios mora en nosotros debemos mostrar los frutos del Espíritu.

Si no manifestamos las siguientes cualidades debemos preocuparnos, es posible que el Espíritu no esté en nosotros.
·                    Amor.    Amor agapao o ágape, amar conforme a Dios, obedeciéndole, amar con el intelecto. Si así lo hacemos amaremos a todos, a nuestros hermanos, a nuestras familias, a nuestros enemigos, a los desconocidos. El amor es más que simples palabras son hechos. Sino amamos como puede estar el Espíritu en nosotros. 
·                    Gozo Alegría de ánimo, a pesar de todo, de los problemas, enfermedades, escasez, temor, problemas, etc. siempre andamos gozosos, alegres, poniendo nuestra mirada en las cosas de Dios y no en las del mundo. Cuando nos desanimamos y andamos tristes ¿Estará el Espíritu de Dios en nosotros?
·                    Paz. La palabra paz, no se refiere a la paz interna. La paz aquí tiene que ver con relaciones personales, con nuestras familias, con nuestros socios, con nuestros vecinos, con todos y específicamente las relaciones armoniosas que debe haber entre los miembros del cuerpo de Cristo. Hebreos 12:14 
·                    Paciencia. Cualidad clara, evidente en un cristiano. Si un cristiano demuestra falta de paciencia, su obra es de la carne y es evidente ante quienes lo perciben. La paciencia requiere dominio de sí mismo, porque es muy fácil perderla. Capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse. Muchos no tienen paciencia con sus hermanos en la fe, ni con su familia, etc. Colosenses 3:12-13 
·                    Benignidad. Una persona benigna, bondadosa, piadosa, temperamento dulce, genio agradable. Es una persona gentil, amable, agradable la mayoría de las personas se sienten cómodas relacionándose con una persona benigna. Pero si tenemos un carácter agrio, amargado que muchas cosas nos desagradan y nada nos parece bien, tratamos a las personas con dureza. ¿Estará el Espíritu de Dios en nosotros? Efesios 4:32 
·                    Bondad. Natural inclinación a hacer el bien. La persona bondadosa quiere hacer el bien aunque la otra persona no lo merezca. La bondad es generosidad, disposición de dar y ayudar a otro más allá de lo que merece.
·                    Fe. No se refiere a nuestra creencia, sino a la fidelidad a Dios. Ser fiel a Dios en todo. Y también se refiere a que debemos manifestar ser confiables para otros. En nuestra vida en el mundo nos acostumbramos a fallarles a los demás como cristianos no debemos hacerlo.
·                    Mansedumbre. Mansedumbre es humildad, con amabilidad, gentileza, afabilidad con la firmeza necesaria para corregir el error. Debemos ser mansos, hay cristianos que no son mansos como ovejas sino que actúan como cabras.  
·                    Templanza o dominio propio. Muchos cristianos padecen de falta de dominio propio, incurriendo en pecado, no pueden dominar sus deseos carnales y terminan cayendo en las obras de la carne. No son capaces de dominar su mal genio, o su boca, o su impaciencia, o la ira, etc.
Conclusión:  

¿Aún mora el Espíritu de Dios en nosotros? ¿Vivimos según el Espíritu o según la carne? Si tenemos el Espíritu Santo en nosotros actuemos y vivamos conforme a la palabra. 

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