Romanos 16:16 "Os saludan todas las iglesias de Cristo."

1 Tesalonicenses 5:21 Examinadlo todo; retened lo bueno.

Proverbios 16:25 Hay camino que parece derecho al hombre, Pero su fin es camino de muerte.

viernes, 5 de febrero de 2016

TEMPLANZA O DOMINIO PROPIO.

Introducción:

El apóstol Pablo hablando sobre el pecado que moraba en él, hace una reflexión sobre la lucha que hay entre la mente que quiere servir a Dios y la carne que lo hacía desobedecer. Tenía la intensión, el deseo de servir a Dios, de no pecar, pero la carne lo llevaba a ir en contra de la voluntad de Dios. Romanos 7:14-25 

Estos fragmentos de la palabra han llevado a muchos a creer que si Pablo no podía controlarse y pecaba constantemente cuanto más no lo haremos nosotros,  por eso no deberíamos preocuparnos si  no cambiamos.

Pero al seguir leyendo entendemos que debemos andar en el Espíritu, esto es obedeciendo la palabra de Dios y no según la carne, enseñándonos que debemos dominar la carne. Romanos 8:1-14  

Los deseos de la carne son nuestros mayores enemigos, estos nos hacen fallarle a Dios constantemente, por ello debemos aprender a dominarlos. Esto es conocido en la biblia como templanza o dominio propio. Cualidad que debemos esforzarnos por desarrollar todos los cristianos. 2 Pedro 1:5-8 

1.  La carne y sus pasiones.

La carne se refiere a todo aquello que necesitamos o nos gusta hacer para satisfacer nuestro cuerpo. Va desde alimentación hasta la satisfacción de nuestros deseos mundanos. Hay cosas que nuestro cuerpo necesita por naturaleza, alimento, agua, vestido, etc. y hay otras cosas que han sido aprendidas o desarrolladas durante nuestra vida, dentro de estas cosas hay buenas y malas y muchas las hacemos por lo que somos en nuestro interior.

Desde nuestro corazón surgen los malos deseos, las malas acciones. Mateo 15:19  Santiago 1:13-15 

Cuando hacemos cosas incorrectas, eso nace de nuestros propios deseos, por lo cual es necesario dominar, contener estos deseos y acciones pecaminosas.

2.  El dominio propio o templanza es una cualidad del Espíritu Santo.

Dominio propio o templanza es la cualidad de contener los deseos, las obras o acciones que van en contra de la palabra de Dios.

Con el dominio propio podemos controlar la carne y muchos defectos que desarrollamos durante nuestra vida antes de ser cristianos. Con el dominio propio podemos evitar desear, pensar y actuar de una manera en contra de la voluntad de Dios. Gálatas 5:22-24 

Al decir que hemos crucificado la carne con sus pasiones y deseos es que hemos aprendido a dominarlas, hemos aprendido el dominio propio, la templanza, la capacidad de contener estas pasiones y deseos. Si tenemos el Espíritu Santo debemos dominar la carne y no permitir que la carne nos domine. 2 Timoteo 1:7 

3.  Si tenemos dominio propio hemos cambiado.

Hay un dicho todo cambia si queremos cambiar. Es un asunto de decisión. Si determinamos cambiar debemos esforzarnos por cambiar, por dominar nuestros bajos instintos o pasiones. Esos cambios se notan, se observan no porque digamos que hemos cambiado, sino por las obras, acciones, actitudes que hacemos. Desde que nos bautizamos comenzamos un proceso de cambio que nos llevara muchos años o tal vez toda la vida, pero debemos cambiar, cada vez debemos lograr dominarnos, controlarnos, contenernos.

Dios pone sobre nosotros la responsabilidad de cambiar. Nos ordenar abandonar, dejar ese viejo hombre con sus vicios y pecados. Dios no quiere que andemos como las personas del mundo, que no tienen dominio propio, sino que le dan rienda suelta a sus pasiones. Efesios 4:17-18 

Debemos cambiar, es una obligación, no en una o dos cosas sino en todo lo que va contra la voluntad de Dios. Efesios 4:22-25 

Esto significa sacar de nosotros todo lo terrenal, todo lo pecaminoso, todo lo que desagrada a Dios. Esto es cambiar. Colosenses 3:5-7 

Pablo sigue diciendo en efesios algunas de las cosas que debemos abandonar. Efesios 4:26-32  Pablo nos enseña algunas de las cosas donde más fallamos los cristianos y mayormente quienes tenemos el carácter fuerte o el mal genio o espíritu amargo. La ira que siempre involucra amargura, enojo, gritería y malidecencia.

La ira es un comportamiento que nos lleva a cometer varios pecados. Aquellos que en el mundo aprendieron a ser mal hablados, groseros y vulgares tienen que aprender a no utilizar más esta manera de expresarse. Si ha habido cambio todo esto debe ser dominado. Si siempre estamos expulsando por nuestras bocas malas palabras, corrompidas no hemos cambiado en nada con relación a esto.

Si no airamos, nos enojamos con facilidad y siempre andamos con espíritu amargado, pues no hemos cambiado no tenemos dominio propio. En colosenses Pablo también nos sigue exhortando a cambiar. Colosenses 3:8-13 

Cuando en nosotros persiste  mentir, usar palabras deshonestas, aíranos y enojarnos constantemente y con facilidad no se manifiesta la misericordia, la benignidad, la humildad y la mansedumbre que deben estar en nosotros. Debemos dominar nuestra lengua con la cual alabamos a Dios pero hablamos mal del prójimo. Nos cuesta dominar la lengua. Eso no está bien. Santiago 3:8-10 

Si siempre estamos hablando mal de los hombres, de los hermanos. ¿Qué hay en nuestro corazón? Santiago 3:11-12 
Es necesario cambiar, aprender a dominarnos porque esto va relacionado con la santidad que debe haber en nosotros. 1Pe 1:14-15 
Debemos atender el mandato de Dios, la templanza que debe haber en nosotros para aprender a dominar nuestras pasiones carnales. Hebreos 2:1-3  

Conclusión:


Debemos esforzarnos por cambiar, luchemos contra la carnalidad que nos hace desagradar a Dios y que nos puede hacer perder la vida eterna. Procuremos siempre estar bien antes Dios, que seamos hallados sin mancha e irreprensibles. 2Pedro  3:14  

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