Romanos 16:16 "Os saludan todas las iglesias de Cristo."

1 Tesalonicenses 5:21 Examinadlo todo; retened lo bueno.

Proverbios 16:25 Hay camino que parece derecho al hombre, Pero su fin es camino de muerte.

viernes, 5 de febrero de 2016

LA OFRENDA

PRUEBA DE NUESTRA OBEDIENCIA Y GENEROSIDAD

Introducción:

Dios siempre a cuidado de los suyos, les da vida, les da salud, les provee, les brinda oportunidades para que les vaya bien, los ayuda en todo. Dios ha sido bueno con todos los seres humanos, porque permite que puedan vivir y disfrutar de su creación y especialmente con su pueblo obediente. Quienes siempre han sido su especial tesoro. Malaquías 3:16-18 

Ahora bien el propósito de Dios al bendecirnos en todo, es que podamos obedecerle y servirle, su propósito no es bendecirnos en todo y que nosotros vivamos como mejor nos parece.
Dentro de todo lo que nos da, esta la oportunidad de trabajar, para ganarnos nuestro sustento, dándonos oportunidades, salud, vida, protección, etc.  Primeramente estas bendiciones son dadas para que podamos disfrutar de ellas y poder llevar una vida tranquila y prospera. Pero la prueba que hay detrás de estas bendiciones, es nuestra disposición a ser generosos y desprendidos con lo que nos hemos ganado con nuestro trabajo gracias a la providencia de Dios.

En esto falló constantemente el pueblo de Israel y es una advertencia para nosotros los cristianos. La disposición de ayudar al prójimo y a nuestros hermanos, nos muestra a cada uno de nosotros primeramente lo generosos que somos y segundo la disposición de ser obedientes a Dios. La ofrenda es un mandamiento donde muchos han fallado y siguen fallando, porque primero se ponen ellos y sus necesidades antes que a Dios. 2 Corintios 9:11.

1.  La obligación de ayudar al prójimo.

Dios quiere que sus hijos sean generosos como lo es Él. Dios hace salir el sol sobre buenos y malos y es generoso inclusive con aquellos que no le respetan. Mateo 5:43-48 

Ayudar y ser generosos con nuestros padres, hijos, nietos y familiares es muy fácil, pero con el extraño o con aquel que no es de nuestro entorno, no es fácil. Gálatas 6:10 

2.  El ejemplo de Israel.

Dios fue muy generoso y benévolo con Israel, les bendijo dando una tierra que no era suya, les prospero en las guerras, en su salud, los ayudo a multiplicarse, y les múltiplo sus propiedades y bienes. Pero a pesar de todas bendiciones que Dios le dio, cuando le correspondía llevar su ofrenda a Dios, muchos le llevaban lo peor, lo cojo, lo enfermo. Robaban a Dios. Malaquías 3:8-9   

3.  La ofrenda.

La ofrenda es un mandamiento que Dios ha establecido para su pueblo actual, la iglesia. La conocemos como la ofrenda para los santos. 1 Corintios 16:1-2 

El propósito principal de la ofrenda es para ayudar a los santos cuando están en necesidad. Es dar socorro ante una necesidad que no pueden resolver y por lo general tiene que ver con sustento, abrigo, o enfermedad. Hechos 11:27-30
También las iglesias ayudaban en la evangelización, sosteniendo a los apóstoles y a los evangelistas. 2 Corintios 11:8 

Al igual que Dios le dio a Israel instrucciones sobre las ofrendas, a la iglesia también le da instrucciones de cómo ofrendar. La ofrenda es un mandamiento, en la cual le demostramos a Dios lo generoso que somos o lo mezquino que somos, esto implica que cuando traemos nuestras ofrendas podemos salir aprobados o desaprobados por Dios. ¿Traemos conforme a lo que Dios quiere de nosotros o traemos de lo que nos sobra o nos reservamos todo para nosotros y dejamos poco para Dios?  El ejemplo de la viuda pobre. Lucas 21:1-4  

4.  Puntos a considerar a la hora de ofrendar.

No debemos tomar la ofrenda a la ligera, porque sabemos que en eso Dios se ha desagradado de su pueblo en muchas oportunidades.

a)  Lo que demos como ofrenda debe ser según como hallamos prosperados.

Lo que traigamos a la iglesia, debe ser de acuerdo a lo que hemos recibido, si hemos sido muy prosperados debemos ofrendar más. Si recibimos más bendiciones materiales de Dios y traemos lo mismo  o menos de lo que siempre ofrendamos, estaríamos fallando en esta norma.

b)  Debemos traer preparada nuestra ofrenda.
No está bien decidir qué vamos a ofrendar cuando ya estamos en la iglesia y menos sacar cualquier cosa para dar. Debemos meditar y decidir cuánto vamos a ofrendar.  2 Corintios 9:7 

c)   Debemos dar con alegría.

Entre más somos prosperados más deberíamos dar, eso implica que en algunos casos debemos desprendernos de un gran cantidad de dinero, en esos momentos puede invadirnos la duda o el deseo de no dar tanto dinero, porque es posible que más adelante lo necesite.

d)  El amor debe movernos a ser generosos.

No sólo porque es un mandamiento es que debemos ofrendar, debe prevalecer el amor a nuestro hermano. 2 Corintios 8:7-8 

Nuestro sincero amor por nuestros hermanos en necesidad debe motivarnos a ofrendar y también el amor por Dios y su iglesia. Romanos 12:9 

Teniendo como ayudar a nuestros hermanos como podemos cerrar nuestro corazón en contra de ellos. 1 Juan 3:17-18 

A veces hay necesidades en algunos hermanos en las que no se pueden usar las ofrendas, en esos casos si algún hermano puede ayudar directamente a su hermano, lo debe hacer.

e)  Conforme a lo que tengamos.
Siempre hay maneras de ofrendar.  A veces hemos escuchado que si no se tiene como ofrendar no se ofrende, pero debemos preguntarnos como no tenemos para ofrendar pero si tenemos para comprar comida o comprar medicinas o pagar pasajes, etc. 2 Corintios 8:11.

f)    Siempre sembrar abundantemente, ser generosos.

No debemos ser mezquinos, sino generosos. El sembrador que quiere abundante cosecha debe sembrar abundantemente, él sabe que si siembra pocas semillas su cosecha será pequeña. 2 Corintios 9:5-6 

5.  Bendiciones para quienes ofrendan generosamente.

Dios nos provee y nos prospera para que siempre tengamos manera de ayudar a otros. 2 Corintios 9:8-11 

Dios desea que disfrutemos de lo que ganamos con nuestro trabajo. 1 Tesalonicenses 4:11-12 

Pero espera que ayudemos a otros. Hechos 20:34-35  Efesios 4:28 

Conclusión:


La ofrenda es un mandamiento donde podemos agradar a Dios, pero también podemos desagradarle. Dios es generoso y espera que sus hijos también lo sean.

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