Romanos 16:16 "Os saludan todas las iglesias de Cristo."

1 Tesalonicenses 5:21 Examinadlo todo; retened lo bueno.

Proverbios 16:25 Hay camino que parece derecho al hombre, Pero su fin es camino de muerte.

viernes, 5 de febrero de 2016

CRIADLOS EN DISCIPLINA Y AMONESTACIÓN DEL SEÑOR.

Efesios 6:4
Introducción:

Hoy en la sociedad se habla de la diferencia que hay entre los niños o jóvenes de estos tiempos y los niños o jóvenes del pasado. Desde hace algunos años se dice que los niños ahora nacen con los ojos abiertos y casi caminando y también dicen que hace muchos años atrás los recién nacidos abrían los ojos días después de su nacimiento. Con esto lo que se quiere decir es que hay una diferencia entre los muchachos de estos tiempos a los de hace 50 años atrás.

Cuando evaluamos el comportamiento, la educación de los muchachos de hoy en día vemos una enorme diferencia con los del pasado. Hoy los muchachos son más rebeldes, más exigentes, más despiertos, más irreverentes, más precoces. Pareciera creerse que estas características son relacionadas con algún factor genético que ha evolucionado y los niños nacen con estas cualidades o defectos.

Esto también ha llevado a pensar que también son difíciles de controlar por sus propias características.

Pero Dios quien creó al hombre y a tratado de instruir a la humanidad de que es lo mejor para el ser humano, nos ha dado instrucciones de cómo educar a nuestros hijos y esos mandatos aplican para los que nacieron hace 2000 años, como para los que nacen en estos tiempos y los que vendrán en el futuro.

Los muchachos son así es porque los hombres de estos tiempos han abandonado las instrucciones de Dios y han establecido las suyas propias. La sociedad ha ido cambiando la relación que debe haber entre padres e hijos, la ha desvirtuado y hoy más que una relación padres-hijos existe una relación de iguales, y esto no está bien.

Hoy tenemos una sociedad débil, corrompida, consentidora, queriendo proteger los derechos del niño, ha hecho que estos sean fuertes, indisciplinados  ha logrado que los padres sean débiles y alcahuetas. Como cristianos sabemos que debemos sujetarnos a la ley de Dios y también a la de los hombres, siempre y cuando las leyes de los hombres no nos lleven a irrespetar las normas de Dios. Efesios 6:4 

1.  Dios responsabiliza a los padres por la manera que instruyen a sus hijos.

Seamos padres con carácter fuerte o carácter débil, de cualquier manera debemos instruir a nuestros hijos como Dios lo determina. Dios nos ha dado mandamiento de criar a nuestros hijos en disciplina y instrucción del señor, no hacerlo es fallarle a Dios.

Nosotros los cristianos pecamos constantemente porque no cumplimos el rol que Dios nos ha dado con nuestros hijos. Dios nos va a pedir cuentas por la forma que criamos a nuestros hijos. Es el deber de los padres instruir a sus hijos y no es responsabilidad de la escuela o del estado educar y enseñar valores a nuestros hijos. Proverbios 22:6 

Esta es una labor que debemos retomar con nuestros hijos. Mientras ellos estén bajo nuestra responsabilidad debemos instruirles y corregirles. Y aún después de que se hayan independizado cuando veamos que hacen cosas incorrectas que van en contra de las enseñanzas que recibieron en el hogar, debemos corregirlos y mayormente si van en contra de la voluntad de Dios.

Elí fue un sacerdote del pueblo de Israel y tenía dos hijos impíos que no obedecían la voluntad de Dios. Y él oyendo de la maldad de sus hijos nos los corrigió como debía ser, sino que hacía lo que muchos padres hacen, le dicen las cosas erradas que hacen sus hijos pero no les exige ni los corrige. 1 Samuel 2:22-25  

El problema de muchos padres es que prefieren complacer a sus hijos antes que hacer lo correcto y corregirlos. Este fue el caso de Elí. 1 Samuel 2:27-29  

El fin de los hijos de Elí fue la muerte, pero también la de Elí. 1 Samuel 4:11  1 Samuel 4:14-18 

Y todo esto ocurrió porque los hijos de Elí hicieron lo malo y su padre no les estorbo, no los corrigió. 1 Samuel 3:12-13 

Muchos padres son así, dejan que los hijos hagan cosas incorrectas delante de ellos y no les corrigen. Son consentidos, rebeldes, desobedientes y no se les estorba. No son firmes para detener lo incorrecto.

2.  Criarlos

La palabra criarlos tiene un significado amplio, primeramente significa sustentarlos, proveerles, tiene que ver con cuidar un niño alimentándolo, sustentándolo pero también instruirlo, educarlo, dirigirlo. Pero en este versículo se usa la palabra hacia la instrucción, disciplina que debe darle los padres a los hijos Esta es el mayor error que hoy ocurre en los padres, se preocupan más por sustentar a sus hijos, consentirlos, darles lo que ellos piden, lo que llamamos malcriarlos y no se esfuerzan por enseñarle, instruirlos y corregirlos. Hay una diferencia entre decir, enseñar e instruir.

La mayoría se conforman con decir no hagas esto, actúa de esta manera, esta es la parte que representa una mirada y unas palabras, pero de allí no pasan. El muchacho sabe que puede hacer lo que le da la gana y nada pasará. Otros  se preocupan por enseñar. Pero los padres responsables entienden que deben instruir a sus hijos, y esto abarca desde decirles las cosas como también  enseñarles y luego llega a la parte donde se obliga al muchacho a obedecer.

3.  Disciplina
Esta es la mayor negligencia de los padres y allí es donde se toman las medidas para corregir al niño. Proverbios 29:15 

Cuando el muchacho ha sido malcriado, consentido trae vergüenza a los padres. Hoy a muchos padres no le importa esto, pero deberían importarles.

Los padres de antes no permitían que un hijo los avergonzara, los hijos dentro del hogar y en la calle debían comportarse de acuerdo a las normas que se le había enseñado en el hogar.
-          Respetar a los mayores.
-          No meterse en las conversaciones ajenas.
-          No tocar.
-          No saltar.
-          Tenían que ser educados, etc.

Cuando los padres aprenden a ser firmes con los hijos desde pequeños, lo más seguro será que no necesitaran recurrir al castigo físico. Proverbios 23:13 

Dios no es como la mayoría de los padres, que ven que los hijos están haciendo algo incorrecto y no los disciplina, Dios nos disciplina. Hebreos 12:6-8 

Corregir, disciplinar es parte del amor que debemos tener por nuestros hijos, para que lleguen a ser hombres y mujeres de bien. Proverbios 13:24 

La corrección, la disciplina traerá bendición a los padres y a los hijos, pero hay que hacerlo desde pequeños, porque una vez que se acostumbraron a hace lo incorrecto, difícilmente podrán corregirlo. Proverbios 19:18 Proverbios 29:17 

4.  Instruirlos en la amonestación del señor o según las instrucciones de Dios.

Cuando criamos a nuestros hijos debemos enseñarle la voluntad de Dios pero también debemos exigirles que la respeten. Mientras nuestros hijos están bajo nuestra dependencia debemos educarlos bajo las normas de Dios y no permitir que ellos hagan lo que mejor les parece.

a.   Debemos enseñar y obligar a que nos respeten.

Hoy es terrible lo alcahuetes, débiles que son los padres, pareciera que los hijos son los que mandan. Los hijos no respetan a los padres, se dirigen a ellos de una manera grosera. Eso es culpa de los padres. Hasta hace unos años era tal el respeto de los hijos por los padres que no se atrevían contradecirlos. Hoy ni lo escuchan.

Como padres tenemos que ser firmes, cuando le decimos a un niño que no haga tal cosa o le mandamos hacer algo no debemos permitir que nos falte el respeto, tienen que obedecernos. Colosenses 3:20 
Este mandamiento para los hijos, deben ser enseñados y exigidos por las padres. Los padres tenemos la responsabilidad de enseñar a nuestros hijos a honrarnos. Debemos exigírselo desde pequeños. Efesios 6:1-3  

b.   Parte de la enseñanza, es saber controlar nuestro genio y ser ejemplos para ellos.

Como podemos instruir a nuestros hijos y exigirles, cuando nosotros hacemos lo mismo, somos un mal ejemplo para ellos.

Teniendo la responsabilidad de educarlos y disciplinarlos debemos entender que no debemos exasperarlos, irritarlos por una mala actitud de nuestra parte. Colosenses 3:21 

Conclusión:

Nuestros hijos son bendiciones que Dios nos ha otorgado, pero tendremos que darle cuentas por la manera en que los criamos.  Salmo 127:3 


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