Romanos 16:16 "Os saludan todas las iglesias de Cristo."

1 Tesalonicenses 5:21 Examinadlo todo; retened lo bueno.

Proverbios 16:25 Hay camino que parece derecho al hombre, Pero su fin es camino de muerte.

martes, 1 de septiembre de 2015

PORQUE DIOS ES EL QUE EN VOSOTROS PRODUCE ASÍ EL QUERER COMO EL HACER

Filipenses 2:13

Introducción:

Dios le ha dado libre albedrío a todos los seres humanos, para que cada uno determine como va a vivir, cada persona tiene la libertad de pensar y decidir como llevará su vida. Dios no creo robots sino hombres y mujeres a su imagen y semejanza que pueden sentir, pensar, decidir y amar.
Ahora bien desde hace años se ha querido creer que Dios determina el destino de cada persona, decidiendo de antemano que le ha de acontecer.
Se ha desarrollado la creencia, de que la obediencia se debe a una actividad milagrosa de Dios en el corazón y la mente de cada persona desde antes de ser cristiano y durante toda su vida cristiana.
Esto tiene una falsa ventaja, nos permite pensar que si no hemos obedecido el evangelio es porque Dios no ha “operado” en nuestro corazón y que una vez que somos cristianos, si no cambiamos, no obedecemos, no amamos, no obramos es porque Dios no ha hecho su parte en nuestro corazón. La desobediencia de la humanidad y la nuestra como cristianos se la atribuimos a que Dios no quiso cambiarlos a ellos ni ha querido cambiarnos a nosotros.

Como estudiamos la semana pasada muchos hombres han escuchado el evangelio, pero no obedecen porque están esperando el llamado de Dios, no entendiendo que Dios nos llama a través del evangelio y para eso usa hombres y mujeres que forman parte de su pueblo. Cuando dicen que no han recibido el llamado, están esperando sentir algo milagroso que los haga obedecer. Usan varios argumentos, fundados en una mala interpretación bíblica. Filipenses 2:13 

1.  Dios produce el querer como el hacer.

Esta porción de la biblia, la mayoría de las personas, la atribuyen a una actuación milagrosa de Dios en nuestra mente que nos empuja a hacer lo que no nos atrevíamos o queríamos hacer. ¿Pero eso es lo que enseña este versículo? ¿Esa interpretación bíblica concuerda con lo que nos enseña la palabra sobre la justicia de Dios?

Las mayorías de las personas han logrado alcanzar metas, éxitos, cambios en su vida gracias a su deseo de superarse pero también a que han tenido el apoyo, el ejemplo y la motivación de padres, familiares, amigos, esposo o esposa, etc.
El ser humano toma muchas decisiones motivados por otras personas, por un libro, por un consejo, por un ejemplo, por la moda, etc.  Estos influyen produciendo el deseo de hacer algo, de cambiar y luego nos motiva a esforzarnos por lograr lo que nos hemos propuesto.

Nosotros los cristianos hemos sido influenciados, motivados, no por un poder milagroso de Dios en nuestros corazones, sino por aceptar la palabra de Dios y obedecerla. Dios produce el querer y el hacer en nosotros, es a través de su palabra. 1 Pedro 1:22-23 
La palabra de Dios actúa en nuestras vidas, cuando la dejamos, cuando la aceptamos, ella nos motiva, cuando aprendemos produce en nosotros el querer como el hacer. 1 Tesalonicenses 2:13 
La palabra de Dios es poderosa, cuando la dejamos actuar en nosotros. Hebreos 4:12 
Dios le ha dado su palabra a toda la humanidad para que todos tengan la oportunidad de salvarse. 1 Timoteo 2:4 

2.  A quien quiere endurecer, endurece.

En romanos leemos que Dios de quien quiere tener misericordia la tiene y a quien quiere endurecer, endurece. Romanos 9:13-18 

¿Está diciendo la biblia o enseñando que Dios ha endurecido a propósito el corazón de las personas que no quieren obedecer?
No es lo que está diciendo, se nombra dos ejemplos Esaú y al faraón de Egipto. Amo a Jacob y a Esaú lo aborreció. Cuando leemos la historia bíblica nos damos cuenta que Jacob tuvo un corazón dispuesto a obedecer a Dios y así lo hizo, pero Esaú desprecio las bendiciones que Dios tenía para él, su corazón no era recto. Por eso Dios amo a Jacob y no Esaú, por eso amo a David y no a Saúl, por eso amo a Abel y no a Caín y así podríamos hablar de otros ejemplos.  

Al faraón de Egipto, Dios dijo que endureció su corazón, porque tenía un propósito, pero la biblia no enseña como lo hizo, lo que sabemos es que el faraón era malo, testarudo y soberbio, le hizo la vida difícil al pueblo de Israel e inclusive mando a matar a todos los recién nacidos varones para que el pueblo no siguiera creciendo. Un ser humano con estas características de soberbia no lo dejaría aceptar órdenes de un hombre que decía venir de parte de un Dios que no conocía. Éxodo 5:1-2  
¿Puede el hombre reclamarle a Dios porque le culpa de pecado, si Él lo hizo así? La biblia nos enseña que lo que somos también se debe a lo que hemos aprendido de nuestros padres. Nuestra manera incorrecta de vivir lo recibimos de nuestros padres, del entorno que nos rodea. No es porque Dios nos hizo, malos o buenos o cambia a quien quiere y a quien no quiere no lo cambia.  La biblia nos enseña que las personas que no obedecen, es por su dureza de corazón no porque Dios haya hecho algo sobre ellos. Efesios 4:17-18  Hay ignorancia, porque su corazón endurecido, no acepta la verdad.

Jesús les pregunto a sus discípulos, que si aún tenían su corazón endurecido, porque no le entendían, les costaba entender. Marcos 8:17 

3.  El justo juicio de Dios.

Dios le dará vida eterna a aquellos que quieren obedecerle y se esfuerzan por hacerlo y condenará a aquellos que endurecen su corazón y no quieren aceptar la verdad. Romanos 2:1-8 

Conclusión:


Dios pone la responsabilidad sobre cada ser humano, de donde pasará la eternidad. Filipenses  2:12-13  Cada ser humano tiene la responsabilidad ante Dios de escuchar, leer y estudiar su palabra y obedecerla, Dios ha hecho la mayor parte: crear la tierra, al ser humano, enviar a su hijo a morir por los pecados de todos los seres humanos y nos ha dejado su palabra  para que entendamos que debemos hacer para agradarle. El nos motiva, Él nos da el querer y el hacer a través de su palabra. La diferencia la hacemos cuando ablandamos nuestro corazón y recibimos la palabra. 

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